Elecciones en Vietnam: Día de fiesta nacional y responsabilidad ante el pueblo

El 15 de marzo de 2026, Vietnam celebró unas elecciones con una participación cercana al 100 por ciento, una jornada que, según el secretario general del Partido Comunista, To Lam, reflejó la confianza del pueblo y la filosofía de un Estado “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, y los dirigentes del Partido y del Estado, acuden a la circunscripción electoral del barrio Ba Dinh, Hanói.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, y los dirigentes del Partido y del Estado, acuden a la circunscripción electoral del barrio Ba Dinh, Hanói.

El periódico Nhan Dan (Pueblo) presenta a continuación el texto íntegro del líder partidista sobre este acontecimiento.

Día de fiesta nacional y responsabilidad ante el pueblo
To Lam

Secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam

El 15 de marzo de 2026, más de 76 millones de votantes en todo el país participaron en la elección de los diputados de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y de los Consejos Populares a todos los niveles para el período 2026-2031. Se trata de un acontecimiento político de gran trascendencia y una auténtica fiesta nacional, celebrado inmediatamente después del éxito del XIV Congreso Nacional del Partido. Estas elecciones tienen un significado histórico especial, al dar continuidad a 80 años de construcción del Estado de derecho del pueblo vietnamita desde las primeras elecciones generales de 1946. Cada voto expresa no solo la voluntad del poder del pueblo, sino que también refleja la confianza y las expectativas depositadas en el futuro del país, reafirmando la naturaleza del Estado como “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

En todo el país, el ambiente electoral se desarrolló con entusiasmo y optimismo, como en una verdadera jornada festiva. Desde primeras horas de la mañana, los votantes acudieron a los centros de votación para elegir a personas “con virtud y capacidad”, en quienes depositan su confianza y aspiraciones de un futuro mejor para sus localidades y la nación. Muchos votantes de edad avanzada, pese a haber participado en numerosos comicios, manifestaron su emoción y orgullo al ejercer su derecho al voto. La jornada transcurrió en un ambiente solemne y lleno de confianza, en el que ciudadanos de todo el país expresaron su voluntad y eligieron a representantes dignos de su respaldo.

El espíritu de esta “fiesta nacional” se extendió desde las llanuras hasta las zonas montañosas, y desde las áreas urbanas hasta las fronteras e islas. En las provincias montañosas del norte, pese a las dificultades de acceso, los votantes acudieron temprano y completaron la votación con una participación casi absoluta. En muchas zonas remotas, las autoridades desplegaron urnas móviles hasta los hogares de personas mayores, enfermos y pacientes hospitalizados, garantizando así el derecho al voto de todos los ciudadanos. Las fuerzas armadas y la policía apoyaron a los equipos electorales en islas lejanas y entre pescadores que permanecen largos períodos en el mar. En las grandes ciudades, a pesar del elevado número de votantes y la amplitud territorial, las autoridades realizaron grandes esfuerzos para alcanzar una participación del 99,68 por ciento. En todo el país, la votación no fue un mero trámite, sino una auténtica fiesta nacional que reflejó la unidad de todo el pueblo en la construcción de su propio Gobierno.

Panorama de la inauguración del primer periodo de sesiones de la Asamblea Nacional de la I Legislatura, el 2 de marzo de 1946. (Foto: Archivo de VNA)
Panorama de la inauguración del primer periodo de sesiones de la Asamblea Nacional de la I Legislatura, el 2 de marzo de 1946. (Foto: Archivo de VNA)

La jornada electoral del 15 de marzo de 2026 cobra aún mayor relevancia al coincidir con el 80 aniversario de las primeras elecciones generales (6 de enero de 1946). En aquel entonces, en medio de enormes dificultades tras la reciente independencia, el pueblo vietnamita llevó a cabo los comicios para elegir la Asamblea Nacional de la primera legislatura. El Presidente Ho Chi Minh calificó ese momento como “un día de felicidad para nuestro pueblo”, ya que por primera vez en la historia los vietnamitas comenzaron a ejercer sus derechos democráticos. La victoria de las elecciones generales de 1946 consolidó firmemente el derecho del pueblo a ser dueño de su destino -“de la condición de esclavos, se alzó para conquistar la independencia y crear su propio Estado”-, dando origen al primer Estado democrático popular en el Sudeste Asiático.

