El Departamento de Inversión Extranjera, dependiente del Ministerio de Finanzas, señaló que la atracción de inversiones se orienta de manera prioritaria hacia proyectos de alta tecnología, tecnologías de vanguardia e industrias estratégicas, promoviendo la transferencia tecnológica y la conectividad profunda con el tejido empresarial doméstico para elevar la competitividad de la economía nacional en la nueva era.
De acuerdo con los datos estadísticos oficiales sobre la situación socioeconómica de los primeros cuatro meses de 2026, el capital total de IED registrado en el país indochino alcanzó los 18,7 mil millones de dólares, lo que representa un incremento del 35,5 por ciento en comparación con el mismo período del año 2025. Dentro de esta estructura, el capital complementario de proyectos en operación experimentó un notable repunte al situarse en 12,2 mil millones de dólares, equivalente a una subida interanual del 119,6 por ciento. Asimismo, el capital de IED desembolsado en el transcurso de los últimos cinco años se ha mantenido en niveles elevados y estables, sumando un monto acumulado de 7,4 mil millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 9,8 por ciento respecto al año precedente.
Este flujo de capitales se refleja en la expansión física de corporaciones internacionales de alta tecnología que eligen a Vietnam como un centro estratégico de operaciones. Recientemente, la firma Qualcomm Technologies inauguró su Centro de Investigación y Desarrollo (I&D) en Hanói, enfocado en Inteligencia Artificial (IA), tecnología automotriz e Internet de las Cosas (IoT).
El viceministro de Ciencia y Tecnología, Bui Hoang Phuong, calificó este hecho como un hito significativo que evidencia el potencial científico de la nación. De igual modo, tras casi 40 años de operaciones en el territorio, el grupo surcoreano Samsung consolidó su presencia mediante la construcción de un centro de I&D con un capital de 220 millones de dólares que emplea a unos 2.500 ingenieros locales, consolidando la confianza de los inversores extranjeros en la estabilidad macroeconómica del país.
Asimismo, la corporación china BYD oficializó una inversión adicional de 479,8 millones de dólares en la provincia norteña de Phu Tho, elevando su capital total acumulado a 890,8 millones de dólares para el desarrollo de proyectos tecnológicos de gran escala.
Adicionalmente, el territorio vietnamita recibió una inversión de 282 millones de dólares por parte de la empresa Posco Future de Corea del Sur para el establecimiento de una fábrica de materiales de ánodos para baterías de iones de litio en la provincia norteña de Thai Nguyen.
Estas operaciones confirman que Vietnam sigue siendo un destino atractivo para los flujos globales de capital gracias a su estabilidad política, sus reformas en los procedimientos administrativos y el desarrollo progresivo de su infraestructura de conectividad logística.
Sin embargo, las autoridades y analistas económicos señalaron que persisten desafíos importantes para sostener un ecosistema de inversión saludable a largo plazo. En los primeros cuatro meses del año, las operaciones de aportación de capital y compra de acciones por parte de inversores extranjeros sufrieron una notable contracción al situarse en 3,1 mil millones de dólares, lo que equivale a una disminución del 50,3 por ciento interanual, debido a la cautela de los empresarios ante la inestabilidad geopolítica global y los riesgos del mercado. A esto se suma que muchos inversores internacionales priorizan la transparencia legal y la velocidad de los trámites administrativos antes de decidir el destino de sus fondos estratégicos.
Frente a esta coyuntura, el Ministerio de Finanzas y el Departamento de Inversión Extranjera instaron a acelerar las reformas en los procedimientos burocráticos y a implementar un mecanismo de aprobación rápida para los expedientes que cumplan con los estándares requeridos.
El viceprimer ministro Nguyen Van Thang afirmó durante un foro económico que el país debe transformar su enfoque para evaluar los proyectos de inversión no por la cantidad de dinero prometido, sino por su capacidad de generar valor añadido real, transferir conocimientos de alta tecnología al sector empresarial doméstico y responder de manera efectiva a los objetivos nacionales de transformación verde, digital y desarrollo sostenible en el escenario global.