La iniciativa refleja un cambio de enfoque en las políticas públicas, al considerar que la preparación para la vejez debe comenzar desde la mediana edad, e incluso antes, en lugar de limitarse a la atención de las personas mayores. El objetivo es favorecer un envejecimiento saludable y una vida independiente en un contexto de rápido envejecimiento demográfico.
El proyecto contempla actividades de orientación sobre estilos de vida saludables, chequeos médicos periódicos, planificación financiera, opciones laborales adecuadas y habilidades para el cuidado de las personas mayores en el entorno familiar.
Según Ngo Thi Giang, jefa del Departamento de Geriatría del Hospital General de Dong Anh, el proceso de envejecimiento comienza mucho antes de lo que la mayoría de las personas imagina.
Explicó que, a partir de los 30 años, la masa muscular, la densidad ósea y el metabolismo empiezan a disminuir de forma gradual. Además, hábitos como fumar, consumir alcohol en exceso, llevar una dieta rica en azúcar y grasas o mantener un estilo de vida sedentario incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y otras patologías crónicas en la vejez.
La especialista señaló que muchas personas de alrededor de 40 años aún no son conscientes de que ya han entrado en una etapa clave para prepararse para el envejecimiento, aunque algunas ya adoptan prácticas saludables sin asociarlas a ese objetivo.
En opinión de Nguyen Dinh Cu, exdirector del Instituto de Población y Asuntos Sociales, la preparación para la vejez debería comenzar incluso antes de los 40 años.
El experto afirmó que la salud, la estabilidad financiera, el bienestar psicológico y las condiciones de vida durante la vejez dependen de decisiones tomadas muchos años antes, por lo que esperar hasta una edad avanzada para prepararse resulta demasiado tarde.
Añadió que esa preparación debe abordarse de forma integral, promoviendo hábitos de vida saludables desde la juventud, la participación en los sistemas de seguro social y de salud, el ahorro para garantizar ingresos estables tras la jubilación y la preparación psicológica para afrontar los cambios derivados del envejecimiento y de la evolución de las relaciones entre generaciones.
Desde el punto de vista sanitario, Ngo Thi Giang subrayó que la adopción temprana de hábitos saludables permite reducir el riesgo de enfermedades crónicas, limitar las discapacidades, mejorar la salud mental y disminuir significativamente los costos de tratamiento en edades avanzadas, además de aliviar la presión sobre el sistema sanitario y la seguridad social.
El proyecto de circular también plantea elaborar materiales de orientación, impartir capacitación al personal de salud y población en todos los niveles y difundir estos conocimientos mediante clubes de atención a las personas mayores y actividades comunitarias, con el fin de facilitar el acceso de la población a esta información.
Nguyen Dinh Cu consideró igualmente necesario reforzar las campañas de comunicación para fomentar una mayor conciencia sobre la importancia de prepararse para la vejez desde edades tempranas, así como estudiar políticas como el seguro de cuidados de larga duración, el desarrollo de modelos de atención a las personas mayores y medidas que permitan a este grupo seguir participando en el mercado laboral mientras mantenga capacidad para ello.