Un ejemplo destacado de esta vertiente se observa en el sistema de agricultura de alta tecnología Thanh Nga Luxury, en la provincia septentrional de Ninh Binh. Con una extensión de unas cinco hectáreas, el complejo cuenta con invernaderos interconectados equipados con sistemas automatizados de riego. Al recorrer estas instalaciones, los turistas reciben explicaciones detalladas sobre las características de los cultivos, las tecnologías aplicadas y el valor nutricional de cada producto, al tiempo que tienen la oportunidad de cosechar y degustar directamente en el huerto variedades frescas de tomates, pepinos y melones imperiales.
De acuerdo con Le Thi Nga, inversora de Thanh Nga Luxury, la empresa gestiona cuatro granjas distribuidas en las provincias de Ninh Binh y Thanh Hoa. Para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad, la firma cooperó con cuatro entidades de Japón con el fin de transferir tecnología para la producción de fertilizantes orgánicos, además de instalar sensores de temperatura y ventilación que minimizan los factores climáticos adversos. Actualmente, la unidad colabora con contratistas para diseñar espacios de experiencias agrícolas orientados a estudiantes y familias, incorporando puntos de fotografía interactivos y modelos en tercera dimensión (3D) para diversificar las actividades de los visitantes.
Al poseer ecosistemas diversos y variedades de productos agrícolas, gastronomía y prácticas de cultivo exclusivos en cada localidad, Vietnam reúne plenas condiciones para expandir el turismo de la granja a la mesa. Varias provincias y ciudades del país indochino, entre ellas Hanói, Thai Nguyen, Da Nang, Thua Thien Hue, Can Tho, Lam Dong y Vinh Long, impulsan en la actualidad este modelo sobre la base de una agricultura limpia.
El doctor Vu Van Tuyen, director de la compañía de viajes Travelogy Vietnam y vicepresidente de la Asociación de Turismo Comunitario del país indochino, consideró que el mayor atractivo de esta modalidad no reside estrictamente en la comida, sino en la narrativa cultural que la respalda.
Explicó que cuando un viajero recolecta hortalizas, cosecha hojas de té, pesca en un arroyo o cocina platos tradicionales junto a los lugareños, adquiere una vivencia cultural. Este enfoque permite a los habitantes locales convertirse en narradores y guías, recibiendo beneficios económicos directos de la actividad turística, lo cual se alinea con las políticas nacionales de desarrollo del turismo agrícola vinculado a la edificación de nuevas zonas rurales.
A su vez, Doan Thi Thanh Van, directora ejecutiva de la agencia Lux Travel DMC, especializada en el segmento de turismo receptivo de lujo, aseveró que los clientes internacionales valoran estrictamente el factor de la sostenibilidad.
Las actividades prácticas como la observación del proceso de siembra y la recolección de alimentos limpios generan un alto interés entre los visitantes. La empresaria recalcó que para consolidar el atractivo del formato, es imperativo estructurar una cadena de experiencias fluida que combine la calidad de los productos con los relatos sobre el estilo de vida verde de la comunidad.
No obstante, la expansión de este modelo enfrenta desafíos estructurales en Vietnam. La transición hacia una agricultura limpia requiere de inversiones considerables en tecnología, infraestructura de recepción de huéspedes y sistemas de tratamiento de residuos, mientras que la mayoría de las granjas en el país operan a pequeña o mediana escala.
Asimismo, algunos establecimientos limitan su oferta a visitas guiadas sencillas sin transformar el ciclo productivo en un producto turístico integral, sumado a la falta de capacitación del personal agrícola en técnicas de comunicación, hospitalidad y visitas guiadas.
Para subsanar estas carencias y asegurar el valor añadido sostenible de las comunidades, el doctor Vu Van Tuyen reiteró la necesidad de forjar alianzas sólidas entre agricultores, establecimientos de alojamiento, restaurantes, turoperadores y autoridades locales.
Los expertos coinciden en la urgencia de capacitar a la población local en competencias básicas de atención al cliente, normas de seguridad higiénico-sanitaria, gestión ambiental, narración de historias y aplicación de tecnologías digitales para la promoción comercial de sus servicios.