Vietnam y Rusia impulsan cooperación agrícola basada en IA y alta tecnología

En el siglo XXI, la agricultura mundial está avanzando con rapidez hacia un modelo basado en datos, automatización e inteligencia artificial (IA). Para Rusia, la aplicación de tecnologías avanzadas es una necesidad para aumentar la autonomía y optimizar la productividad en condiciones climáticas adversas, al tiempo que abre un amplio margen para la cooperación estratégica con Vietnam.

Modelo experimental de cultivos de cereales en un invernadero del Instituto de Biotecnología Agrícola de la Universidad Nacional Agrícola K.A. Timiryazev de Rusia. (Foto: VNA)
Modelo experimental de cultivos de cereales en un invernadero del Instituto de Biotecnología Agrícola de la Universidad Nacional Agrícola K.A. Timiryazev de Rusia. (Foto: VNA)

En declaraciones a reporteros de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Rusia, el profesor y académico Gennady Karlov, director del Instituto Panruso de Investigación de Biotecnología Agrícola (VNIISB), señaló que la agricultura de alta tecnología rusa se sustenta en una sólida base biológica.

El VNIISB está a la vanguardia en la aplicación del fenotipado digital y las redes neuronales artificiales para acelerar la selección de variedades y la investigación genética, destacó.

El experto afirmó que la agricultura de alta tecnología se ha convertido en una de las orientaciones estratégicas de cooperación entre Rusia y Vietnam, junto con la automatización, la IA y la biotecnología.

Según Karlov, ambos países figuran entre los principales exportadores agrícolas del mundo y poseen ventajas claramente complementarias. Vietnam cuenta con amplia experiencia en agricultura intensiva tropical, cultivo de arroz y acuicultura, mientras Rusia destaca por su producción a gran escala de cereales y oleaginosas, así como por su capacidad para adaptar variedades a las condiciones climáticas.

Ambos países impulsan investigaciones conjuntas sobre el cultivo de variedades de arroz Indica y Japonica en Rusia, el intercambio de recursos genéticos para programas de mejoramiento y estudios genómicos, además de la cooperación en teledetección, predicción mediante IA, control de calidad, seguridad alimentaria y adaptación al cambio climático.

La propuesta de establecer un “Corredor de Innovación Vietnam-Rusia” para proyectos intensivos en conocimiento y laboratorios conjuntos también genera grandes expectativas. El VNIISB y la Universidad Estatal Rusa de Agricultura K.A. Timiryazev colaboran con socios vietnamitas en la formación y el intercambio de estudiantes y jóvenes científicos.

De acuerdo con Pham Thi Thu Ba, estudiante de posgrado de la Universidad K.A. Timiryazev, Rusia está pasando de la “mecanización” a la “digitalización y automatización integral”, con el objetivo de construir un ecosistema agrícola digital basado en datos para la toma de decisiones.

Rusia prevé poner en funcionamiento la Plataforma Digital Unificada antes de finales de 2026, conectando datos sobre tierras, cultivos, ganado, clima y logística. Para 2030, al menos el 80 por ciento de las empresas agrícolas deberán utilizar software nacional en los principales procesos productivos.

Gracias a sus grandes superficies de cultivo, Rusia ha desarrollado diversos modelos de agricultura de precisión. En 2026, alrededor de 24.000 equipos agrícolas autónomos dotados de IA estaban en funcionamiento.

La empresa “Eniseyskoye”, en la región de Altái, elabora mapas de fertilidad del suelo con una precisión de 0,1 hectáreas, lo que permite ahorrar al menos un 10% de semillas. Empresas como “Lazarevskoe” utilizan drones VTOL para elaborar mapas del crecimiento de los cultivos, aumentando el rendimiento entre un 5% y un 25%. En la ganadería, las explotaciones lecheras de Vólogda emplean robots de ordeño “Volshebnik” y chips electrónicos para gestionar individualmente el ganado.

No obstante, la cooperación aún enfrenta la brecha entre el potencial y los proyectos concretos. Aunque el comercio bilateral de productos agrícolas se ha duplicado en cinco años, hasta mil millones de dólares anuales, la inversión en tecnologías avanzadas sigue siendo insuficiente. Ambos países deben superar las diferencias en condiciones naturales y normas técnicas, así como resolver cuestiones de logística, pagos, controles de cuarentena y las elevadas necesidades de capital. También se precisa pasar de una “transferencia unidireccional” a la investigación y el desarrollo conjuntos y la localización de tecnologías.

La combinación de las fortalezas científico-tecnológicas de Rusia y la capacidad de agricultura intensiva de Vietnam promete crear un modelo integral de cooperación y contribuir al desarrollo sostenible de la agricultura de ambos países.

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