El mercado petrolero se enfrenta a una doble presión: el conflicto en Oriente Medio restringe el suministro físico de crudo, mientras que las cotizaciones en el mercado de futuros vuelven a situarse por encima del umbral de los 100 dólares por barril. Aunque el G7 ha liberado reservas estratégicas para paliar la escasez, persiste el riesgo de que los precios se mantengan elevados durante un período prolongado.