En diciembre de 1946, muchos vecinos de Hanói entregaron su vida durante los días en que ardía el espíritu de “Decididos a morir por la supervivencia de la Patria”. En la capital vietnamita se erigen tres monumentos dedicados a perpetuar la memoria de los soldados y ciudadanos caídos durante 60 días y noches de combate contra la invasión francesa. Cada obra resguarda un profundo significado histórico, cultural y arquitectónico.