Premier destaca rol de diplomacia económica al desarrollo próspero de Vietnam

El periódico Nhan Dan (Pueblo) les presenta el texto íntegro del artículo del primer ministro Pham Minh Chinh: “La diplomacia económica se transforma con fuerza al servicio del desarrollo poderoso de la nación”.

El primer ministro de Vietnam, Pham Minh Chinh (Foto: thanhtra.com.vn)
El primer ministro de Vietnam, Pham Minh Chinh (Foto: thanhtra.com.vn)

En el ambiente de entusiasmo generalizado de todo el país rumbo al XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam, bajo el liderazgo del Partido, el Gobierno y los niveles, sectores y localidades se encuentran preparando activamente la implementación decidida, coordinada y eficaz de las orientaciones, tareas y soluciones en todos los ámbitos, conforme a la Resolución del Congreso. En este proceso, la diplomacia económica reviste una importancia particularmente destacada, al contribuir a “marcar el rumbo y abrir caminos”, atraer recursos, generar oportunidades y crear nuevos espacios de desarrollo, con el fin de impulsar a nuestro país hacia un crecimiento rápido y sostenible en la nueva era.

El 2025 constituye un momento de gran trascendencia, al conmemorar los 80 años desde que nuestra nación recuperó la independencia y nuestro pueblo conquistó la libertad, así como los 50 años de la reunificación nacional. Bajo el liderazgo del Partido y el Presidente Ho Chi Minh, la nación vietnamita ha logrado hazañas históricas. De ser un país apenas identificado en el mapa mundial, Vietnam se ha convertido hoy en una nación con una base sólida, un potencial creciente, una posición y un prestigio internacionales cada vez más elevados. Al ingresar en una nueva era de desarrollo, con firmeza, inteligencia, espíritu humanista y una profunda aspiración de superación, todo el pueblo vietnamita se esfuerza por “izar grandes velas” y gobernar con pulso firme el timón para llevar la nave de Vietnam a mar abierto.

A lo largo del devenir de la época y en cada etapa del ascenso del país, la diplomacia vietnamita ha realizado aportes significativos y de gran relevancia. Desde los primeros días de la defensa de la joven independencia, la lucha por la integridad territorial y la reunificación nacional, hasta el proceso de romper el cerco y el embargo y promover una integración internacional profunda y amplia, la diplomacia vietnamita ha dejado siempre una huella indeleble, contribuyendo de manera decisiva a “convertir el peligro en oportunidad”, “transformar la dificultad en facilidad”, “revertir la situación” y “cambiar de estado”, creando así un entorno externo óptimo y favorable para el desarrollo nacional.

A mediados de la década de 1970, tras la reunificación del país y el restablecimiento de la paz, con una visión estratégica, un pensamiento agudo y una evaluación precisa de la situación internacional y de las condiciones internas, nuestro Partido identificó tempranamente la diplomacia económica al servicio de la recuperación nacional posbélica como una necesidad y como una nueva orientación prioritaria a implementar. Desde entonces, la diplomacia económica ha dejado una impronta clara en numerosos hitos estratégicos del desarrollo y la integración del país.

Entre ellos destacan: el estudio de modelos y tendencias de desarrollo mundial para asesorar al Partido y al Estado en la formulación de lineamientos y políticas de desarrollo económico y renovación nacional (década de 1980); el levantamiento del embargo, la normalización de relaciones con importantes instituciones financieras, la integración gradual en la comunidad internacional y la atracción de inversión extranjera y asistencia de los socios (década de 1990); así como la labor de “explorar y abrir caminos” para el proceso de integración económica internacional, con múltiples hitos de especial importancia y significado estratégico que han transformado el rostro del país (desde 1995 hasta la actualidad). Estos hitos poseen un valor estratégico fundamental, al abrir amplias oportunidades de desarrollo, fortalecer la vinculación y afirmar el papel y la contribución relevantes de Vietnam en la economía regional y mundial.

