Estos centros contribuirán a garantizar la seguridad energética, reducir las emisiones y crear nuevos motores de crecimiento, según el Plan Nacional de Electricidad VIII ajustado.
Una orientación definida
La Resolución No. 70-NQ/TW, aprobada por el Buró Político el 20 de agosto de 2025 sobre la garantía de la seguridad energética nacional hasta 2030, con visión hacia 2045, establece la formación de centros nacionales de industria y energía mediante la integración del gas natural licuado (GNL), la electricidad, la refinación y la petroquímica y las energías renovables en localidades con ventajas.
Por su parte, el Plan de Electricidad VIII ajustado orienta el desarrollo de un ecosistema industrial y de servicios vinculado a las energías renovables y prevé que para 2030 se formen dos centros interregionales en zonas con gran potencial del norte, centro-sur y sur del país.
Cada uno tendría entre dos mil y cuatro mil MW de capacidad renovable, principalmente eólica marina, además de instalaciones para fabricar equipos, medios de transporte y sistemas de construcción e instalación, servicios auxiliares, zonas industriales verdes y de bajas emisiones, centros de investigación e instituciones de formación.
En este marco, el Ministerio de Industria y Comercio ha propuesto establecer los dos centros, distribuidos de forma que aprovechen las ventajas de cada región. El del norte cuenta con infraestructura portuaria desarrollada y una ubicación estratégica, mientras que el del sur dispone de un gran potencial eólico y solar y de infraestructura portuaria favorable al transporte de equipos y la exportación.
Pham Quy Ngoc, jefe de la División de Gas, Electricidad y Nuevas Energías del Instituto del Petróleo de Vietnam, señaló que la ubicación debe determinarse mediante un enfoque multicriterio, considerando el potencial eólico y las condiciones del lecho marino; la capacidad portuaria; la conexión a la red eléctrica; el ecosistema industrial; las restricciones del espacio marítimo; y las políticas y mecanismos de inversión.
En particular, deben evaluarse los datos de viento y profundidad marina, la capacidad de los puertos y sus posibilidades de ampliación, las redes de transmisión y subestaciones, la disponibilidad de terrenos y servicios industriales, así como los factores relacionados con la defensa, la navegación, la pesca y el medio ambiente.
Desarrollar capacidades nacionales
Según Pham Quy Ngoc, Vietnam ya dispone de capacidades básicas para construir un ecosistema de energía eólica marina, especialmente en estructuras de acero, obras offshore, puertos, logística y recursos humanos técnicos. Esto permitiría avanzar hacia segmentos de mayor valor añadido, en lugar de limitarse a la generación eléctrica.
Las empresas nacionales pueden fabricar cimentaciones y estructuras de acero pesado, diseñar y construir subestaciones offshore, realizar estudios y servicios técnicos, prestar servicios portuarios y logísticos y participar como contratistas generales, mientras que la industria petrolera aporta recursos humanos con experiencia en operaciones offshore.
No obstante, Vietnam aún necesita atraer inversión extranjera directa (IED) y formar empresas conjuntas en áreas como carcasas y palas de turbinas, torres y piezas de transición, cables submarinos, buques de instalación y embarcaciones especializadas, así como certificación, pruebas y servicios de operación y mantenimiento.
Bui Vinh Thang, director nacional en Vietnam del Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), señaló que la fuente eólica marina puede generar no sólo electricidad, sino también una industria y servicios estratégicos que permitan al país integrarse más profundamente en las cadenas de valor mundiales.
El Plan de Electricidad VIII ajustado contempla unos 17 GW de capacidad eólica marina para 2035, lo que ofrece un amplio mercado para la fabricación de equipos y la investigación y desarrollo. Sin embargo, los inversores necesitan una hoja de ruta clara y una demanda estable que justifique inversiones a largo plazo en producción, investigación y desarrollo (I+D) y cadenas de suministro.
Por ello, Vietnam debe establecer políticas para desarrollar la industria y los servicios nacionales, junto con mecanismos de apoyo en materia de terrenos, impuestos y acceso al mercado, apuntó Bui Vinh Thang.
El profesor asociado y doctor Nguyen Van Thinh, de la Facultad de Petróleo y Energía de la Universidad de Minería y Geología, propuso una hoja de ruta gradual. En una primera etapa, los centros deberían concentrarse en actividades en las que Vietnam ya tiene capacidades, como desarrollo de proyectos, estudios, diseño, construcción, operación y mantenimiento, para después ampliar la fabricación nacional.
Posteriormente, podrían desarrollar una cadena de valor integral que abarque investigación, diseño, fabricación, desarrollo de proyectos, construcción y servicios posteriores a la inversión. Una vez alcanzada una escala suficiente de mercado y capacidad tecnológica, los centros podrían ampliar su actividad al hidrógeno verde, el almacenamiento de energía y las tecnologías de energía marina.