Desde que se anunció esta segunda edición en la citada metrópoli sureña con motivo del 81º aniversario de la Revolución de Agosto (19 de agosto) y del Día Nacional (2 de septiembre), el concierto exclusivo del periódico Nhan Dan (Pueblo), órgano central del Partido Comunista de Vietnam (PCV), se convirtió en el plato fuerte del mes. La expectación fue total, desatando una efervescente caza y el intercambio de entradas entre los interesados.
Incluso el día del espectáculo, decenas de miles de jóvenes llegaron temprano al recinto para participar en las actividades complementarias. Ni siquiera el fuerte aguacero que cayó pocos minutos después de empezar el concierto impidió que la multitud siguiera llegando en masa hasta abarrotar las gradas.
Bajo la lluvia torrencial, Le Quoc Minh, miembro del Comité Central del PCV, presidente-editor de Nhan Dan y titular de la Asociación de Periodistas Vietnamitas, destacó que el género político-artístico no consiste en convertir el escenario en un podio de aula, sino en narrar las grandes gestas del país a través del lenguaje del corazón, la música, imágenes y hechos reales sobre personas de carne y hueso.
En virtud de ese enfoque, los ideales no se presentan en sermones, sino que se perciben, mientras la historia no se resume, sino que se revive, comentó el también subjefe de la Comisión de Comunicación y Educación del Comité Central del PCV.
Aseveró igualmente que la cita es un tributo a las generaciones caídas por la paz hoy en día, así como a las Madres Heroicas Vietnamitas (título honorífico otorgado por el Estado), que en silencio se despidieron de sus hijos cuando estos partieron hacia el campo de batalla y que los esperan durante el resto de sus vidas.
El mensaje de gratitud se dirige además a los soldados que velan por la Patria desde las zonas limítrofes e insulares, los médicos y docentes establecidos en aldeas remotas, los obreros, campesinos, empresarios y científicos dedicados a la construcción nacional, así como a los millones de compatriotas en ultramar, quienes pese a la lejanía geográfica, profesan un permanente apego hacia el terruño, indicó el funcionario.
Una novedad de la programación de 2026 fue la ceremonia de izamiento de la bandera, que se tornó aún más memorable al celebrarse desafiando las inclemencias del tiempo.
Los 34 soldados asignados a la tarea enarbolaban la bandera militar "Quyet Thang" (Decidido a vencer), evocando a los 34 fundadores de la Brigada de Propaganda Armada para la Liberación de Vietnam, creada en 1944 y predecesora del Ejército Popular de Vietnam. Bajo el aguacero, decenas de miles de espectadores entonaban el himno nacional con profundo orgullo mientras la bandera nacional ascendía.
Las actuaciones de la noche transcurrieron en tres episodios, comenzando con "Una nación reunificada", que enalteció la figura del presidente Ho Chi Minh en el momento de la proclamación de la independencia nacional, así como a través de su pensamiento, fe y aspiraciones a la reunificación nacional.
El siguiente capítulo, “El orgulloso rojo”, tuvo como fuente de inspiración la bandera nacional, un símbolo del orgullo, la voluntad y la unidad de los vietnamitas. Este resplandeciente tono también denota la férrea fidelidad al Partido y al camino revolucionario que la nación elegía, amén de encarnar los ideales de independencia, reunificación nacional y aspiración a la paz y la felicidad a los que el Presidente Ho Chi Minh consagró toda su vida.
El último tramo, “La Patria en el corazón”, con una atmósfera juvenil y moderna, transmitió una convergencia de los valores culturales de las tres regiones del país, transmitiendo el amor por la Patria y el orgullo nacional a las generaciones de hoy.
Además de impresionantes remezclas de canciones inmortales, cabe destacar una participación más nutrida de fuerzas militares y policiales en los desfiles in situ que, desde la primera temporada, en Hanói, se han convertido en una seña de identidad de la marca “La Patria en el corazón”.
El concierto culminó con un espectáculo pirotécnico de 15 minutos.