En la conferencia que resume la labor de diplomacia económica en 2025 y describe los planes para 2026. Foto: VNA
En la conferencia que resume la labor de diplomacia económica en 2025 y describe los planes para 2026. Foto: VNA

El pensamiento y la percepción del Partido y del Estado respecto a la diplomacia económica se han renovado y perfeccionado de manera continua para mantenerse al día con las rápidas transformaciones de la época y responder a las nuevas exigencias del desarrollo nacional. En este contexto, la diplomacia económica ha sido siempre identificada como una tarea clave y permanente de las actividades de relaciones exteriores, un pilar esencial y central de la diplomacia vietnamita, y un motor importante para impulsar el desarrollo rápido y sostenible del país.

Desde el inicio del mandato hasta la fecha, a lo largo de los últimos cinco años, el contexto internacional se ha caracterizado por una mayor inestabilidad e incertidumbre, con numerosos factores adversos en comparación con el período anterior; en este escenario, las dificultades, los desafíos y las oportunidades se entrelazan, si bien predominan las dificultades y los desafíos.

No obstante, gracias a la elevada determinación, los grandes esfuerzos y la acción drástica de todo el Partido, el pueblo y el Ejército, nuestro país ha alcanzado numerosos logros de desarrollo importantes y de significado histórico en todos los ámbitos. La economía nacional reafirma de manera creciente una mayor capacidad de resiliencia frente a los choques externos; en 2025, la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó el 8,02 por ciento, situándose entre los países con mayor crecimiento de la región y del mundo, en particular al mantenerse estable la macroeconomía, controlarse la inflación y asegurarse los grandes equilibrios de la economía.

El primer ministro Pham Minh Chinh asiste a la sesión de diálogo político con Borge Brende, presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM). Foto: VNA
El primer ministro Pham Minh Chinh asiste a la sesión de diálogo político con Borge Brende, presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM). Foto: VNA

El tamaño de la economía en 2025 se situó en torno a los 514 mil millones de dólares, con un PIB per cápita estimado en 5.026 dólares, lo que incorpora a Vietnam al grupo de países de ingreso medio-alto. Los motores tradicionales del crecimiento continúan mostrando eficacia; Vietnam se encuentra entre los 15 países en desarrollo líderes a nivel mundial en atracción de inversión extranjera y entre las 20 principales economías del mundo en términos de volumen comercial.

Los nuevos motores del crecimiento han logrado avances significativos; entre ellos, la tasa de expansión de la economía digital y de la industria de las tecnologías de la información y la comunicación supera el crecimiento del PIB; el país encabeza el grupo de naciones de similar nivel de ingresos en los rankings globales de innovación; y se han dado pasos iniciales de gran importancia, de carácter estratégico y disruptivo, en determinados ámbitos tecnológicos de vanguardia como la inteligencia artificial, el ferrocarril de alta velocidad, los semiconductores y la energía nuclear, así como en el desarrollo de recursos humanos de alta calidad.

Los sectores cultural y social continúan desarrollándose; la protección del medio ambiente recibe una atención creciente; la seguridad social está garantizada; y las condiciones de vida materiales y espirituales del pueblo se elevan de manera constante. El potencial de la defensa y la seguridad se consolida y refuerza; la independencia, la soberanía y la integridad territorial del país se preservan firmemente; y el orden y la seguridad social están asegurados.

De manera especial, las relaciones exteriores y la integración internacional se han convertido en un punto destacado en un contexto internacional complejo; en este marco, la diplomacia económica ha cosechado resultados notables. La diplomacia tecnológica se ha impulsado con fuerza, contribuyendo a generar avances decisivos en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la construcción de una economía independiente y autosuficiente, estrechamente vinculada a una integración internacional profunda, sustantiva y eficaz. El prestigio y la posición internacional de Vietnam continúan fortaleciéndose en la economía mundial, la política global y la civilización humana.

