Desde principios de año hasta la fecha, en todo el país se han aprobado los planes de inversión para 51 nuevos proyectos inmobiliarios. De estos, solo 39 corresponden a vivienda comercial, lo que equivale al 49,4 por ciento en comparación con el cuarto trimestre de 2025. Este descenso refleja las dificultades persistentes en materia legal y en los procedimientos de inversión.
No obstante, los proyectos finalizados presentan una evolución más positiva, con 31 iniciativas de vivienda comercial concluidas en el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento del 221,4 por ciento respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, según Hoang Thu Hang, directora de la Agencia de Gestión de Vivienda y Mercado Inmobiliario, esta oferta aún no es suficiente para compensar la caída de nuevos proyectos, lo que mantiene la escasez de oferta primaria, especialmente en las grandes ciudades.
Como resultado, los precios inmobiliarios se mantienen en niveles elevados. En Hanoi, Ciudad Ho Chi Minh y la provincia de Khanh Hoa, la vivienda registró un aumento de alrededor del 2 por ciento respecto al trimestre anterior, mientras que Da Nang y Dong Nai experimentaron incrementos superiores al 1 por ciento. En este contexto, la liquidez del mercado se ha debilitado, con unas 115.650 transacciones, equivalentes al 76,4 por ciento del volumen registrado en el cuarto trimestre de 2025.
Nguyen Van Dinh, presidente de la Asociación Vietnamita de Agentes Inmobiliarios, señaló que la combinación de precios elevados y menor número de transacciones refleja un fuerte desajuste entre oferta y demanda, especialmente en el segmento de viviendas asequibles.
En la misma línea, Le Hoang Chau, presidente de la Asociación de Bienes Raíces de Ciudad Ho Chi Minh, destacó que los obstáculos legales siguen siendo el principal cuello de botella que impide una recuperación más rápida de la oferta.
En contraste, la vivienda social emerge como un punto positivo del mercado. Hasta la fecha, se encuentran en marcha 737 proyectos en todo el país, con aproximadamente 701.247 unidades, lo que representa el 70,1 por ciento del objetivo del plan de construir al menos un millón de apartamentos de vivienda social para personas de bajos ingresos y trabajadores de zonas industriales entre 2021 y 2030.
Solo en el primer trimestre de 2026 se iniciaron 33 proyectos, con 28.856 unidades, mientras que 18 proyectos cumplieron las condiciones para salir al mercado, aportando unas 7.031 unidades adicionales.
El Gobierno también ha fijado la meta de desarrollar 158.723 unidades de vivienda social en 2026, lo que impulsa a las autoridades locales a acelerar los procesos. Expertos consideran que este segmento constituye un pilar clave para sostener la liquidez y la estabilidad del mercado a largo plazo. Sin embargo, aún enfrenta retos como la baja rentabilidad, la complejidad de los trámites de inversión y la limitada disponibilidad de suelo en las grandes ciudades.
Según el Ministerio de Construcción, el mercado inmobiliario seguirá mostrando una fuerte polarización en el corto plazo. La demanda se concentrará en productos asequibles, apartamentos de precio razonable y terrenos en zonas con infraestructura desarrollada. Al mismo tiempo, se hará más evidente la selección natural de empresas: aquellas con plena solidez legal y tierras saneadas tendrán mayores ventajas para recuperarse y crecer.
Para reforzar la transparencia y la estabilidad del mercado, las autoridades estudian la implementación del modelo de “Centros de transacciones inmobiliarias y derechos de uso de la tierra gestionados por el Estado”. Paralelamente, se intensificará la vigilancia contra la especulación y la manipulación de precios, junto con la mejora del sistema de datos sobre vivienda y mercado inmobiliario.
La desaceleración de la oferta de vivienda comercial frente al avance de la vivienda social indica que el mercado inmobiliario entra en un proceso de reestructuración. Si las políticas se aplican de manera coordinada y eficaz, la vivienda social no solo será una solución inmediata, sino también un motor clave para el desarrollo estable y sostenible del sector en los próximos años.