La ceremonia de clausura de este simulacro militar, en la que participaron 450 efectivos de 13 países, entre ellos Bután, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Maldivas, Myanmar, Nepal, Filipinas, Seychelles, Sri Lanka y Vietnam, tuvo lugar este sábado bajo la presidencia del teniente general Dhiraj Seth, jefe adjunto del Estado Mayor del Ejército Indio, y puso fin a dos semanas de intensos ensayos.
Representó al país indochino una delegación observadora del Ministerio de Defensa encabezada por el general de brigada Pham Manh Thang, jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz.
El alto oficial presenció un ejercicio de campo integrado y recorrió una exhibición de armamento y equipos militares del Ejército indio, así como la Exposición de la Industria de Defensa celebrada al margen del evento.
Los jefes observadores también fueron encargados de imponer insignias de reconocimiento a los jefes de las delegaciones de los países participantes en el PRAGATI-I. Le correspondió a Manh Thang colocar la insignia de reconocimiento al máximo representante de la India.
El ejercicio PRAGATI-I sirvió para mejorar la interoperabilidad táctica frente a las amenazas comunes para la seguridad en el marco de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Las delegaciones observaron y se entrenaron en una situación hipotética de despliegue de una fuerza multinacional de la región y en la realización de maniobras de estabilización en terrenos semimontañosos y boscosos para contrarrestar amenazas de seguridad asimétricas y mixtas.
Los efectivos vietnamitas, integrados en pelotones multinacionales, llevaron a cabo misiones de asalto aéreo con helicópteros, actividades de búsqueda y control móviles, seguridad perimetral, incursiones en objetivos y movilización masiva.
También se unieron a varias actividades de adiestramiento como el establecimiento de una Base Operativa Temporal (BOT), patrullas de área, operaciones de emboscada y contraemboscada, entrenamiento en pista de obstáculos, escalada y rápel de montaña y ejercicios con fuego real.
La delegación de Vietnam recibió una alta valoración del comité organizador y otras comitivas por su disciplina, profesionalidad, competencia táctica y técnica, adaptabilidad y coordinación con las fuerzas participantes a lo largo del megaejercicio. Y todo ello a pesar del limitado tiempo de preparación, la inestabilidad climática, los terrenos accidentados y las barreras lingüísticas.
Además de la capacitación, destacó en competiciones de tiro y carreras de obstáculos, así como en las actividades de intercambio deportivo y cultural.
La presencia de Vietnam en la edición inaugural de un gran ejercicio multilateral sobre mantenimiento de la paz permitió a sus militares y cuadros intercambiar y afilar las capacidades profesionales y la interoperabilidad ante riesgos de inseguridad.
Además, sirvió para intensificar su cooperación con la India y con los demás países asistentes a la hora de asumir la noble responsabilidad encomendada por las Naciones Unidas.