En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), el doctor Ngo Chi Vinh, director ejecutivo y científico sénior de AlchLight LLC, en Nueva York, señaló que el país puede incorporarse gradualmente a la cadena de valor cuántica si concentra sus recursos en los segmentos con mayor potencial.
Para Vietnam, según el experto, las prioridades inmediatas deben ser la soberanía y la seguridad mediante la criptografía poscuántica (PQC) y la ciberseguridad, así como la construcción de una base tecnológica propia. La Decisión N.º 1226/QD-TTg, relativa al desarrollo de la criptografía civil durante 2026-2030, con orientación hasta 2035, podría incorporar plazos para la transición de los sistemas críticos, tomando como referencia los estándares internacionales publicados en agosto de 2024.
El especialista también considera necesario establecer un organismo coordinador específico para la tecnología cuántica, dado que actualmente participan numerosas instituciones. El Estado podría actuar como primer cliente al fijar plazos para la transición de los sectores financiero y de las telecomunicaciones, creando así una demanda concreta para las empresas nacionales.
En materia de investigación y talento, la Decisión N.º 1483/QĐ-TTg ofrece mecanismos de remuneración vinculados a los resultados y permite a los laboratorios retener ingresos por servicios para reinvertirlos. Chi Vinh propone orientar su aplicación y evaluar la investigación no solo por las publicaciones científicas, sino también por los contratos empresariales y los productos comercializados.
La formación debe comenzar por los ingenieros especializados en aplicaciones, cuya preparación requiere entre dos y cuatro años, frente a los 10-15 años necesarios para formar a expertos de primer nivel. En lugar de abrir nuevas titulaciones de inmediato, las universidades podrían integrar asignaturas de tecnología cuántica y criptografía poscuántica en carreras de informática, electrónica, telecomunicaciones, semiconductores, seguridad de la información y matemáticas aplicadas.
Vietnam también puede aprovechar sus capacidades matemáticas. Los principales estándares actuales de criptografía poscuántica se basan en problemas de retículos, que no requieren equipos costosos. Sin embargo, el país necesita especialistas capaces de evaluar algoritmos y establecer estándares nacionales de forma independiente.
Para paliar la escasez de docentes, el experto propone formar entre 50 y 100 profesores con conocimientos previos en disciplinas relacionadas y establecer mecanismos de certificación que permitan evaluar las competencias prácticas de los ingenieros. Asimismo, considera conveniente atraer a expertos vietnamitas en el extranjero mediante colaboraciones parciales o a distancia, respaldadas por equipos nacionales de ingenieros de aplicaciones.
La seguridad debe incorporarse desde el inicio de los proyectos, mediante tres niveles de clasificación: público, restringido y confidencial. Este sistema permitiría ampliar la cooperación internacional en investigaciones abiertas y proteger aquellas que requieran mayor confidencialidad.
En los próximos tres a cinco años, Vietnam podría desarrollar servicios de migración a la criptografía poscuántica, generadores cuánticos de números aleatorios (QRNG) y, potencialmente, sensores cuánticos para la prospección subterránea aplicada a infraestructuras de transporte. La selección debe basarse en las capacidades reales de los centros de investigación y las empresas nacionales.
A largo plazo, Chi Vinh plantea utilizar infraestructuras internacionales hasta 2030, dominar tecnologías esenciales hasta 2040 y desarrollar componentes y software propios hasta 2050. El objetivo es incorporarse a la cadena de valor internacional en segmentos de mayor valor añadido, en lugar de limitarse al ensamblaje y la manufactura.