En una entrevista concedida el 8 de abril a la Agencia Vietnamita de Noticias en Suiza, Jean Musy, señaló que esto contribuye a reforzar la confianza del mercado y de los inversores extranjeros, especialmente en un contexto mundial marcado por múltiples crisis y desafíos económicos.
En cuanto a las prioridades inmediatas, Jean Musy dijo que las tensiones en Oriente Medio plantean la necesidad de garantizar un suministro energético estable. La situación actual afecta los planes de múltiples países y demuestra que el factor energético sigue desempeñando un papel importante en la estabilidad económica.
A largo plazo, dijo, Vietnam deberá centrarse en resolver diversas cuestiones estratégicas, como mejorar la calidad de la formación profesional de los jóvenes, impulsar la innovación y el desarrollo tecnológico, acelerar la transición energética vinculada a la protección del medio ambiente, y afrontar el envejecimiento de la población. Reducir las desigualdades sociales y garantizar un desarrollo equilibrado también son requisitos necesarios en un mundo en rápida transformación.
En relación con la política exterior, Jean Musy consideró que las fluctuaciones internacionales podrían afectar a Vietnam. La política exterior del país, altamente valorada por su flexibilidad, podría enfrentarse a numerosos desafíos a medida que aumenta la competencia estratégica entre las grandes potencias, especialmente en un contexto en el que los intereses económicos de China y Estados Unidos presentan tanto convergencias como rivalidades.
Según él, existe el riesgo de que Vietnam tenga que tomar decisiones estratégicas antes de lo previsto, aunque continúa esforzándose por diversificar sus socios y acuerdos económicos internacionales.
Asimismo, la tendencia al alza de los tipos de interés en Estados Unidos y su posible extensión a Europa, junto con las complejas evoluciones en el Mar del Este relacionadas con cuestiones de soberanía y recursos, ejercen presión adicional sobre la gestión del país.
En ese contexto, el liderazgo vietnamita deberá potenciar las capacidades internas y, al mismo tiempo, adaptarse con flexibilidad a un entorno global cada vez más interconectado e interdependiente, donde la competencia entre las grandes potencias sigue teniendo impacto.
En general, según la evaluación del periodista, el nuevo mandato de liderazgo vietnamita se enfrentará a numerosas oportunidades, pero también a importantes desafíos, lo que exigirá una combinación equilibrada entre la estabilidad interna, la reforma económica y la flexibilidad en la política exterior para garantizar un desarrollo sostenible en el próximo período.