En una entrevista concedida a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), Tehmina Khan, economista jefe del BM para Vietnam, Camboya y Laos, destacó que la economía vietnamita ha fortalecido progresivamente su capacidad para afrontar los desafíos externos.
Como prueba de ello, señaló que el país registró un crecimiento cercano al ocho por ciento en 2025, uno de los más elevados de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), a pesar de las incertidumbres derivadas del comercio internacional y de los cambios en las políticas arancelarias a nivel global.
La experta atribuyó esta resiliencia a una combinación de factores estructurales, entre ellos unos costos laborales competitivos, una clase media en constante expansión y una infraestructura cada vez más sólida.
Estas ventajas han permitido a Vietnam posicionarse estratégicamente para beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y para integrarse en sectores de alto valor añadido vinculados a la inteligencia artificial (IA), los centros de datos y la industria de semiconductores.
Khan también destacó el alcance de las reformas emprendidas por el Gobierno vietnamita durante los últimos dos años, que calificó como las transformaciones más significativas desde el proceso de Renovación (Doi Moi).
Estas medidas abarcan la reorganización de la administración pública, la simplificación de los trámites burocráticos, la reducción de cargas regulatorias para el sector privado, la modernización de los sistemas tributario y aduanero, la mejora del marco legal para las empresas, el desarrollo del mercado de capitales y la aceleración de la transición energética.
A juicio del BM, estas reformas tienen el potencial de generar cambios estructurales de gran alcance y fortalecer las bases necesarias para que Vietnam alcance su objetivo de convertirse en un país de ingresos altos en 2045.
No obstante, la institución financiera internacional advirtió que persisten varios desafíos que podrían limitar el potencial de crecimiento del país. Entre ellos figura la creciente brecha entre las empresas de inversión extranjera directa (IED) y el sector privado nacional.
Aunque las compañías con capital extranjero representan apenas alrededor del cinco por ciento del total de empresas, continúan liderando las exportaciones, mientras que numerosas empresas vietnamitas, especialmente las pequeñas y medianas, enfrentan dificultades para acceder al financiamiento y a otros recursos productivos.
Otro reto importante es la elevada dependencia de la demanda externa, que mantiene a la economía expuesta a posibles perturbaciones del comercio mundial y a interrupciones en las cadenas de suministro. Asimismo, el BM alertó sobre el alto nivel de apalancamiento financiero, ya que el crédito alcanzó aproximadamente el 145 por ciento del Producto Interno Bruto en 2025, uno de los porcentajes más elevados del Sudeste Asiático.
La infraestructura sigue siendo igualmente un área prioritaria. Según Khan, mejorar las redes de transporte y logística permitirá reducir costos, elevar la competitividad empresarial y facilitar una mayor integración de las empresas vietnamitas en los mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, subrayó que el éxito dependerá de una ejecución eficaz de la inversión pública y de la selección adecuada de los proyectos estratégicos.
En cuanto a las perspectivas económicas, el BM considera que la senda de reformas iniciada por el Gobierno es la correcta y que los objetivos de desarrollo están claramente definidos. En este contexto, recomendó continuar fortaleciendo el sector privado nacional, especialmente las pequeñas y medianas empresas, consolidar la estabilidad del sistema financiero y garantizar una implementación eficiente de los programas de inversión pública.
La entidad también insistió en la importancia de preservar la estabilidad macroeconómica y reforzar los mecanismos de gestión de riesgos para asegurar que el crecimiento acelerado no genere nuevas vulnerabilidades.
Pese a la desaceleración prevista de la economía mundial y a las incertidumbres del entorno internacional, el BM mantiene una visión optimista sobre las perspectivas de Vietnam a mediano plazo. Sus previsiones apuntan a que el país seguirá presentando tasas de crecimiento de entre el siete y ocho por ciento durante los próximos años, niveles superiores a los de la mayoría de las economías de la Asean y de otros mercados emergentes.
Respecto al objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos entre 2026 y 2030, Khan afirmó que Vietnam cuenta con el potencial necesario para aspirar a esa meta. Sin embargo, enfatizó que el verdadero desafío no radica únicamente en la velocidad del crecimiento, sino en su calidad.
“Lo más importante es que el crecimiento sea más inclusivo, genere empleos de mayor calidad y fortalezca la capacidad de la economía para resistir futuras crisis”, concluyó la especialista.