En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en París, la investigadora señaló que la comunidad vietnamita en el extranjero es cada vez más diversa por generaciones, profesiones, condiciones de vida y niveles de vinculación con Vietnam. A su juicio, la unidad no significa que todos deban pensar igual, sino crear un espacio común en el que quienes desean contribuir al país se sientan respetados, escuchados y respaldados.
Hoang Thi Hong Ha destacó que el vínculo con la patria puede expresarse de múltiples formas, desde los conocimientos y aportes económicos hasta las iniciativas sociales, culturales y educativas o las redes profesionales construidas en los países de residencia. Para los jóvenes nacidos y criados en el extranjero, ese vínculo puede comenzar con elementos cercanos como el idioma, la familia, la música, la gastronomía y las experiencias culturales.
La Resolución 23, subrayó, no solo plantea aprovechar los recursos de la diáspora, sino también acompañar, atender y escuchar a la comunidad. Cuando los vietnamitas en el extranjero sienten que forman parte inseparable de la nación, se fortalecen la confianza, el sentido de pertenencia y el deseo de contribuir de manera sostenible.
En este proceso, las asociaciones y organizaciones comunitarias desempeñan un papel fundamental. Además de ser espacios de encuentro, pueden convertirse en puentes entre los vietnamitas en el extranjero, Vietnam y las sociedades de acogida. Para ello, deben conocer mejor las necesidades de la comunidad y promover mecanismos de coordinación más flexibles.
La cultura es, a juicio de la investigadora, uno de los instrumentos más eficaces para reforzar estos vínculos. Las actividades de promoción de la cultura, el arte y el patrimonio vietnamitas en Francia, incluidas las relacionadas con el Then de los grupos Tay, Nung y Thai, pueden despertar recuerdos e identidad entre quienes viven lejos de Vietnam y, al mismo tiempo, ayudar a los jóvenes nacidos en el extranjero a descubrir sus raíces.
Sin embargo, la transmisión cultural debe adaptarse a las nuevas generaciones mediante el arte, la creatividad, las exposiciones, las experiencias culturales, la educación y los intercambios entre jóvenes vietnamitas y franceses. Cuando la cultura se percibe como una parte viva de la vida cotidiana y no como una obligación, su transmisión puede mantenerse a largo plazo.
Asimismo, las actividades culturales pueden contribuir a fortalecer la amistad entre Vietnam y los países de acogida. Mostrar no solo las expresiones artísticas, sino también la historia, las comunidades y los valores que existen detrás de ellas puede despertar el interés por Vietnam y convertirse en una forma eficaz de diplomacia popular.
Respecto a las redes de la comunidad vietnamita en el extranjero, Hoang Thi Hong Ha señaló que existen numerosos profesionales cualificados, organizaciones e iniciativas, pero los recursos siguen dispersos. Propuso desarrollar redes especializadas vinculadas a proyectos concretos y establecer puntos de contacto claros entre las asociaciones en el extranjero y los organismos nacionales.
También llamó a ampliar la concepción de los recursos de la diáspora, que no se limitan al capital financiero y las remesas, sino que incluyen conocimientos, experiencia internacional, idiomas, especialización profesional y redes de conexión con las sociedades de acogida. Un científico puede conectar redes de investigación con Vietnam; un empresario, abrir oportunidades de cooperación; y un artista, acercar la cultura vietnamita a nuevos públicos.
“Si sabemos conectar estos recursos en redes, la comunidad vietnamita en el extranjero podrá contribuir mucho más”, afirmó.
Hoang Thi Hong Ha expresó su esperanza de que el espíritu de “acompañar, escuchar y movilizar los recursos de la comunidad” se traduzca en mecanismos concretos que faciliten una mayor participación de los vietnamitas en el extranjero. A su juicio, lograr que cada vietnamita, viva donde viva, sienta que tiene un lugar en la comunidad nacional y que puede contribuir al desarrollo del país será una base fundamental para aprovechar mejor el potencial de la diáspora en la nueva etapa.