Vietnam es actualmente miembro de numerosos acuerdos de libre comercio influyentes a nivel mundial. Foto: thuonghieucongluan.com.vn
Vietnam es actualmente miembro de numerosos acuerdos de libre comercio influyentes a nivel mundial. Foto: thuonghieucongluan.com.vn

Hasta la fecha, Vietnam ha suscrito y participa en 17 Tratados de Libre Comercio (TLCs); mantiene relaciones diplomáticas con 194 países, incluidos todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas; ha establecido marcos de asociación integral o de nivel superior con 42 países, entre ellos 17 miembros del G20, y ha forjado asociaciones estratégicas integrales con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Vietnam asume numerosas responsabilidades multilaterales de gran relevancia, tales como su reelección al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el período 2026–2028, la condición de país anfitrión del Foro del Futuro de la Asean, de la IV Cumbre del Foro de Asociaciones para el Crecimiento Verde y los Objetivos Globales 2030 (P4G), así como de la ceremonia de apertura para la firma de la Convención contra la Ciberdelincuencia, entre otros.

Para alcanzar los logros mencionados, el sector diplomático en general, y la diplomacia económica en particular, han realizado aportes sumamente importantes, concretos y eficaces.

Primero, la diplomacia ha contribuido a preservar un entorno estable y favorable, ampliar el espacio de desarrollo del país, profundizar la cooperación económica y fortalecer la interconexión de intereses con los socios, en especial con los países vecinos, las grandes potencias y los amigos tradicionales.

Segundo, ha facilitado la captación de recursos externos al servicio del desarrollo nacional, la ampliación y diversificación de los mercados, la atracción de inversiones, la transferencia de conocimientos y tecnologías, así como el aprovechamiento de la fortaleza de la comunidad vietnamita en el exterior. En particular, la implementación decidida y acelerada de la “diplomacia de las vacunas” contribuyó de manera directa y significativa a la prevención y el control de la pandemia de la Covid-19, creando condiciones favorables para la recuperación y el desarrollo socioeconómico.

Tercero, potenciar el papel de vanguardia en el impulso de la integración y la vinculación económica internacional, en particular mediante el fortalecimiento y la elevación del nivel de participación y de las contribuciones de Vietnam en los mecanismos de cooperación económica multilateral, así como la participación proactiva en la elaboración de nuevas normas y reglas internacionales; al mismo tiempo, aprovechar de manera eficaz la red de acuerdos de libre comercio para convertir a Vietnam en un centro de conexión de la región. Paralelamente, la diplomacia económica ha acompañado y apoyado a las localidades y a las empresas en la implementación de la economía exterior y la integración económica internacional, generando beneficios y resultados importantes y tangibles.

Una parte del puerto de Dinh Vu. Foto: VNA
Una parte del puerto de Dinh Vu. Foto: VNA

Al entrar en una nueva etapa de desarrollo, en un contexto en las evoluciones complejas e impredecibles de la situación mundial, en general, las dificultades y los desafíos superan a las oportunidades y ventajas; la diplomacia económica enfrenta la exigencia de una transformación profunda para acompañar la determinación de cumplir con éxito los dos objetivos estratégicos centenarios del país.

El borrador de los Documentos del XIV Congreso subraya la necesidad de “impulsar una diplomacia integral al servicio del desarrollo, con énfasis en la diplomacia económica y la diplomacia tecnológica”. En este sentido, la renovación de la diplomacia económica ya no constituye una opción, sino que se ha convertido en una exigencia objetiva de la realidad, una necesidad urgente, una elección estratégica y una de las máximas prioridades para contribuir a materializar la aspiración de desarrollo poderoso y próspero de la nación.

En consecuencia, la diplomacia económica en el próximo período asume tres grandes responsabilidades: Primero, contribuir a la configuración de un espacio estratégico que permita al país ingresar en una era de desarrollo fuerte, civilizada y próspera. Segundo, desempeñar un papel motor clave para atraer recursos, superar cuellos de botella y resolver los grandes desafíos con el fin de generar avances en el crecimiento y el desarrollo nacional, especialmente en la promoción de la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la transición verde. Tercero, construir una economía independiente y autosuficiente, así como impulsar de manera proactiva y activa la integración internacional.

