El periódico Khmer Times comentó que tras tomar el poder en abril de 1975, el régimen de Pol Pot sumió al pueblo camboyano "una vez más en una gran tragedia nacional" al asesinar a más de tres millones de ciudadanos inocentes en sólo tres años, 8 meses y 20 días, erradicando todos los cimientos sociales y dejando a la tierra de los templos "frente a un genocidio horrendo, sin precedentes en la historia de la humanidad".
Además, el régimen de Pol Pot implementó una política de odio contra Vietnam, con el objetivo de pisotear la "preciosa relación bilateral", comentó el medio.
Pese a la buena voluntad y los esfuerzos del Partido, el Estado y el pueblo vietnamitas por mantener relaciones amistosas, Pol Pot continuó difundiendo propaganda engañosa, empañando la imagen de Vietnam, incitando el sentimiento antivietnamita, provocando una guerra sangrienta para violar su soberanía e integridad territorial en la región fronteriza sudoeste y cometiendo crímenes atroces contra el pueblo.
En respuesta al llamamiento urgente del hermano pueblo camboyano, el Partido, el Estado, el Ejército y el pueblo de Vietnam -a pesar de no haber superado aún las graves consecuencias de la guerra y todavía bajo embargo- ejercieron su legítimo derecho de autodefensa, aplastaron la invasión y, junto con el pueblo camboyano, derrocaron al régimen genocida el 7 de enero de 1979.
De acuerdo con el diario, esta acción es jurídica y moralmente correcta y demuestra un espíritu internacional noble, puro, justo y sincero, una voluntad de sacrificar vidas por la relación duradera y leal entre los Partidos, Estados y pueblos de los dos países, y una continuación de la tradición de solidaridad en la lucha contra los enemigos comunes de las dos partes.
Khmer Times citó las palabras de Samdech Techo Hun Sen, presidente del Partido Popular de Camboya (PPC), quien afirmó repetidamente que el 7 de enero es el "segundo cumpleaños" de su país y que el envío de tropas voluntarias por parte de Vietnam para rescatar a los camboyanos del genocidio "ha quedado registrado en la historia".
Para Camboya, Vietnam es más que un simple vecino. La solidaridad entre ambas naciones en la lucha contra los enemigos comunes nunca se desvanecerá de la memoria de los habitantes de la tierra de los templos, aseguró Hun Sen.
La victoria del 7 de enero de 1979 cerró un capítulo oscuro de la historia, marcando el comienzo de una nueva era de independencia, libertad, democracia y progreso social para el pueblo camboyano.
El triunfo ha pasado a la historia como un hito en el espíritu puro e inquebrantable de solidaridad internacional entre ambos pueblos, abriendo un nuevo capítulo en las relaciones de amistad y vecindad entre los dos países.
"Sin la victoria del 7 de enero de 1979, Camboya no hubiese podido desarrollarse a plenitud. Este es un hecho histórico inamovible", suscribió Khmer Times.
Además de las actividades militares, Vietnam también envió muchos expertos para ayudar a Camboya a construir un Gobierno de base y proporcionó materiales para restaurar la infraestructura del país.
Millones de camboyanos se salvaron del régimen genocida de Pol Pot y siguen agradecidos a quienes salvaron sus vidas, puntualizó el periódico.