La Resolución 80 del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam sobre el desarrollo de la cultura nacional define a este sector como el “poder blando” del país y un motor directo para el progreso socioeconómico en la era contemporánea.
Según los expertos, el vasto tesoro del folclore vietnamita representa una reserva gigantesca que, combinada con la tecnología y el pensamiento creativo moderno, posee un potencial ilimitado para generar competitividad internacional.
De acuerdo con el profesor y doctor Le Hong Ly, presidente de la Asociación de Folclore de Vietnam, la cultura folclórica ha ocupado históricamente un lugar fundamental en la vida de los ciudadanos. Durante siglos, cuando el analfabetismo superaba el 90 por ciento de la población, el folclore se transmitió de forma oral y a través de prácticas cotidianas, arraigándose en la mente colectiva mediante costumbres, proverbios, leyendas, rituales y festivales comunales.
Esos valores no solo moldearon el espíritu patriótico y la identidad de las 54 etnias del país, sino que hoy en día constituyen un catálogo vivo de más de ocho mil festividades, artesanías tradicionales, gastronomía e innumerables expresiones de artes escénicas como el “quan ho”, el “xoan”, el “cheo”, el “tuong” y el “cai luong”.
Ante la ausencia de marcas culturales globales consolidadas en el país, la diversidad étnica de Vietnam surge como su mayor ventaja competitiva en el mercado internacional del entretenimiento. Diversos artistas de las nuevas generaciones han logrado un éxito comercial masivo al fusionar materiales folclóricos con tendencias musicales contemporáneas como el pop, el rap y la música electrónica.
Ejemplos recientes como los proyectos visuales de Hoa Minzy, la obra galardonada internacionalmente del cantante Duc Phuc o las composiciones innovadoras de Soobin Hoang Son demuestran que los elementos tradicionales, lejos de estar estáticos, revitalizan los productos creativos y atraen al público joven tanto a nivel nacional como extranjero.
La Resolución 80 establece una directriz clara: el patrimonio cultural debe posicionarse en el centro del ecosistema creativo, y los recursos digitales deben ser la fortaleza para su difusión. Sectores clave identificados por el Gobierno como el turismo cultural, las artes escénicas, la artesanía fina, la moda, el diseño y el cine encuentran en el folclore una fuente inagotable de historias.
Los especialistas señalan que los mitos antiguos y las epopeyas de las regiones montañosas pueden transformarse en guiones cinematográficos, animaciones y videojuegos de alta calidad, emulando los modelos de éxito de otras naciones que han mercantilizado de forma efectiva sus propias mitologías y leyendas folclóricas.
Sin embargo, para maximizar el valor de esa riqueza cultural, las autoridades e investigadores coinciden en que es indispensable conectar la tradición con la tecnología avanzada y narrativas modernas. El desarrollo de proyectos turísticos a gran escala en localidades como Phu Quoc, Tay Ninh y Sa Pa evidencia que, al ser presentadas bajo formatos innovadores, las tradiciones locales se convierten en poderosos imanes económicos.
La nueva política estatal es valorada por la comunidad cultural como un catalizador esencial que no solo busca conservar de forma pasiva los valores del pasado, sino “despertar” el folclore para integrarlo plenamente en la economía de mercado y proyectar la identidad de Vietnam hacia el exterior.