Tras más de tres años de aplicación de las resoluciones sobre el desarrollo socioeconómico y la garantía de la defensa y seguridad nacionales en las seis regiones socioeconómicas, se ha reforzado la coordinación regional y comenzado a aprovechar mejor las potencialidades de cada localidad. No obstante, persisten problemas como la falta de sincronización de las planificaciones, una infraestructura insuficiente, el lento desarrollo de corredores económicos y conglomerados sectoriales, así como el limitado papel de algunos polos de crecimiento.
En ese contexto, la nueva orientación considera el desarrollo regional una herramienta para reorganizar el espacio, distribuir los recursos y elevar la competitividad. Su importancia aumenta tras la reorganización de las unidades administrativas, que ha ampliado la escala de numerosas localidades y facilitado la conexión de espacios urbanos, industriales, agrícolas, marítimos, fronterizos y logísticos.
Según el doctor Huynh Thanh Dien, economista y profesor de la Universidad Nguyen Tat Thanh, la cooperación regional se ha desarrollado principalmente dentro de los límites administrativos, con localidades que planifican, invierten y atraen capital por separado, incluso en sectores similares. Esto puede generar inversiones dispersas, duplicadas y poco conectadas.
A su juicio, el nuevo enfoque consiste en considerar toda la región como un ecosistema unificado, en el que cada territorio asume funciones según sus ventajas y se conecta con los demás mediante cadenas de valor, infraestructura, mano de obra, datos y corredores económicos. Así, las localidades agrícolas pueden concentrarse en las zonas de materias primas; las industriales, en la transformación y manufactura; y las grandes ciudades, en los servicios financieros, comerciales, científicos, tecnológicos, formativos y logísticos.
Le Trung Hieu, subdirector del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Finanzas, señaló que la reorganización del espacio debe aprovechar las fortalezas de cada localidad y reforzar los vínculos regionales. En los primeros seis meses de 2026, el Delta del Río Rojo ha configurado un modelo basado en tres motores: industria manufacturera de alta tecnología; logística e infraestructuras de conectividad; e innovación y servicios modernos. Esta base permitirá formar nuevos polos de crecimiento con mayor capacidad de propagación regional y nacional.
La Resolución 27 también prioriza la mejora de los mecanismos de coordinación, gestión y movilización de recursos. Para los proyectos interregionales, establece que las localidades participen conjuntamente en las decisiones, aporten recursos, asuman responsabilidades y compartan beneficios. Los proyectos de importancia estratégica nacional deberán contar con un mecanismo unificado de coordinación y una entidad responsable.
Huynh Thanh Dien considera necesario que el Gobierno central adopte una perspectiva regional al elaborar las planificaciones, programas de inversión e indicadores de desarrollo, antes de asignar tareas concretas a cada localidad. También propone definir claramente las funciones, ventajas y responsabilidades de cada territorio y perfeccionar el marco jurídico para la cooperación regional.
Cada proyecto interregional debería contar con una entidad o localidad coordinadora y mecanismos financieros claros. Los Consejos de Coordinación Regional, a su vez, deben disponer de competencias reales, equipos especializados, recursos y un sistema de datos compartido para seleccionar proyectos prioritarios, coordinar recursos, supervisar avances y resolver obstáculos.
El experto propone además considerar cada gran proyecto de infraestructura como un “pedido de desarrollo industrial”, definiendo desde su preparación las tecnologías, equipos y etapas en las que pueden participar las empresas nacionales. Los proyectos deberían evaluarse también por el valor generado en el país, la transferencia tecnológica, la formación de recursos humanos y el uso de proveedores nacionales.
Asimismo, es necesario crear redes de cooperación entre grandes empresas, pequeñas y medianas empresas, institutos de investigación, universidades e industrias auxiliares a lo largo de los corredores económicos, de modo que la inversión en infraestructura contribuya también a elevar la capacidad tecnológica y productiva nacional.
Para convertir la Resolución 27-NQ/TW en resultados concretos, Thanh Dien considera necesario contar con una planificación regional de calidad, definir claramente las funciones de cada localidad y concretarlas mediante programas y proyectos con responsables, recursos, plazos y obligaciones precisos. También se requiere establecer por ley mecanismos de cooperación y normas comunes sobre planificación, infraestructura, medio ambiente y datos.
La Resolución 27-NQ/TW no solo plantea una nueva forma de organizar el espacio de desarrollo, sino que también exige cambiar la distribución de recursos, la organización de las inversiones y la evaluación del crecimiento. Cuando cada localidad aproveche sus ventajas y los mecanismos de coordinación funcionen eficazmente, las economías regionales podrán pasar de ser una suma de territorios a convertirse en un conjunto integrado, capaz de generar nuevos motores para el crecimiento nacional.