Economía digital abre nuevas oportunidades de crecimiento para empresas vietnamitas

La economía digital se perfila como uno de los principales motores del crecimiento de Vietnam. En 2025 representó el 14,02 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a 72,1 mil millones de dólares. En la nueva etapa de desarrollo, el reto ya no consiste solo en acelerar la digitalización, sino en convertir la tecnología, los datos y la inteligencia artificial (IA) en productividad, valor añadido y mayor competitividad empresarial.

Foto de ilustración. (Fuente: Nhan Dan)
Foto de ilustración. (Fuente: Nhan Dan)

La Resolución 57-NQ/TW, adoptada por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam el 22 de diciembre de 2024, establece como meta que la economía digital represente al menos el 30 por ciento del PIB para 2030.

Para alcanza ese objetivo, Vietnam necesita no solo ampliar el número de empresas que participan en la economía digital, sino también desarrollar un tejido empresarial capaz de dominar la tecnología, aprovechar los datos y avanzar hacia segmentos de mayor valor en las cadenas mundiales de producción, suministro y distribución.

En este contexto, la transformación digital debe entenderse como una transformación del modelo de negocio y no simplemente como una inversión en nuevas tecnologías. La industria maderera ilustra este desafío: pese a exportar a 167 países y territorios, muchas empresas siguen concentradas en la fabricación por encargo (OEM), mientras que las actividades de mayor valor añadido se encuentran en el diseño, el desarrollo de productos y la construcción de marcas (ODM).

Expertos señalan que las empresas deben elegir las tecnologías a partir de sus necesidades concretas, considerar los datos como un activo estratégico y desarrollar capacidades para trabajar con IA. La transformación digital solo adquiere verdadero sentido cuando permite reducir costes, acortar procesos, mejorar la calidad, elevar la productividad o conquistar nuevos mercados.

Sin embargo, persisten obstáculos relacionados con el marco institucional, los datos, las infraestructuras y la capacidad de las empresas para incorporar nuevas tecnologías. La digitalización superficial sigue siendo una realidad: en algunos casos, las empresas pueden realizar trámites en línea, pero todavía deben presentar documentos físicos o proporcionar nuevamente información que ya obra en poder de las autoridades.

Por ello, es necesario impulsar el intercambio controlado de datos, desarrollar infraestructuras compartidas y avanzar hacia la creación de un mercado de datos. En el caso de las pequeñas y medianas empresas, las políticas de apoyo deberían centrarse menos en el número de programas o equipos adquiridos y más en resultados concretos, como la reducción de costes, el aumento de la productividad y los ingresos y la ampliación de los mercados.

Al mismo tiempo, las propias empresas deben asumir un papel más activo e invertir en tecnología, recursos humanos, investigación y desarrollo, además de fortalecer sus capacidades de gestión y absorción tecnológica.

También resulta fundamental reforzar los vínculos empresariales: las grandes compañías pueden actuar como fuerza impulsora para integrar a las pequeñas empresas en las cadenas de suministro, mientras que las pequeñas y medianas empresas deben mejorar su capacidad tecnológica y cumplir los estándares internacionales. Las startups innovadoras, por su parte, necesitan espacios adecuados para experimentar y crecer.

La combinación de una mayor iniciativa empresarial con un marco estatal favorable en materia de instituciones, datos, infraestructuras y mercados permitirá que la economía digital pase de ser una tendencia tecnológica a convertirse en un verdadero motor de crecimiento.

De este modo, la tecnología no solo permitirá hacer más rápido lo que ya se hace, sino también crear nuevos productos, acceder a segmentos de mayor valor y abrir nuevas oportunidades de crecimiento y competitividad para las empresas vietnamitas.

VNA
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