La implementación de esta política en diversas localidades ha evidenciado avances concretos, al transformar el patrimonio de un espacio estático en un elemento dinámico, cada vez más cercano a la comunidad y a los visitantes.
En el barrio Nong Trang, provincia norteña de Phu Tho, las autoridades locales han impulsado la restauración de sitios históricos y la recuperación de prácticas tradicionales como procesiones, canto Xoan y festividades comunitarias, contribuyendo a dinamizar las actividades culturales y atraer a turistas.
Asimismo, la valorización del patrimonio se vincula con el desarrollo económico local mediante la ampliación de espacios culturales y su conexión con rutas de turismo espiritual, especialmente hacia el Templo de los Reyes Hung.
En la provincia central de Thanh Hoa, el sitio histórico especial Ba Trieu, dedicado a la heroína nacional Trieu Thi Trinh, continúa siendo un destino destacado. En 2026, su festival se organizó con ceremonias tradicionales combinadas con actividades de promoción turística y exhibición de productos locales.
La aplicación de tecnologías modernas, como la digitalización de datos históricos y proyecciones en 3D, ha contribuido a mejorar la experiencia de los visitantes, especialmente entre los jóvenes y turistas internacionales.
Según las autoridades locales, en el futuro se continuará con la restauración vinculada a la digitalización y la cooperación con escuelas y empresas turísticas, con el objetivo de integrar el patrimonio en la educación y el desarrollo turístico.
Según expertos, la Resolución 80 establece un enfoque integral al considerar el patrimonio cultural no solo como legado histórico, sino también como un recurso interno clave que contribuye al fortalecimiento del poder blando nacional.
En este sentido, la participación de la comunidad es fundamental, al ser tanto creadora como beneficiaria del patrimonio, mientras que su integración en la educación y en la vida social se perfila como una prioridad para garantizar su preservación y desarrollo sostenible.
La resolución también subraya el papel central de la población como creadora, preservadora y beneficiaria del patrimonio, así como la importancia de integrarlo en la educación y la vida social, especialmente para las generaciones jóvenes.
Uno de los objetivos clave es construir un ecosistema cultural que fomente la innovación, con las empresas como motor y la población como centro, promoviendo la explotación efectiva de los recursos culturales, incluidos los digitales.
Según el profesor y doctor Le Hong Ly, presidente de la Asociación de Folclore de Vietnam, la resolución crea condiciones favorables para la preservación y valorización del patrimonio, contribuyendo tanto al enriquecimiento cultural como al desarrollo económico.
Especialistas coinciden en que, con la aplicación de nuevas ideas, tecnologías y la participación social, el patrimonio cultural puede convertirse en un motor importante para el desarrollo de la industria cultural y la proyección internacional de Vietnam.
Las experiencias en localidades como Phu Tho y Thanh Hoa demuestran que, cuando el patrimonio se integra en la vida contemporánea, no solo se preserva, sino que también contribuye al desarrollo socioeconómico sostenible.