Estimados delegados:
En nombre de los dirigentes del Partido y del Estado de Vietnam, les doy una cálida bienvenida a Hanói con motivo de la celebración del III Foro del Futuro de la Asean. Me complace especialmente que esta edición cuente con la participación de los primeros ministros de Laos, Camboya, Tailandia y Timor Oriental, así como de líderes y representantes de los países miembros y socios de diálogo de la Asean, organizaciones internacionales y regionales, académicos y centros de investigación. Esta amplia presencia refleja el interés común por el futuro de la región y la voluntad compartida de intercambiar opiniones sobre los desafíos que enfrenta la Asean en una nueva etapa de desarrollo.
Comparto y coincido con muchas de las valiosas reflexiones planteadas por ustedes. La Asean inicia el primer año de implementación de la Visión de la Comunidad Asean 2045, una etapa marcada por nuevas expectativas, pero también por mayores exigencias de proactividad, eficacia y capacidad de respuesta. Ese mismo espíritu fue el que transmití recientemente en el Diálogo de Shangri-La.
Para la Asean, ese espíritu nace de la unidad, el diálogo, la confianza y la cooperación. Sobre esa base surgió la iniciativa del Foro del Futuro de la Asean, concebida como un espacio complementario de intercambio abierto y sustantivo que contribuya a los procesos de cooperación regional, facilite el intercambio de ideas y permita identificar nuevas oportunidades de colaboración para el futuro de la región.
Con esta ocasión, quisiera compartir algunas reflexiones:
1. El mundo está cambiando y la región debe pensar de manera diferente
El mundo atraviesa una profunda transformación. Las tres grandes crisis relacionadas con el orden internacional, los modelos de desarrollo y la confianza estratégica ya no son fenómenos distantes, sino realidades que se manifiestan con claridad en nuestra propia región.
La competencia estratégica entre las grandes potencias se intensifica y se extiende a ámbitos decisivos para el futuro, como la tecnología, los datos, las cadenas de suministro y los nuevos estándares de gobernanza. La inteligencia artificial, los macrodatos y las tecnologías cuánticas abren enormes oportunidades de desarrollo, pero también generan nuevos riesgos. Al mismo tiempo, desafíos como el cambio climático, la seguridad energética, la gestión de los recursos hídricos, el envejecimiento demográfico, la desinformación, la manipulación informativa y la seguridad humana tienen un impacto cada vez más directo sobre la estabilidad social y las capacidades de desarrollo de cada país.
Las ventajas tradicionales del crecimiento ya no generan el mismo impulso de antaño. Muchos enfoques convencionales han dejado de responder a las nuevas exigencias. Aunque la población, los recursos naturales y el capital continúan siendo factores importantes, la competitividad depende cada vez más de la capacidad de innovar, adaptarse y anticiparse a las nuevas tendencias del desarrollo.
Esta realidad plantea un desafío inmediato para la Asean. El Sudeste Asiático se encuentra en el punto de convergencia de grandes transformaciones globales. La región tiene la oportunidad de atraer mayores recursos, beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas de suministro y avanzar en la economía digital, la transición ecológica y las nuevas industrias tecnológicas. Sin embargo, las oportunidades no se traducen automáticamente en ventajas. Solo se convertirán en fortalezas si la región cuenta con la capacidad para aprovecharlas, la determinación para innovar y la firmeza necesaria para preservar un entorno estable que favorezca el desarrollo.
Estimados delegados:
2. La Asean debe preservar sus activos estratégicos y, al mismo tiempo, renovar sus métodos de actuación
Con la Visión de la Comunidad Asean 2045, la agrupación ha definido con claridad su rumbo para las próximas décadas. Sin embargo, este es solo el punto de partida. A mi juicio, el éxito dependerá de la capacidad de la organización para avanzar simultáneamente en dos frentes. Por una parte, debe preservar y fortalecer los activos estratégicos acumulados durante décadas: la unidad, la centralidad de la Asean y el principio del consenso y la unidad en la diversidad. Por otra, debe renovar profundamente su “mentalidad de valores” para convertir esos activos en capacidades reales de adaptación, acción e implementación.
Los activos estratégicos de la Asean son el resultado de un largo proceso de construcción de confianza, diálogo permanente, consultas, gestión de diferencias y búsqueda de consensos entre los Estados miembros. En esta nueva etapa, la centralidad de la Asean solo podrá mantenerse de manera efectiva si el bloque conserva su cohesión, fortalece su autonomía estratégica, adopta un enfoque inclusivo y mantiene la capacidad de coordinar y orientar la agenda regional.
