El subsecretario del DA, Arnel de Mesa, declaró a la prensa el 22 de enero que el arroz importado debe llegar a más tardar a finales de febrero para evitar que coincida con el pico de la cosecha local, previsto para marzo y abril.
Según explicó, esta medida tiene como objetivo garantizar que las importaciones no afecten de manera significativa la próxima cosecha nacional de arroz, cuando la producción interna alcanza su mayor nivel.
De Mesa añadió que cualquier envío que llegue después de la fecha límite no será liberado y será devuelto a su país de origen, con los costos a cargo del importador.
La decisión se produce tras el levantamiento de la prohibición de importación de cuatro meses, que comenzó en septiembre del año pasado y que marca oficialmente el regreso de Filipinas al mercado internacional del arroz a comienzos de este año.