A lo largo de 80 años y 15 legislaturas, el pueblo vietnamita ha mantenido con orgullo su tradición de patriotismo y soberanía popular. Tanto en tiempos de guerra como en la etapa de construcción nacional en paz, la población ha depositado su confianza en el Partido y ha participado activamente en los procesos electorales para edificar su propio aparato estatal. Desde su primera hasta la decimoquinta legislatura, la Asamblea Nacional ha sido reflejo de la gran unidad nacional, reuniendo a representantes destacados de todos los sectores sociales, etnias y religiones, sin distinción de origen. Esa misma tradición democrática ha forjado el espíritu de la jornada electoral actual: cada voto constituye una prueba viva del poder del pueblo y de la continuidad del Estado, “donde el pueblo es el dueño y todo el poder estatal le pertenece”. Al mirar el camino recorrido durante ocho décadas, se valoran aún más los sacrificios de las generaciones anteriores para conquistar el derecho al voto libre. En continuidad con esa tradición, las elecciones del 15 de marzo de 2026 vuelven a reafirmar la voluntad, la determinación y la aspiración democrática del pueblo vietnamita en su proceso de desarrollo.

En estas "elecciones generales", la participación cercana al 100por ciento reviste un profundo significado. Refleja la conciencia política, el sentido de responsabilidad cívica, el patriotismo y la confianza del pueblo en el liderazgo del Partido. Cada voto es un voto de confianza, mediante el cual los ciudadanos depositan sus expectativas en la elección de representantes dignos, reafirmando así el consenso y el firme respaldo al sistema de democracia socialista y al camino de desarrollo del país. Este nivel casi absoluto de participación también pone de relieve la eficacia del sistema de organización electoral en las labores de movilización y divulgación, así como en la creación de condiciones favorables para que todos los ciudadanos ejerzan plenamente sus derechos y deberes. Asimismo, los resultados evidencian un creciente nivel de conciencia ciudadana en la construcción del Estado del pueblo. Los votantes no solo acudieron masivamente a las urnas, sino que también se informaron sobre los perfiles y programas de acción de los candidatos para elegir a los representantes más idóneos. El proceso electoral se desarrolló de forma democrática, equitativa, conforme a la ley, segura y eficiente, reflejando la madurez política y el nivel educativo de una nación con casi un siglo de práctica democrática. La opinión pública, tanto nacional como internacional, valoró positivamente la organización profesional y transparente de Vietnam en estos comicios.

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, emite su voto en una circunscripción electoral del barrio Ba Dinh, Hanói.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, emite su voto en una circunscripción electoral del barrio Ba Dinh, Hanói.

El éxito de las elecciones constituye, además, una base sólida para que nuestro país entre en una nueva etapa de desarrollo. Los resultados de la jornada electoral del 15 de marzo de 2026 representan una victoria del pueblo, pero al mismo tiempo imponen grandes responsabilidades a los representantes recién elegidos. Los diputados de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y los miembros de los Consejos Populares de todos los niveles para el período 2026–2031 son depositarios de la confianza del pueblo. Durante los próximos cinco años, estarán llamados a representar la voluntad y las aspiraciones de los ciudadanos tanto en sus circunscripciones como en todo el país. La función y el papel de los representantes son de elevada nobleza: cada uno de ellos constituye un puente entre el pueblo y los órganos del poder, participando en la toma de decisiones sobre cuestiones fundamentales del país y de las localidades. Por ello, el Partido, el Estado y el electorado exigen que cada representante sea plenamente consciente del honor y la responsabilidad que asume, y que se esfuerce constantemente por formarse y superarse para estar a la altura de la confianza depositada por el pueblo.

El nuevo mandato (2026–2031) se abre en un contexto en el que el país entra en una etapa decisiva de desarrollo, marcada por la coexistencia de oportunidades y desafíos. El XIV Congreso Nacional del Partido ha definido los objetivos estratégicos nacionales, entre ellos la determinación de convertir a Vietnam en un país desarrollado de altos ingresos para 2045. Para materializar esta aspiración, la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y los Consejos Populares del nuevo mandato deben impulsar con fuerza la innovación en todas sus actividades. Los representantes deben seguir de cerca la dinámica del proceso de renovación, aportando activamente su capacidad intelectual al perfeccionamiento del sistema jurídico, al fortalecimiento de la supervisión suprema y a la adopción de decisiones acertadas en cuestiones clave en los ámbitos socioeconómico, presupuestario, de defensa y relaciones exteriores, en respuesta a las nuevas exigencias.

