La defensa nacional de todo el pueblo abarca las actividades políticas, económicas, diplomáticas, militares, culturales y científicas del Partido, el Estado y el pueblo, las cuales buscan crear una fuerza integral, equilibrada y coordinada, en la que la fuerza militar constituye su rasgo distintivo y las fuerzas armadas son el núcleo. De este modo, se pretende prevenir y repeler la amenaza de guerra, estar siempre preparados para vencer si esta se produjera y proteger firmemente la independencia, la soberanía, la unidad y la integridad territorial del país.
Sobre la base del balance de diez años de implementación de la Resolución Nº 28-NQ/TW del VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV) en su XI mandato, el VIII Pleno de esa instancia partidista del XIII mandato, celebrado en octubre de 2023, promulgó la Resolución Nº 44-NQ/TW sobre la “Estrategia de defensa de la Patria en la nueva situación”, la cual define como tareas la movilización del pueblo en la construcción y defensa de la Patria, la aplicación eficaz de los lineamientos de defensa nacional de todo el pueblo y de guerra popular, y la consolidación del “frente de la voluntad del pueblo”.
La Resolución también subraya la importancia de destinar más fondos a la construcción de la defensa nacional de todo el pueblo, la seguridad ciudadana y las fuerzas armadas populares para defender la Patria desde temprano y desde lejos, salvaguardar el país antes incluso de que estalle un conflicto y evitar por completo la pasividad y la sorpresa en cualquier situación.
Se prevé que en los próximos tiempos la situación mundial y regional continuará evolucionando de forma rápida, compleja e imprevisible. La competencia estratégica entre las principales potencias ya no se limita al ámbito económico, sino que también se ha extendido a las esferas militar, tecnológica y geopolítica. Los conflictos armados y las guerras locales proliferan y son cada vez más difíciles de controlar. El Mar del Este alberga numerosos riesgos potenciales, lo que incrementa la probabilidad de conflictos.
La Cuarta Revolución Industrial está transformando por completo la forma de hacer la guerra. Las armas inteligentes, la inteligencia artificial y los vehículos aéreos no tripulados ya son una realidad en algunos conflictos y guerras regionales.
Los desafíos de seguridad no convencionales, como la ciberseguridad, el cambio climático, las epidemias y la delincuencia transnacional, se vuelven cada vez más acuciantes. A nivel nacional, las manifestaciones de degradación ideológica, política, moral y de estilo de vida, junto con la "autoevolución" y la "autotransformación", así como el deterioro de la cultura, la ética y el modo de vida, los conflictos y las desigualdades sociales, seguirán desenvolviéndose de forma compleja. Estos fenómenos, de no ser prevenidos y frenados a tiempo, se convertirán en amenazas directas para la supervivencia del Partido, el Estado y el régimen.
Las fuerzas hostiles y reaccionarias continúan intensificando sus acciones de sabotaje contra el Partido, el Estado y la causa de la renovación, tratando de socavar el bloque de la gran unidad nacional y de separar al pueblo del Partido, el Estado y el Ejército, en un vano intento por socavar la fortaleza del país.
Esta situación plantea parejamente importantes oportunidades y grandes desafíos para la construcción de la defensa nacional de Vietnam. En consonancia con el espíritu de la Resolución del VIII Pleno del CC del PCV en su XIII mandato y del borrador de los Documentos del XIV Congreso Nacional del Partido, para consolidar la defensa nacional y defender firmemente la Patria en la nueva situación, es necesario centrarse en la implementación de los siguientes objetivos y tareas principales:
Primero, fortalecer el liderazgo del Partido y la eficacia y eficiencia de la gestión del Estado en la causa de la construcción de una defensa nacional sólida y moderna.
La defensa nacional de todo el pueblo se basa en los cimientos políticos y espirituales, en los recursos humanos, materiales y financieros, y tiene un carácter popular, integral, independiente, autónomo, autosuficiente y moderno.
La defensa nacional está directamente vinculada a la seguridad, y decide la prosperidad o el declive, y la supervivencia del Partido, del Estado y del régimen. Por ello, debe observarse estrictamente el principio de que el Partido ejerce una dirección absoluta y directa en todos los aspectos, mientras el Estado se encarga de la gestión y administración centralizadas y unificadas en la causa de la defensa de la Patria.
Se debe construir una estructura organizativa del Partido unificada y sincronizada para dirigir la labor de defensa nacional desde el nivel central hasta el local. Asimismo, es necesario incorporar contenidos sobre liderazgo en materia de defensa, los mecanismos de funcionamiento y las responsabilidades de coordinación de cada nivel, sector y localidad involucrados en las actividades de defensa nacional, especialmente al abordar situaciones complejas.
El Estado debe traducir las líneas y políticas del Partido relativas a la defensa y protección de la Patria en leyes y decretos, y organizar la dirección y ejecución de los planes de defensa en estrecha vinculación con los programas y planes de desarrollo socioeconómico y de relaciones exteriores.
En segundo lugar, es necesario construir un potencial de defensa nacional integral. El potencial de defensa constituye la “salud” interna del país y comprende cuatro pilares fundamentales: el potencial político-espiritual, el potencial económico, el potencial científico-tecnológico y el potencial militar.
La construcción de un “frente de la voluntad del pueblo” es el factor decisivo, por lo que se debe priorizar el fortalecimiento de la confianza de la ciudadanía en el Partido, el Estado y el Ejército. Al mismo tiempo, hay que robustecer el potencial económico de la defensa nacional de todo el pueblo, orientándolo hacia el socialismo e impulsando la industrialización y la modernización.
Es necesario asociar estrechamente el desarrollo socioeconómico con el fortalecimiento de la defensa y la seguridad nacionales. El desarrollo económico debe contribuir a reforzar los recursos para la defensa y combinar el desarrollo científico y tecnológico nacional con el desarrollo del potencial científico y tecnológico para la defensa nacional.
