Así lo afirmó Trinh Van Quyet, miembro del Buró Político, secretario del Comité Central y jefe de la Comisión de Propaganda, Educación y Movilización de Masas del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV), durante una conferencia dedicada a evaluar las labores de propaganda y movilización popular correspondientes al primer semestre de 2026.
Durante el encuentro, expertos e investigadores analizaron el contexto actual y plantearon diversas propuestas para evitar que la "guerra cognitiva" provoque una pérdida de confianza en la sociedad.
Coincidieron en que es fundamental desarrollar de manera proactiva fuentes de información oficial amplia, diversa y atractiva. Subrayaron, además, que la confianza, respaldada por resultados concretos, constituye la mejor defensa frente a cualquier intento de desestabilización o sabotaje.
Según los especialistas, la "guerra cognitiva" se diferencia profundamente de las formas tradicionales de confrontación.
La profesora asociada Le Thi Thanh Ha, de la Academia Nacional de Política de Ciudad Ho Chi Minh, explicó que ya no se trata de una guerra librada en el terreno militar, sino de una estrategia de influencia que utiliza teléfonos inteligentes, redes sociales, videos de corta duración y campañas de desinformación para minar la confianza, sembrar dudas, fomentar la división y modificar gradualmente el comportamiento de la sociedad.
La académica señaló que las tecnologías basadas en IA, el big data y los algoritmos de recomendación permiten amplificar con rapidez contenidos engañosos y generar un "efecto de verdad" cuando los usuarios reciben repetidamente los mismos mensajes.
Añadió que las campañas de manipulación son cada vez más difíciles de detectar, ya que se infiltran en ámbitos como la cultura, la educación, el cine y la música.
Ante esta evolución, recomendó que Vietnam impulse el desarrollo de sus propios sistemas de inteligencia artificial y de monitoreo de redes sociales para detectar con rapidez la desinformación y las operaciones coordinadas de manipulación de la opinión pública.
También abogó por implementar soluciones nacionales capaces de identificar automáticamente ciberataques, robos de identidad y campañas de fraude digital, al tiempo que se fortalece la formación de especialistas con conocimientos tanto en tecnologías de IA como en las técnicas empleadas para su uso malicioso.
Por su parte, la profesora asociada Nguyen Thi Thu Ha, de la Academia de Administración Pública y Gobernanza, señaló que las estrategias de influencia han cambiado de manera significativa. Mientras que antes las actividades hostiles se centraban en la difusión abierta de documentos o en aprovechar acontecimientos políticos, ahora buscan influir directamente en las percepciones, emociones, creencias y comportamientos de cada persona.
Según la experta, los avances en inteligencia artificial permiten crear con rapidez contenidos falsificados de gran realismo, como imágenes, audios y videos. Además, quienes impulsan estas campañas aprovechan los datos personales para difundir mensajes personalizados en función de los hábitos, preferencias y perfiles psicológicos de los usuarios.
Para responder a estos desafíos, los especialistas identificaron cinco prioridades: reforzar la vigilancia en materia de ciberseguridad y los sistemas de alerta temprana; desarrollar tecnologías destinadas a proteger los fundamentos ideológicos del Partido; formar recursos humanos con perfiles multidisciplinarios; fortalecer la resiliencia de la sociedad frente a la desinformación; y modernizar los mecanismos de comunicación pública para garantizar que la información oficial llegue con mayor rapidez, resulte más atractiva y fomente una mayor interacción con la ciudadanía.
Asimismo, propusieron crear mecanismos de experimentación regulatoria o entornos de prueba para nuevas tecnologías, apoyar a las empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial, macrodatos y ciberseguridad, y establecer normas claras sobre la protección de los datos personales, la transparencia de los contenidos generados por IA y la responsabilidad de las plataformas digitales.
Los expertos coincidieron en que la confianza pública sigue siendo la principal barrera frente a los intentos de manipulación. Esta se sustenta, sobre todo, en la eficacia de la gestión gubernamental, los resultados del desarrollo nacional y el acceso a información oficial confiable, oportuna y accesible.
En este contexto, consideraron que la protección de los fundamentos ideológicos del Partido en la era digital dependerá tanto del avance tecnológico como de la consolidación de un entorno informativo sólido y creíble, capaz de responder a las expectativas de la sociedad y preservar de manera sostenible la confianza ciudadana.