Durante el primer semestre de 2026 se llevaron a cabo simultáneamente una serie de tareas estratégicas, entre ellas la puesta en práctica de la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (PCV), la organización de las elecciones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031, la implementación del modelo de administración local de dos niveles, la reorganización del aparato del sistema político y el despliegue de resoluciones estratégicas.
La magnitud de estas tareas coincide con un entorno informativo cada vez más complejo, marcado por la llamada “guerra cognitiva” en el ciberespacio. En este escenario resulta urgente consolidar la unidad ideológica dentro del Partido, fortalecer el consenso social y preservar la confianza del pueblo, ya que el objetivo último de la labor de comunicación política y movilización social es precisamente mantener y fortalecer la confianza ciudadana en el Partido, el Estado y el sistema político. Esa confianza constituye el fundamento del llamado “frente de la confianza popular” y un recurso interno insustituible para el desarrollo nacional.
Si en el pasado los principales desafíos ideológicos provenían de campañas de desinformación difundidas por medios tradicionales, la irrupción de la inteligencia artificial y del entorno digital ha transformado radicalmente el acceso a la información. Hoy, la frontera entre información y desinformación es cada vez más difusa. Las noticias falsas pueden propagarse en cuestión de minutos, mientras que su verificación y rectificación requieren mucho más tiempo. Como consecuencia, la lucha ideológica se desarrolla de manera permanente, minuto a minuto.
En este contexto, el Buró Político promulgó el Reglamento N.º 19-QD/TW sobre el trabajo político e ideológico dentro del Partido. Por primera vez, este ámbito, tradicionalmente difícil de evaluar, quedó regulado mediante objetivos concretos, criterios medibles y responsabilidades específicas para cada comité partidista y cada dirigente.
La experiencia demuestra que allí donde el trabajo político e ideológico se desarrolla de forma proactiva, las grandes orientaciones del Partido obtienen un amplio respaldo social. Las elecciones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031 constituyeron un claro ejemplo, con una participación del 99,68 por ciento, reflejo de la confianza del pueblo y de su compromiso con las decisiones trascendentales del país.
En los últimos meses, las conferencias nacionales de información no solo han servido para estudiar y difundir las principales resoluciones del Partido, sino también para impulsar una amplia movilización política destinada a llevarlas a la práctica. La Comisión de Propaganda, Educación y Movilización de Masas del Comité Central del PCV completó 13 de los 26 proyectos previstos y asesoró al Buró Político y al Secretariado en la promulgación de ocho documentos fundamentales, entre ellos el Reglamento N.º 19-QD/TW.
Estos resultados no solo reflejan una intensa agenda de trabajo, sino también una evolución significativa de la labor política e ideológica, que ha pasado de una lógica reactiva a una función de asesoramiento estratégico estrechamente vinculada a las necesidades del desarrollo nacional.
La experiencia también demuestra que los lugares donde la información se difunde con retraso o se evita abordar asuntos de interés público ofrecen terreno fértil para la desinformación. Por ello, resulta imprescindible no solo comunicar con mayor rapidez, sino también mejorar la capacidad de anticipación; no basta con desmentir informaciones falsas, sino que es necesario ofrecer de forma proactiva información veraz, oportuna y fiable que oriente a la opinión pública.
La transformación digital representa un importante avance en el trabajo de comunicación política y movilización social. La creación de un ecosistema digital, las primeras aplicaciones de inteligencia artificial y el desarrollo de mapas digitales capaces de identificar “vacíos ideológicos” están fortaleciendo la capacidad de previsión, alerta temprana y respuesta rápida ante nuevos desafíos. Actualmente, el 97,62 por ciento de los militantes del Partido utiliza regularmente el Manual Electrónico del Militante, mientras que el 100% de las organizaciones partidistas registran sus actividades, presentan informes y evalúan su desempeño a través de este sistema.
Sin embargo, la tecnología nunca podrá sustituir al ser humano. Ninguna plataforma digital reemplaza el contacto directo con la población, la comprensión de sus necesidades ni el ejemplo que deben ofrecer los cuadros y dirigentes. Para preservar la confianza pública, estos deben actuar con integridad, decir la verdad y trabajar con eficacia, de modo que la población comprenda, confíe y respalde las políticas. Cuando las decisiones políticas producen resultados concretos, la desinformación pierde espacio para prosperar.
Como afirmó Trinh Van Quyet, miembro del Buró Político y jefe de la Comisión de Propaganda, Educación y Movilización de Masas: “La confianza es la última línea de defensa, una ‘zona prohibida’ que ninguna fuerza debe vulnerar.”
Ello exige renovar los métodos de dirección en la era digital. Más que limitarse a reaccionar una vez difundida la información, es necesario conocer de forma proactiva el estado de la opinión pública, anticipar tendencias y resolver con rapidez aquellos problemas que puedan erosionar la confianza ciudadana. En otras palabras, es preciso pasar de una simple “gestión de la información” a una auténtica “gestión proactiva de la confianza social”.
Desde una perspectiva más amplia, la renovación del trabajo político e ideológico responde no solo a las transformaciones del entorno informativo, sino también a las aspiraciones de desarrollo del país. Vietnam se ha fijado como objetivos convertirse en una nación en desarrollo con una industria moderna y renta media-alta para 2035, y en un país desarrollado de altos ingresos para 2045. Alcanzar estas metas requiere múltiples recursos, entre ellos la unidad de voluntad, el consenso social y, sobre todo, la confianza del pueblo.
De aquí a finales de año, todo el sistema político deberá redoblar esfuerzos para alcanzar una tasa de crecimiento cercana al 11,9 por ciento y cumplir los objetivos de desarrollo establecidos. Cada política importante debe ser explicada con rapidez y claridad; toda nueva medida debe implementarse de manera ordenada y eficaz; y las preocupaciones de la población deben ser escuchadas y atendidas desde la base. Cuando las palabras se traducen en acciones concretas, el consenso social se fortalece.
En vida, el Presidente Ho Chi Minh enseñó: “Todo lo que beneficie al pueblo debe hacerse con la mayor determinación; todo lo que le cause perjuicio debe evitarse con la mayor vigilancia.” Hoy, esa enseñanza sigue siendo el núcleo del trabajo político e ideológico. Cuando todas las políticas están orientadas al bienestar de la población, son comprendidas, respaldadas y aplicadas por el pueblo, el país dispone de la mayor fortaleza para superar cualquier dificultad y hacer realidad sus aspiraciones de desarrollo.
¡Donde se preserva el corazón del pueblo, todo está preservado!.