Además, hay que investigar y aplicar los avances científico-tecnológicos, especialmente las tecnologías nuevas, modernas y digitales, a la producción y garantía de armas, equipos y medios técnicos, a la ciencia militar, al arte militar y al análisis de la guerra. Se debe prestar especial atención a la formación de recursos humanos de alta calidad en los ámbitos militar y de defensa.
En tercer lugar, es necesario construir una fuerza de defensa lo suficientemente fuerte. Es preciso centrarse en la construcción y consolidación firme del sistema político, que incluye al Partido, al Estado, al Frente de la Patria y a las organizaciones sociopolíticas, haciendo especial hincapié en fortalecer el liderazgo del Partido, así como en aumentar la eficacia y la eficiencia de la gestión y administración del Estado y de los gobiernos a todos los niveles.
Se debe reforzar la educación y la capacitación en conocimientos de defensa, elevar la conciencia, la responsabilidad, los deberes y los derechos del pueblo, así como de los cuadros, funcionarios y empleados públicos del sistema político en todos los niveles.
Hace falta construir una fuerza de reserva y una milicia fuertes en todas las regiones, incluidos los mares y las islas, para satisfacer los requisitos de la defensa nacional y proteger la Patria tanto en tiempos de paz como de guerra.
El objetivo es tener un ejército popular y una seguridad pública popular revolucionarios, regulares, de élite y modernos, junto con la fuerza de la gran unidad nacional de todo el pueblo, lo suficientemente poderosos para prevenir y rechazar los riesgos de conflictos armados y guerras, y preparados para derrotar cualquier guerra de agresión y proteger firmemente la Patria en todas las situaciones, incluido el ciberespacio y el espacio ultraterrestre.
En cuarto lugar, habrá que desarrollar una industria de defensa autónoma, autosuficiente, de doble uso y moderna. Es necesario centrarse en el desarrollo de la ciencia y la tecnología militares. De manera proactiva, se deben investigar y producir armas y equipos técnicos de alta tecnología, avanzando gradualmente hacia la autonomía en las tecnologías fundamentales y esenciales.
La tarea consistirá en investigar, diseñar y producir armas y equipos técnicos modernos (misiles, submarinos, vehículos aéreos no tripulados, vehículos marinos no tripulados, vehículos terrestres no tripulados, robots de combate, radares de vigilancia de largo alcance y sistemas de guerra electrónica). Ampliar la transferencia de tecnología y las empresas conjuntas de producción con potencias tecnológicas para acortar la brecha.
Otra misión es desarrollar recursos humanos de alta calidad, con un contingente de expertos y maestros de obra capaces de asimilar y mejorar tecnologías procedentes del extranjero.
La industria de defensa debe convertirse en un sector estratégico de la industria nacional, al servicio de los objetivos militares y civiles. Dicha industria debe integrarse con la civil para optimizar los recursos económicos.
Se promoverá activamente la cooperación y la transferencia de tecnología con socios extranjeros para lograr la autonomía en la producción de armamento y equipos de nueva generación, alcanzar niveles avanzados a escala mundial y disponer de capacidades suficientes para defender la Patria desde temprano y desde lejos.
En quinto lugar, se debe reforzar el gran bloque de unidad nacional para crear una base firme sobre la que construir una postura combativa de defensa de todo el pueblo, una postura combativa de seguridad popular y una postura basada en el apoyo de las masas, con el fin de potenciar la fuerza combinada de toda la nación en la causa de la construcción y defensa de la Patria.
Asimismo, es necesario combinar la zonificación económica con la zonificación estratégica de defensa y con la construcción de la retaguardia estratégica. Construir la postura defensiva de las regiones militares y convertir a las provincias y ciudades en sólidas zonas de defensa.
El sistema político debe fortalecerse en todos los niveles, al tiempo que se desarrolla la infraestructura socioeconómica, se impulsa el crecimiento económico, cultural y social y se mejoran las condiciones de vida materiales y espirituales de la población.
En sexto lugar, se practicará una diplomacia de defensa proactiva y flexible. Asimilar y aplicar eficazmente las directrices y la política exterior del Partido, y promover la eficacia de la diplomacia del Partido, la diplomacia del Estado y la diplomacia popular.
El principio de actuación será “activa, proactiva, firma, flexible y efectiva”; se aplicará con persistencia la política de los «cuatro no» para proteger los intereses nacionales desde temprano y desde lejos. Se intensificará la participación en las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas con el fin de elevar la posición y el prestigio del país.
La fuerza nacional se conjugará con la de la época mediante una política exterior flexible y hábil, guiada por el criterio “ser firme en los principios invariables para adaptarse a la situación cambiante”, construyendo fronteras pacíficas, amistosas y estables con los países vecinos.
Se desarrollará el potencial diplomático en estrecha vinculación con el establecimiento de una defensa integrada, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales y en el ciberespacio.
Se impulsarán las actividades exteriores integrando estrechamente la diplomacia con la defensa y la seguridad en un conjunto unificado para crear de forma proactiva un entorno pacífico, estable y favorable para la nueva etapa de desarrollo, crecimiento económico, cultural y social, y fortalecimiento de la capacidad de defensa de Vietnam.
La construcción de una defensa fuerte y moderna de todo el pueblo es una exigencia objetiva y una orientación estratégica coherente y permanente del Partido y del Estado en el proceso de renovación. Constituye la responsabilidad de todo el sistema político y de toda la población para fortalecer la capacidad defensiva, preservar la paz y la estabilidad, prevenir los riesgos de guerra y conflicto, y contribuir a la protección firme de la patria en la nueva situación.