Hasta el 15 de septiembre, las exportaciones del sector se estimaban en 33,66 mil millones de dólares. Según representantes de la industria, los resultados se apoyan en tres pilares: diversificación de mercados, socios, clientes y productos; aplicación de tecnologías, automatización, robótica e inteligencia artificial (IA), y fortalecimiento de los vínculos empresariales para construir cadenas de suministro sostenibles.
Los productos textiles y de confección vietnamitas llegan actualmente a 137 países y territorios. Estados Unidos concentra alrededor del 40 por ciento de las exportaciones, seguido de la Unión Europea, Corea del Sur, Japón, China y la Asean, mientras que África y Oriente Medio ofrecen mercados potenciales.
Vu Duc Giang, presidente de la Asociación de Textiles y Confecciones de Vietnam (VITAS), atribuyó los resultados a la flexibilidad estratégica, la capacidad de adaptación de las empresas y los avances en las transformaciones verde y digital.
De cara al período 2026-2030, con visión hasta 2035, consideró ambas transformaciones una exigencia vital para el sector. Según VITAS, las inversiones en modernización tecnológica, IA y robótica representan entre el 65 por ciento y el 68 por ciento del capital total invertido en muchas empresas.
En paralelo, las compañías avanzan hacia el objetivo nacional de cero emisiones netas en 2050 mediante inversiones en energías renovables, como la solar en tejados, la modernización de los sistemas de tratamiento de aguas residuales y el uso de materiales más respetuosos con el medio ambiente.
Duc Giang propuso que las autoridades locales planifiquen parques industriales especializados con sistemas centralizados de tratamiento de aguas residuales conforme a estándares internacionales, para atraer inversiones en tejido y teñido. Esta medida ayudaría a superar uno de los principales obstáculos para ampliar el suministro nacional de materias primas y accesorios.
Frente a la competencia de grandes centros manufactureros como Bangladesh y la India, Vietnam busca reforzar su posición en los segmentos medio y alto, priorizando pedidos que requieren mayor capacidad técnica, mano de obra cualificada, entregas rápidas y estrictos estándares de calidad, en lugar de competir principalmente por precios. La estabilidad socioeconómica, el entorno de inversión y los 17 tratados de libre comercio (TLC) de nueva generación también favorecen el acceso a los mercados internacionales.
Desde el ámbito empresarial, Than Duc Viet, director general de la Corporación May 10, señaló que la compañía amplía el uso de tecnología y automatización para elevar la productividad y cumplir los requisitos de entrega y calidad. Las inversiones en transformación digital y verde también contribuyen a estabilizar la producción, optimizar los costos operativos y garantizar el empleo. La empresa ya ha asegurado pedidos hasta finales de 2026 y negocia contratos para los primeros trimestres de 2027.
Por su parte, Cao Huu Hieu, director general del Grupo Nacional de Textiles y Confecciones de Vietnam (Vinatex), indicó que las prioridades para los últimos meses del año son controlar los costos, aumentar la productividad, gestionar los flujos de efectivo y priorizar los pedidos de mayor valor añadido.
Empresas del grupo, como May 10, May Nha Be y Textiles y Confecciones de Hue, ya tienen pedidos hasta finales de año. Sin embargo, Huu Hieu advirtió que esto no reduce la presión, pues los clientes tienden a ampliar los plazos de entrega, negociar más los precios y exigir productos con requisitos técnicos más complejos. Por ello, las empresas deben coordinar la distribución de los pedidos para aprovechar la capacidad productiva y preparar sus planes para 2027.
Con el ritmo actual y la capacidad de adaptación del sector, las exportaciones podrían alcanzar entre 47 mil y 47,5 mil millones de dólares en 2026, e incluso acercarse a los 48 mil millones si las condiciones del mercado mejoran en el cuarto trimestre.