Bajo el principio de que “los recursos nacen del pensamiento y de la visión; los motores surgen de la innovación; y la fuerza emana del pueblo y de las empresas”, la diplomacia económica y la diplomacia tecnológica en la etapa venidera deben interiorizar “tres lecciones fundamentales”, a la vez que renuevan de manera profunda su enfoque, actualizan sus objetivos, contenidos, destinatarios y métodos de implementación, manteniéndose estrechamente alineadas con el denominado “enfoque de las cinco ‘más’”.

En este marco, las “tres lecciones fundamentales” son: Primero, perseverar en la política de la independencia nacional y el socialismo; mantener firmemente una política exterior de independencia, autodeterminación, multilateralización y diversificación, participar de forma proactiva y activa en la integración internacional, y ser amigo, socio confiable y miembro responsable de la comunidad internacional. Segundo, actuar con firmeza pero con flexibilidad, defender los intereses nacionales, y al mismo tiempo desplegar una implementación ágil para alcanzar los objetivos. Tercero, dominar y comprender en profundidad la situación, y asesorar con prontitud sobre respuestas de política oportunas, flexibles, adecuadas y eficaces.

El “enfoque de las cinco más” comprende: Primero, ser más estratégico y perspicaz en el pensamiento, a fin de identificar oportunamente las nuevas tendencias, aprovechar de manera proactiva las oportunidades y contribuir a fortalecer la capacidad de adaptación de la economía.

Segundo, actuar con mayor concentración y precisión en la definición de objetivos y soluciones, sobre la base de una estrecha vinculación con las metas de desarrollo del país en cada etapa.

Tercero, ampliar y profundizar de manera más integral las relaciones con los socios, tanto en el conjunto de los vínculos como en cada ámbito de cooperación, especialmente en ciencia, tecnología, innovación y transformación digital.

Cuarto, desplegar una implementación más decidida y creativa, garantizando una asignación clara de responsabilidades y alcanzando resultados sustantivos conforme al espíritu de las “seis claridades”: claridad en las personas, en las tareas, en las responsabilidades, en las competencias, en los plazos y en los resultados.

Quinto, participar de forma más activa y responsable en los mecanismos de cooperación, los foros económicos y los asuntos internacionales y regionales de importancia estratégica, de acuerdo con nuestras necesidades, capacidades y condiciones, en particular en la gobernanza económica global.

Y, por encima de todo, la labor de relaciones exteriores, especialmente la diplomacia económica, debe desplegar al más alto nivel el espíritu de “lealtad y entrega”, “confianza y creatividad”, “firmeza y flexibilidad”, “negociación y persuasión”, “máxima eficacia” y “la Patria por encima de todo”; con una visión de largo alcance, una perspectiva amplia, un pensamiento profundo y una acción drástica, valorando el tiempo, la inteligencia y la determinación en el momento oportuno, para continuar siendo una fuerza de vanguardia y un núcleo esencial que aporte nuevas oportunidades, impulsos y recursos externos al servicio del desarrollo rápido y sostenible del país, elevando el prestigio y la posición de Vietnam en la escena internacional.

Al ingresar en una nueva etapa de desarrollo, la labor de relaciones exteriores en general, y la diplomacia económica en particular, deben concentrarse en interiorizar y aplicar de manera coordinada, decidida y eficaz la Resolución del XIV Congreso del Partido, así como las resoluciones del Partido, de la Asamblea Nacional y del Gobierno, en especial la Resolución 59 del Buró Político sobre la integración internacional en la nueva situación.

En este marco, se debe priorizar el impulso de la cooperación en los ámbitos económico, comercial y de inversión, así como en ciencia y tecnología, transformación digital, transición verde, transición energética, educación y formación, salud, cultura, trabajo, turismo, protección del medio ambiente y respuesta al cambio climático.