El potencial de la Asean es enorme, pero transformarlo en una fuerza tangible exige mayores esfuerzos. Es necesario profundizar la integración interna; mejorar la conectividad en materia de infraestructura, logística, digitalización y energía; reducir las brechas de desarrollo y tecnológicas; y reforzar la implementación de los compromisos y acuerdos, así como la coordinación ante los desafíos comunes.
El mundo cambia a gran velocidad y los retos que enfrenta la Asean son hoy muy distintos a los del pasado. Por ello, la “mentalidad de valores” debe renovarse mediante métodos de trabajo más flexibles y eficaces. Es preciso pasar de una lógica centrada en los procesos a otra orientada a los resultados, para convertir los compromisos en acciones concretas. También es necesario avanzar de un enfoque basado principalmente en la consulta hacia una coordinación más efectiva, capaz de responder con rapidez a problemas intersectoriales. Asimismo, debemos transformar el consenso en la percepción en consenso en la acción, de modo que la voz común de la Asean se traduzca en programas, recursos y resultados concretos.
En otras palabras, el verdadero indicador del éxito futuro no será el número de documentos, mecanismos o planes de acción adoptados por la Asean, sino la capacidad de esos compromisos para generar cambios reales en la región y aportar beneficios tangibles a los ciudadanos, las empresas y las economías de los Estados miembros.
En un contexto de competencia cada vez más intensa, avanzar lentamente puede equivaler a perder oportunidades. Por ello, la Asean debe fortalecer su capacidad de iniciativa: iniciativa estratégica para identificar tendencias y definir prioridades; iniciativa adaptativa para aprovechar nuevas oportunidades y responder eficazmente a los desafíos emergentes; e iniciativa transformadora para contribuir activamente a la configuración de normas y marcos de cooperación regional.
Estimados delegados:
3. El Foro del Futuro de la Asean complementa los procesos de cooperación regional
A partir de los debates celebrados en esta edición, considero que el Foro del Futuro de la Asean puede seguir consolidándose como un espacio abierto, franco y sustantivo para analizar cuestiones estratégicas de largo plazo para la región. Como mecanismo complementario, su valor radica en aportar nuevas perspectivas, insumos para la formulación de políticas e ideas que fortalezcan los procesos de cooperación de la Asean.
En este sentido, el Foro podría prestar mayor atención a varios aspectos.
En primer lugar, puede contribuir a identificar de manera temprana tendencias emergentes y desafíos de largo plazo con impacto directo en el futuro de la región. Hoy en día, muchos problemas están estrechamente interrelacionados: la transformación tecnológica está vinculada al empleo y la gobernanza; la transición verde, a la energía, la seguridad alimentaria y los medios de vida; y el espacio informativo, a la confianza social y la capacidad de gestión pública. Cuanto antes se detecten estas tendencias, mejor preparada estará la Asean para afrontarlas.
En segundo lugar, el Foro puede fortalecer los vínculos entre responsables políticos, académicos, centros de investigación y empresas. Los desafíos regionales son cada vez más complejos, multidisciplinarios y difíciles de abordar mediante enfoques tradicionales, por lo que los mecanismos de la Asean necesitan incorporar nuevas perspectivas, experiencias e iniciativas provenientes de diversos sectores.
En tercer lugar, el Foro debería orientarse aún más hacia la generación de propuestas concretas y aplicables. Si se sistematizan adecuadamente, los intercambios realizados en este espacio pueden ofrecer nuevas perspectivas, sugerir áreas de cooperación o servir como referencia para los procesos pertinentes de la Asean. Entre ellas destacan la prevención de conflictos, el desarrollo de la inteligencia artificial, la cooperación energética, los programas para la juventud y la colaboración en la subregión del Mekong.
Con ese espíritu, esperamos seguir contando con el interés, el respaldo y la participación activa de los Estados miembros, socios, académicos, centros de investigación y empresas. Su compromiso y contribución permitirán que el Foro del Futuro de la Asean se consolide como una plataforma cada vez más útil y práctica, capaz de complementar los procesos regionales y promover el diálogo, la cooperación y la acción conjunta en favor del futuro común de la región.
