En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en París, Tran Ha My, presidenta de la Asociación de Empresarios Jóvenes de Vietnam en Europa (VYBE) y directora en Francia de la Red de Innovación de Vietnam en Europa (VINEU), señaló que el país se encuentra ante un “punto de inflexión” estructural.
Para alcanzar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de dos dígitos en 2026-2030, Vietnam deberá elevar la productividad laboral un 8,5 por ciento anual y aumentar la contribución de la productividad total de los factores (TFP) del 47 por ciento actual a más del 55 por ciento. Según la experta, esto exige un impulso decisivo a las tecnologías de vanguardia, como ocurrió en Corea del Sur, Taiwán (China) y Singapur durante su etapa de despegue en los años 1980-1990.
Francia posee importantes capacidades tecnológicas en campos como materiales y tecnología cuántica en Paris-Saclay, aeroespacio en Toulouse y tecnología nuclear en sus institutos nacionales de investigación. Por ello, Tran Ha My considera que la cooperación bilateral debe avanzar hacia la transferencia de tecnologías de vanguardia, en consonancia con la Resolución 57-NQ/TW del Buró Político sobre avances en ciencia, tecnología y transformación digital.
El embajador de Vietnam en Francia, Trinh Duc Hai, señaló que durante los últimos seis meses de 2026 la Embajada impulsará la cooperación en infraestructuras estratégicas, ferrocarriles de alta velocidad, energía, industria de defensa, aeroespacio, centro financiero internacional, inteligencia artificial y semiconductores.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Vu Hai Quan, confirmó asimismo que la tecnología espacial y la energía nuclear figuran entre las nuevas áreas de cooperación con mayores expectativas.
Además del capital y la tecnología, Tran Ha My destacó la necesidad de movilizar de manera sistemática el potencial de los expertos e intelectuales vietnamitas en Francia. Citó las experiencias de Corea del Sur, China y Taiwán (China), que muestran la importancia de contar con modelos estructurados, respaldo político, incentivos financieros y ecosistemas de investigación para atraer talento del exterior.
Para la comunidad vietnamita de más de 400 mil personas en Francia, incluidos más de 60 mil intelectuales y unos seis-siete mil estudiantes al año, Vietnam necesita un modelo adaptado a su perfil académico y científico. En lugar de centrarse únicamente en el emprendimiento comercial, debería promover una cooperación de largo plazo en investigación y formación, especialmente en ámbitos como el aeroespacial, la energía y la inteligencia artificial.
Como ejemplo, la experta mencionó la propuesta del primer ministro vietnamita, formulada en junio de 2025 al profesor Nguyen Van Tam, del Instituto Politécnico de París, para elaborar un proyecto destinado a formar a 100 ingenieros de inteligencia artificial para Vietnam.
A partir de esta experiencia, propuso tres medidas: institucionalizar proyectos concretos de formación y transferencia con objetivos y plazos definidos; incorporar a organizaciones como VYBE y VINEU a la elaboración de agendas durante las misiones oficiales en Europa; y vincular estos proyectos con mecanismos financieros, incluidos fondos de coinversión entre vietnamitas en el extranjero y fondos nacionales de innovación tecnológica.
Según Tran Ha My, el nuevo marco de políticas del Buró Político sobre el aprovechamiento de los recursos de los vietnamitas en el extranjero constituye una base institucional para materializar estas iniciativas en la próxima etapa.