Volver a las raíces
Según las escrituras budistas, el Vu Lan tiene su origen en la historia del Bodhisattva Muc Kien Lien, quien salvó a su madre, y destaca la piedad filial y la gratitud hacia los padres. Con el tiempo, esta celebración budista se integró con la tradición vietnamita de recordar las raíces, honrar a los antepasados y valorar la piedad filial, convirtiéndose en una expresión cultural preservada durante generaciones.
Vinculado al decimoquinto día del séptimo mes lunar, el Vu Lan es una ocasión para recordar a abuelos, antepasados y padres fallecidos, así como para dedicar especial atención a quienes aún están presentes. Preparar ofrendas, acudir a los templos para rezar por los padres o encender incienso en memoria de los fallecidos son costumbres que mantienen vivo el vínculo entre generaciones.
Sin embargo, las formas de expresar la gratitud filial han cambiado entre los jóvenes. No todos pueden preparar elaboradas ofrendas o participar en todos los rituales, pero muchos consideran más importante comprender su significado.
Tran Phuong Dung, estudiante de segundo año de la Universidad de Derecho de Hanoi, considera que el Vu Lan invita a los jóvenes a reflexionar sobre la manera en que tratan a sus padres cotidianamente. “Una llamada a casa, preguntar por su salud, compartir una comida o esforzarse por estudiar y trabajar bien también son formas de expresar gratitud”, explicó.
La joven reconoció que los estudios, el trabajo a tiempo parcial y las relaciones sociales hacen que a veces los jóvenes olviden preguntar por sus padres. Por ello, considera el Vu Lan un recordatorio para prestarles más atención y mejorar incluso la forma de hablarles y tratarlos.
La gratitud empieza con pequeños gestos
El decimoquinto día del séptimo mes lunar también está asociado a costumbres como las ofrendas a los antepasados, las ofrendas a los seres errantes y el lanzamiento de faroles de flores. En las familias, las comidas de ofrenda pueden ser elaboradas o sencillas, e incluir platos tradicionales o comida vegetariana. Lo esencial, independientemente de la forma, es la reverencia y el deseo de recordar las raíces familiares.
Durante el Vu Lan, numerosos templos celebran ceremonias de oración, recitación de sutras y el tradicional rito de colocarse una rosa en la solapa. También se organizan actividades de gratitud y reconocimiento a personas con méritos, familias beneficiarias de políticas sociales y actos en memoria de héroes y mártires.
Según la Sangha Budista de Vietnam, estas actividades no solo expresan gratitud hacia los padres, sino que también recuerdan el deber de honrar a los antepasados, agradecer a quienes han contribuido al país y asumir responsabilidades con la comunidad.
En la vida moderna, las oportunidades de estudio, trabajo y experiencias hacen que los jóvenes estén cada vez más expuestos a nuevos entornos, pero también pueden ampliar la distancia entre generaciones. Los padres quizá no comprendan plenamente las preocupaciones de sus hijos, mientras que estos pueden no percibir sus sacrificios silenciosos. Por ello, el Vu Lan ofrece un momento para revisar los vínculos familiares y aprender a expresar el amor.
Nguyen Minh Huy, estudiante de primer año de la Universidad Politécnica de Hanoi, considera que una de las principales enseñanzas del Vu Lan es no esperar a perder a un ser querido para darse cuenta de que se le dedicó demasiado poco tiempo.
“Muchos jóvenes amamos a nuestros padres, pero no siempre sabemos expresarlo. Podemos comprarles regalos, pero a veces nos cuesta decirles que los queremos o darles las gracias”, afirmó. Este año, el joven planea invitar a sus padres a tomar un café y decirles que los quiere, con la esperanza de que expresar esos sentimientos se convierta en algo habitual y no excepcional.
Tras trasladarse de Thai Nguyen a Hanoi para comenzar la universidad, Minh Huy comprendió mejor el valor de los pequeños gestos de sus padres. Ahora, lejos de casa, echa especialmente de menos sus recordatorios cotidianos, como que comiera a tiempo o llevara un impermeable cuando llovía.
“Honrar a los padres no es algo que deba hacerse solo durante el Vu Lan. Aunque en el futuro estemos más ocupados con los estudios y el trabajo, mantener el hábito de preocuparnos por la familia y dedicarle tiempo también es una forma de preservar la tradición y expresar una verdadera gratitud filial”, señaló.
En Hanoi, muchas personas acuden durante el Vu Lan a templos y lugares de culto para participar en rituales tradicionales. Estas costumbres también se transmiten a las nuevas generaciones. Al mismo tiempo, las redes sociales se han convertido en otro espacio para expresar afecto mediante mensajes a los padres, historias familiares, fotografías de comidas compartidas y recuerdos de seres queridos.
Más allá de las diferentes formas de celebración, permanece un valor esencial que no cambia: la gratitud.