Paralelamente a su labor en los órganos deliberativos, cada representante debe mantener una relación estrecha con el electorado, escuchando de manera constante la voz del pueblo. Se trata no solo de una obligación jurídica, sino también de una exigencia ética inherente a la condición de representante del pueblo. Los ciudadanos esperan que los nuevos representantes estén más próximos a la población, más vinculados a la realidad de base, y que trasladen oportunamente a los foros deliberativos las cuestiones más apremiantes de la vida social para su debate y solución. Al mismo tiempo, cada representante debe dar ejemplo en integridad y rectitud, recordando y poniendo en práctica la enseñanza del Presidente Ho Chi Minh: “Por el bien de la nación, olvida el interés propio; por el bien común, deja al lado el interés particular”. Este es un imperativo ético y de carácter: quienes reciben la confianza del pueblo deben consagrarse plenamente al servicio de la Patria y del pueblo, combatir con firmeza el individualismo y mantenerse alejados de toda tentación derivada del poder y de los intereses particulares. Solo cuando “se sitúan verdaderamente los intereses de la Patria y del pueblo por encima de todo”, los representantes podrán cumplir con dignidad la elevada misión que les ha sido encomendada.

Los pobladores de la minoría étnica Tay de la aldea de Na O, comuna de An Lac, provincia de Bac Ninh, participan en las elecciones. (Foto: VNA)
Los pobladores de la minoría étnica Tay de la aldea de Na O, comuna de An Lac, provincia de Bac Ninh, participan en las elecciones. (Foto: VNA)

Por otra parte, la composición de la Asamblea Nacional y de los Consejos Populares en este mandato presenta una elevada proporción de representantes que participan por primera vez (más del 70por ciento de los candidatos a la Asamblea Nacional son debutantes). Este hecho constituye un soplo de renovación que promete aportar energía creativa y pensamiento innovador a los órganos electos, pero al mismo tiempo exige que los nuevos representantes adquieran con rapidez las competencias y conocimientos necesarios para desempeñar eficazmente sus funciones. Cada diputado debe aprender de la experiencia de las generaciones precedentes, al tiempo que pone en valor sus fortalezas y especialización en la actividad parlamentaria. La disciplina y la unidad interna en la Asamblea Nacional son igualmente factores esenciales: los diputados deben coordinarse estrechamente, respetar las normas y, a la vez, expresar con firmeza sus opiniones en un espíritu constructivo. Solo así la Asamblea Nacional y los Consejos Populares podrán consolidarse como colectivos de liderazgo sabios y unidos que actúen en beneficio del pueblo.

El éxito de las elecciones abre nuevas bases y genera un impulso renovado para que todo el Partido, el pueblo y el Ejército avancen con firmeza hacia una nueva etapa de desarrollo. En lo inmediato, es necesario estabilizar con rapidez la organización de la Asamblea Nacional y del gobierno en todos los niveles tras los comicios, así como poner en marcha con urgencia las resoluciones del XIV Congreso Nacional del Partido. El primer período de sesiones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura, próximo a celebrarse, procederá a consolidar los principales cargos del Estado y a aprobar el programa de acción para todo el mandato, lo que requiere un alto sentido de responsabilidad y unidad por parte de cada diputado. Los representantes electos deben demostrar un firme espíritu de servicio a la Patria, asumir de inmediato sus funciones con renovada energía y determinación, y responder a las expectativas del electorado.

Los próximos cinco años revisten una importancia decisiva para que Vietnam logre un salto cualitativo en su desarrollo, con vistas a convertirse en un país desarrollado para 2045. Oportunidades y desafíos se entrelazan, y la nueva coyuntura exige una unidad nacional más sólida que nunca. Deseo que todos los ciudadanos, las fuerzas armadas y la comunidad vietnamita en el exterior continúen promoviendo la tradición patriótica y el espíritu revolucionario, respalden y supervisen las actividades de la Asamblea Nacional y de los Consejos Populares de los niveles, y participen activamente en los movimientos de emulación patriótica, contribuyendo al cumplimiento exitoso de los objetivos socioeconómicos para el período 2026–2031.

En medio de la alegría por el éxito de esta gran jornada cívica, resuenan con mayor vigencia las palabras del Presidente Ho Chi Minh: “Unidad, unidad, gran unidad; éxito, éxito, gran éxito”. El espíritu de unidad nacional ha sido la base de las grandes victorias del pasado y constituye hoy la clave para alcanzar nuevas metas de desarrollo. Con plena confianza en la inteligencia y la voluntad del pueblo, bajo el liderazgo sabio del Partido, estamos decididos a construir una nación fuerte y próspera, orientada hacia el objetivo de “un pueblo próspero, un país fuerte, democrático, justo y civilizado”. El éxito de estas elecciones sienta una base firme para que la Asamblea Nacional y los Consejos Populares funcionen con eficacia, movilizando plenamente la fuerza de toda la nación en el proceso de renovación e integración. El futuro se presenta prometedor; corresponde a todo el país transformar el entusiasmo de la jornada electoral en acciones concretas, para edificar un Vietnam cada vez más próspero, feliz y firme en su camino hacia el socialismo.

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