Particularmente en el primer mes de 2026, Vietnam ascendió al primer puesto de la región en el consumo de aves de corral (incluyendo carne de pollo, pato, ánade y ganso, entre otros) de la UE, con más de cinco mil 300 toneladas.
Dariusz Goszczyński, representante de la industria avícola europea y presidente de la junta de administración del Consejo Nacional Avícola de la Cámara de Comercio de Polonia, señaló que las empresas prestan cada vez más atención a la cooperación para el consumo de los productos.
Destacó que Vietnam es uno de los mercados clave para el sector avícola europeo en Asia, durante un evento de la campaña "Aves de corral europeas: De nuestras granjas a su mesa" celebrado en Ciudad Ho Chi Minh.
Entre los proveedores europeos, Polonia representó la mayor proporción con más de 37 mil 300 toneladas exportadas a Vietnam el año pasado, seguida de Francia (cuatro mil 900 toneladas), Hungría (cuatro mil 680 toneladas), Italia (dos mil 750 toneladas) y los Países Bajos (dos mil 170 toneladas).
Las ventas de carne de ave de Europa a Vietnam disminuyeron durante el período 2021-2022 debido al impacto del Covid-19, bajando a unas 30 mil toneladas anuales. Sin embargo, desde 2023, esta cifra se ha recuperado y casi se ha duplicado.
Piotr Harasimowicz, jefe de la oficina de representación de la Agencia de Inversión y Comercio de Polonia en Vietnam, comentó que el crecimiento del consumo refleja la alta demanda del mercado, ya que los compradores vietnamitas confían cada vez más en los productos europeos gracias a sus estrictos estándares de producción.
Según las previsiones, el consumo de aves de corral de la UE en Vietnam seguirá aumentando; específicamente, las adquisiciones de productos procedentes de Polonia podrían alcanzar unas 45 mil toneladas anuales en el futuro próximo.
Datos de la empresa Agro Monitor muestran que la proporción del consumo de carne de pollo en el mercado vietnamita aumentó del 29 por ciento en 2022 al 33 por ciento en 2024. El consumo promedio de huevos de gallina y pato alcanzó unas 198 unidades por persona al año, cifra inferior al promedio global (250-300 unidades por persona al año), lo que indica un gran margen para que la industria ganadera continúe desarrollándose.