A su juicio, Vietnam posee un vasto patrimonio histórico y cultural, pero, si este continúa preservándose o explotándose únicamente mediante métodos tradicionales, difícilmente podrá convertirse en una ventaja competitiva para la economía creativa.
Vietnam cuenta con más de 40 mil sitios históricos y paisajísticos, cerca de 70 mil elementos de patrimonio cultural inmaterial y 38 patrimonios inscritos por la Unesco. Sin embargo, gran parte de estos recursos aún no ha sido digitalizada, estandarizada ni integrada en una base de datos común.
Asimismo, muchos de ellos todavía no se aprovechan como activos de propiedad intelectual ni se convierten en conocimiento digital, productos creativos o recursos para la educación, las industrias culturales y la inteligencia artificial.
Según la doctora Nguyen Thu Hanh, directora del Centro de Investigación para el Desarrollo de las Industrias Culturales de Vietnam (S-DCI), durante años el país ha priorizado la conservación del patrimonio, mientras que la transformación de sus valores en nuevos productos y servicios ha recibido menor atención.
Según ella, el principal obstáculo es la falta de vínculos entre el patrimonio y sectores como la ciencia, la tecnología, la educación, el diseño, la comunicación y el mercado, lo que limita su impacto económico, educativo y social.
En este contexto, To Lam subrayó que el reto no es únicamente tecnológico, sino también de enfoque. Insistió en que el patrimonio y el capital cultural deben convertirse en conocimiento, propiedad intelectual, productos creativos y recursos para la educación, la ciencia, la tecnología, las industrias culturales y la innovación.
Asimismo, advirtió que la digitalización no debe responder a objetivos cuantitativos, sino garantizar que cada conjunto de datos cuente con identificación, origen, estándares técnicos y posibilidades de búsqueda, conexión, intercambio y reutilización. Cada patrimonio digitalizado, añadió, debe gestionarse como un activo capaz de generar valor científico, cultural y económico.
El máximo dirigente destacó además que preservar la cultura en la era digital no significa únicamente conservar el patrimonio, sino garantizar que siga formando parte de la vida contemporánea. En ese sentido, la digitalización debe servir para educar, estimular la creatividad, difundir los valores culturales y apoyar el desarrollo de las industrias culturales y de la inteligencia artificial en Vietnam.
Por su parte, Nguyen Thu Hanh consideró necesario establecer mecanismos que fortalezcan la cooperación entre los sectores de la cultura, la tecnología, la educación, el turismo, el diseño, los medios de comunicación y las empresas creativas, además de reforzar la protección y el aprovechamiento sostenible de la propiedad intelectual.
También abogó por impulsar modelos de innovación basados en el patrimonio para que este no solo sea preservado, sino también experimentado, reinterpretado y convertido en nuevas fuentes de valor cultural y económico.
Desde la perspectiva jurídica, el abogado Le Quang Vinh, director de la firma de propiedad intelectual Bross & Partners, señaló que el desarrollo de la economía del patrimonio requiere un marco legal integrado que articule las leyes del Patrimonio Cultural, de Propiedad Intelectual, de Datos, sobre Gestión y Uso de Activos Públicos y las normas relativas a la transformación digital y la inteligencia artificial.
Asimismo, subrayó la necesidad de identificar claramente las distintas capas de valor del patrimonio, desde su núcleo cultural hasta los activos de propiedad intelectual, datos, recursos digitales, bienes públicos y comunitarios, como base para establecer mecanismos adecuados de gestión y explotación.