Financiado por el Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal e implementado a través del Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el proyecto tiene como objetivo ayudar a Vietnam a cumplir sus compromisos internacionales en la gestión y eliminación gradual de sustancias controladas. Se desarrollará entre 2026 y 2031 con un presupuesto total de más de 13 millones de dólares.
El subdirector del DCC, Le Ngoc Tuan, afirmó que su entidad actúa como punto focal nacional para la implementación del Protocolo de Montreal y la supervisión de la gestión de sustancias controladas. Asimismo, ha coordinado con socios internacionales y organismos nacionales para desarrollar el proyecto SMS-MP.
Según la representante del Banco Mundial, Mary Ellen Foley, el proyecto se centrará en el sector de mantenimiento de refrigeración, donde los resultados dependerán en gran medida de la coordinación entre las instituciones de formación profesional y el DCC. Un componente clave implica la cooperación con la Autoridad Ferroviaria de Vietnam para pilotar y convertir los sistemas de aire acondicionado en los vagones ferroviarios hacia alternativas más respetuosas con el clima.
El proyecto también apoyará al Departamento de Aduanas de Vietnam mediante asistencia técnica para fortalecer la supervisión y el control de las importaciones y exportaciones de HCFC (hidroclorofluorocarbonos) y HFC (hidrofluorocarbonos).
Por su parte, Ha Duc Ngoc, representante del Departamento de Educación Profesional y Educación Continua, señaló que se coordinará con las partes pertinentes para seleccionar instituciones cualificadas que realicen evaluaciones, otorguen certificados profesionales y organicen actividades de formación para técnicos en el sector de refrigeración y aire acondicionado.
En la reunión, los participantes debatieron los planes de implementación, los mecanismos de coordinación y las soluciones para garantizar el progreso y la eficacia. Se espera que el DCC firme acuerdos de cooperación con socios relevantes para desplegar las actividades del proyecto conforme a la hoja de ruta establecida.
Previsto para completarse a finales de 2031, el proyecto tiene como objetivo reducir gradualmente el uso de HCFC y HFC, manteniendo finalmente solo un nivel mínimo de HCFC para fines de mantenimiento. Se espera que reduzca emisiones equivalentes a 6,1 millones de toneladas de CO₂.
El proyecto apunta a eliminar el 97,5 por ciento del consumo base de HCFC para 2030 y a reducir en un 10 por ciento el consumo base de HFC a partir de 2029, en consonancia con el Protocolo de Montreal.
Las principales actividades incluyen el fortalecimiento de la capacidad de los organismos de gestión estatal, la integración de materiales de formación en los programas de educación profesional, así como la capacitación y certificación de técnicos.
El proyecto también pilotará tecnologías alternativas en sectores como el transporte ferroviario, implementará actividades de sensibilización, reforzará el control del comercio de HCFC y HFC, y promoverá la adopción de tecnologías respetuosas con el clima, contribuyendo así a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a la mejora de la eficiencia energética.