Es preciso acelerar la transferencia de tecnología en sectores estratégicos y vitales de la economía, tales como la energía nuclear, el ferrocarril de alta velocidad y los semiconductores (con el objetivo de culminar, a más tardar en 2027, la construcción de una planta de fabricación de chips semiconductores).

Asimismo, se deben implementar de manera integral soluciones orientadas a la diversificación de mercados, productos y cadenas de suministro; concentrarse en la explotación y el aprovechamiento de mercados potenciales; intensificar la promoción y comercialización de productos con marca Vietnam en el exterior; y acelerar las negociaciones y la firma de acuerdos de libre comercio (TLC) con países y regiones de Oriente Medio, Asia Central, África y América Latina.

Se debe otorgar prioridad al apoyo a las localidades y a la comunidad empresarial, en particular a las pequeñas y medianas empresas, en los procesos de integración económica, cooperación y vinculación internacional; respaldar activamente a las empresas para que amplíen sus inversiones y actividades comerciales hacia los mercados internacionales y se integren de manera más profunda en las cadenas de valor globales; así como atraer con fuerza las inversiones de grandes corporaciones tecnológicas y del contingente de expertos vietnamitas en el extranjero.

Paralelamente, el sector diplomático, en coordinación con los niveles, sectores y localidades, debe continuar estrechando la cooperación para asesorar y proponer a las autoridades competentes mecanismos, políticas y soluciones innovadoras en las relaciones exteriores, especialmente mediante el impulso vigoroso de la diplomacia económica y la diplomacia tecnológica, contribuyendo así al cumplimiento exitoso del objetivo de crecimiento de dos dígitos en 2026 y en los años venideros.

En este panorama general, resulta imprescindible contar con una percepción correcta, actuar con determinación y mantener un esfuerzo incesante para propiciar avances decisivos en el desarrollo de la ciencia y la tecnología y de la innovación, así como para promover con fuerza la transición verde en la era digital. Este constituye el motor esencial y la “llave de oro” que permitirá a Vietnam alcanzar, acompañar y superar a otros países, avanzar con rapidez y sostenibilidad, y materializar con éxito los dos objetivos estratégicos centenarios, con la aspiración de convertirse, para el año 2045, en un país desarrollado de altos ingresos.

En este proceso, continuamos esforzándonos por impulsar de manera integral la obra de renovación, siempre creando, acompañando y enfocándonos en eliminar las dificultades y los obstáculos en todos los ámbitos, promoviendo con vigor la reforma administrativa y suprimiendo todos los cuellos de botella institucionales, de infraestructura y de recursos humanos, para que la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la transición verde se conviertan verdaderamente en nuevos motores y fuentes de impulso, alentando a toda la nación a avanzar con firmeza en la nueva era.

Los logros del país tras 80 años de construcción y desarrollo constituyen una base fundamental y un auspicioso punto de partida para una nueva travesía de la nación. Bajo el liderazgo del Partido, con el espíritu de unidad, esfuerzo conjunto y cohesión de todo el pueblo, y sobre la base de la plena asimilación y la fiel observancia del principio de “crear y preservar un entorno de paz y estabilidad, ser pioneros en la conexión y la cooperación, abrir caminos y atraer recursos para el desarrollo, y elevar de manera constante la posición del país”, tal como ha orientado el secretario general del Partido To Lam, tenemos la firme convicción de que la labor de relaciones exteriores en general, y la diplomacia económica en particular, en el período venidero continuarán proyectando con mayor vigor las nobles tradiciones y los importantes resultados ya alcanzados; con el espíritu de “situar a las localidades, a las empresas y al pueblo en el centro del servicio, y tomar los intereses nacionales como guía suprema”; perseverando en el empeño por superar las dificultades y los desafíos; cumpliendo de manera sobresaliente la misión y las tareas encomendadas por el Partido y el Estado, y contribuyendo así a sentar bases sólidas para un desarrollo rápido y sostenible del país, brindando al pueblo una vida próspera y feliz.

VNA
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