Desarrollo de vivienda social en Vietnam exige participación activa de empresas estatales

El objetivo de Vietnam de construir al menos un millón de viviendas sociales para 2030 requiere una "locomotora" con suficiente capacidad financiera, terrenos y una visión a largo plazo para liderar el mercado, y esos requisitos los reúnen las empresas estatales, según expertos.

Ubicado en el barrio de My Hao (provincia de Hung Yen), el complejo de viviendas sociales, desarrollado por la empresa Lac Hong Phuc ya está en funcionamiento. (Foto: VNA)
Ubicado en el barrio de My Hao (provincia de Hung Yen), el complejo de viviendas sociales, desarrollado por la empresa Lac Hong Phuc ya está en funcionamiento. (Foto: VNA)

La Resolución 79-NQ/TW del Buró Político del Partido sobre el desarrollo de la economía estatal afirmó que este sector desempeña un papel protagónico y constituye una fuerza material importante para que el Estado oriente, regule y estabilice la economía. En el ámbito de la vivienda social, un sector directamente vinculado al bienestar social y a la estabilidad del mercado laboral, este papel debe demostrarse mediante proyectos concretos y resultados cuantificables.

Los expertos señalaron que la presión sobre la vivienda para personas de bajos ingresos, trabajadores de zonas industriales, funcionarios jóvenes y miembros de las fuerzas armadas está aumentando cada día, especialmente en áreas urbanas y centros de producción.

Mientras tanto, los precios de las viviendas comerciales se mantienen altos en relación con los ingresos promedio, lo que hace que el sueño de tener una vivienda propia sea cada vez más lejano para muchas familias, detalló.

El especialista Nguyen Dinh Cung dijo que es el momento de reconocer claramente el papel de la economía estatal.

Las empresas estatales tienen ventajas en cuanto a recursos terrestres, experiencia en el desarrollo de infraestructuras y capacidad para movilizar recursos a gran escala y, lo que es más importante, pueden perseguir objetivos a largo plazo, aceptando márgenes de beneficio razonables a cambio de beneficios socioeconómicos generales, analizó.

Desde una perspectiva financiera, el analista Can Van Luc comentó que la vivienda social no es solo una cuestión de bienestar social, sino que también tiene un efecto spillover en el mercado laboral y el gasto de los consumidores.

En el contexto de la reestructuración del mercado inmobiliario, las empresas estatales pueden desempeñar un papel fundamental como ancla del mercado, proporcionando una oferta estable y contribuyendo a mantener precios razonables. Su participación también genera confianza entre las entidades de crédito y otros inversores.

En los últimos tiempos, las empresas estatales han identificado claramente la vivienda social como una prioridad clave. Los modelos que integran la vivienda social en nuevas áreas urbanas, o que vinculan el desarrollo de las casas para trabajadores con zonas industriales, han creado inicialmente un ecosistema sincronizado entre vivienda, lugares de trabajo y servicios esenciales.

De acuerdo con los especialistas, si reciben los mecanismos adecuados, las empresas estatales pueden convertirse en la "locomotora" que impulse la participación de otros sectores económicos.

El desarrollo de la vivienda social no puede depender exclusivamente de un solo campo. Las empresas estatales deben desempeñar un papel pionero, estableciendo estándares y generando confianza, mientras que el sector privado y las instituciones financieras brindan apoyo. Esta combinación creará un ecosistema de desarrollo diverso pero cohesionado.

En el contexto de una economía que necesita nuevos motores de crecimiento vinculados a la estabilidad social, la vivienda social puede convertirse en un pilar doble que ayuda a estimular la inversión en la construcción y, al mismo tiempo, a consolidar el bienestar social.

Por lo tanto, el objetivo de un millón de viviendas sociales para 2030 no es solo una cifra administrativa. Se trata de un medidor de la capacidad de implementación de políticas y de la habilidad de coordinación entre los diferentes actores de la economía.

En este proceso, las empresas estatales, si se les proporcionan los mecanismos adecuados y operan de acuerdo con los estándares modernos, pueden asumir el papel de "locomotora", allanando el camino hacia un mercado de la vivienda más sostenible, inclusivo y humano.

VNA
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