En su artículo, la periodista Siobhan Grogan retrata la escena al mediodía en el mercado central de Duong Dong, la zona más concurrida de la isla. A esa hora, casi no hay turistas y los habitantes locales se detienen frente a los puestos para comprar frutas y mariscos recién llegados de los barcos. Para los lectores británicos, acostumbrados a mercados saturados, esta imagen ofrece una perspectiva diferente: un ritmo de vida cotidiano, sencillo y genuinamente local.
El artículo subraya que Phu Quoc se encuentra en pleno desarrollo turístico. “El mercado nocturno de la ciudad abre sus puertas a los turistas… Las calles se iluminan con farolillos de seda y luces de hadas; mientras esperas, puedes preparar batidos con frutas cultivadas localmente o bañarlas en chocolate”, relata la autora.
A pesar de su creciente popularidad internacional, la isla ha logrado preservar su encanto y cercanía, evitando la masificación rápida que sufren otros destinos.
Más allá de sus playas de arena blanca, Phu Quoc destaca por su riqueza natural: más de la mitad de la isla está cubierta por bosques tropicales y ha sido reconocida por la Unesco como Reserva de la Biosfera.
Esto resulta especialmente atractivo para turistas británicos amantes de la naturaleza, ofreciendo experiencias de exploración más variadas que en destinos ya saturados.
El crecimiento turístico de Phu Quoc se ve impulsado por la apertura del turismo en Vietnam. Según The Independent, el número de visitantes británicos aumentó rápidamente en 2025, en parte gracias a la exención de visado de hasta 45 días.
La isla se consolida así como un destino estratégico dentro del mapa turístico vietnamita, con proyectos de infraestructura que incluyen la ampliación del aeropuerto, el desarrollo de puertos internacionales y nuevos complejos turísticos de lujo.
Sin embargo, el artículo enfatiza un mensaje clave: el desarrollo debe equilibrarse con la conservación de la identidad y la naturaleza. Phu Quoc se presenta como un ejemplo donde resorts modernos coexisten con mercados locales, plantaciones de pimienta y pueblos pesqueros.
La autora cierra su crónica con una escena emotiva: disfruta de mariscos frescos al atardecer mientras observa cómo se encienden las luces de los barcos pesqueros. Más que un destino, la isla transmite nostalgia y tranquilidad, mostrando que la vida tradicional continúa de forma sencilla pese a los cambios futuros.
Así, Phu Quoc se distingue como una opción única para los turistas británicos que buscan autenticidad, ofreciendo un equilibrio entre el turismo moderno y la cultura tradicional. Según The Independent, podría incluso convertirse en un “candidato” para reemplazar a Phuket entre quienes desean explorar las islas del sudeste asiático, gracias a su combinación de playas, mariscos frescos y un ritmo de vida local armonioso.