Un acuerdo histórico entre el Reino Unido y la Unión Europea elimina los controles sobre la circulación de personas en la frontera entre España y Gibraltar. El pacto, suprime numerosos trámites administrativos y facilita el tránsito diario de decenas de miles de trabajadores entre el Estado miembro de la UE y el territorio británico, ambos situados en la Península Ibérica.