Estimados delegados:
4. La contribución de Vietnam
Desde su adhesión a la Asean en 1995, Vietnam ha considerado a la organización como un pilar central de su política exterior de diversificación y multilateralización. La participación activa y responsable en la Comunidad Asean ha contribuido significativamente a preservar la paz y la independencia nacionales, impulsar una integración económica más profunda y elevar la posición internacional del país. Vietnam siempre ha deseado, y seguirá esforzándose, por trabajar junto con los demás miembros para construir una comunidad más unida, resiliente, sostenible y capaz de mantener su papel central en la arquitectura de seguridad regional.
Por otra parte, las profundas transformaciones globales también exigen a Vietnam renovar su visión del desarrollo, su modelo de crecimiento y su capacidad de gobernanza. Los desafíos que enfrenta la Asean son también los desafíos de Vietnam: preservar la paz y la estabilidad, garantizar los equilibrios macroeconómicos, promover un crecimiento rápido y sostenible, y al mismo tiempo fortalecer la competitividad nacional. Asimismo, es necesario adoptar soluciones estratégicas que permitan reducir las brechas de desarrollo, mejorar la capacidad de adaptación y reforzar la resiliencia frente a perturbaciones tanto internas como externas.
El espíritu que guía actualmente nuestra acción es actuar con mayor determinación, acelerar la implementación de las políticas y medir los resultados por su eficacia concreta. Seguir la dirección correcta es fundamental, pero en el contexto actual avanzar con lentitud puede significar perder oportunidades. Por ello, Vietnam está concentrando sus esfuerzos en eliminar obstáculos, movilizar recursos, impulsar infraestructuras estratégicas y digitales, desarrollar recursos humanos de alta calidad y crear un entorno más favorable para ciudadanos, empresas y autoridades locales.
Para Vietnam, el desarrollo no constituye únicamente un objetivo económico, sino también la base para fortalecer la estabilidad social y mejorar el bienestar de la población. Esta visión coincide plenamente con las exigencias que enfrenta la Asean en esta nueva etapa.
Junto con el desarrollo socioeconómico, Vietnam impulsa una diplomacia más sustantiva y eficaz, estrechamente vinculada a los objetivos estratégicos nacionales y orientada a contribuir de manera más responsable a la paz, la cooperación y el desarrollo sostenible de la región.
Seguimos aplicando de manera coherente una política exterior independiente, autónoma, pacífica, amistosa, cooperativa y orientada al desarrollo, basada en la diversificación y multilateralización de las relaciones internacionales, así como en el compromiso de actuar como un miembro responsable de la comunidad internacional. Vietnam concede especial importancia a sus relaciones con los países vecinos, la Asean, sus socios estratégicos y sus amigos tradicionales, promoviendo marcos de cooperación más profundos, estables, confiables y sostenibles, y participando activamente en la solución de los asuntos regionales e internacionales.
La Asean seguirá siendo una prioridad estratégica de la política exterior vietnamita. Estamos comprometidos a trabajar junto a los demás miembros de la gran familia de la Asean para preservar la unidad, fortalecer de manera efectiva la centralidad del bloque y promover el respeto a las normas, el diálogo y la cooperación.
Con ese espíritu, Vietnam aspira a contribuir de forma más activa a las áreas de cooperación práctica de la Asean y de la Asean con sus socios, especialmente en ámbitos como la conectividad estratégica, la transición verde, la transformación digital, el desarrollo de recursos humanos y el fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante desafíos comunes. Todos estos sectores están directamente relacionados con el desarrollo nacional, el bienestar de la población y la resiliencia colectiva de la región.
Somos conscientes de que contribuir a la Asean comienza por desempeñar mejor nuestras propias responsabilidades y asumir un papel más activo en los asuntos comunes. Con esa convicción, esperamos que el proceso de renovación y desarrollo de Vietnam dé lugar a un país más dinámico, más comprometido y más eficaz en su participación, capaz de realizar contribuciones cada vez más significativas y de trabajar junto a los demás miembros para construir una Comunidad Asean más unida, resiliente y cercana a sus pueblos.
Tras casi seis décadas de existencia, la Asean ha construido una sólida base de cooperación y una amplia red de vínculos. Nuestra misión consiste ahora en transformar esos valores fundamentales en una capacidad de acción más fuerte y efectiva.
Estoy convencido de que, con espíritu de unidad, innovación y acción, la Asean seguirá consolidándose como un espacio dinámico, resiliente y confiable de desarrollo, tanto en la región como en el mundo, generando beneficios concretos para los ciudadanos de cada uno de nuestros países.
Muchas gracias a todos.