Discurso del máximo dirigente vietnamita en Debate General de Asamblea General de ONU

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, pronunció un importante discurso en el Debate General de Alto Nivel del 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), celebrado el 22 de septiembre (hora local) en la sede del máximo organismo multilateral en Nueva York.

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, habla en el evento. (Foto: VNA)
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, habla en el evento. (Foto: VNA)

El periódico Nhan Dan presenta a continuación el texto íntegro de su intervención:

Distinguidos delegados,

El mundo está atravesando profundas transformaciones en el orden internacional, marcadas por numerosos riesgos e incertidumbres. La tendencia a recurrir a la fuerza o amenazar con su uso, así como la carrera armamentística - en particular, la modernización de las armas nucleares y el desarrollo de nuevos tipos de armamento basado en tecnologías avanzadas - está incrementando el riesgo de confrontación, de errores de cálculo y de conflictos, e incluso de guerras a gran escala.

Al mismo tiempo, la economía mundial muestra una creciente tendencia a la fragmentación, con un aumento de las barreras al comercio, la inversión y la tecnología. Las interrupciones de las cadenas de suministro y la inestabilidad económica están reduciendo las oportunidades de desarrollo de numerosos países. El cambio climático, los desastres naturales, las pandemias y los nuevos riesgos derivados de la tecnología siguen amenazando directamente la vida y los medios de subsistencia de las personas, así como el desarrollo y la estabilidad de numerosos países.

Los cambios en el equilibrio de poder y las crecientes desigualdades en el desarrollo están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las relaciones internacionales. La inestabilidad se agrava cuando la competencia carece de límites, los compromisos no se cumplen y el derecho internacional se aplica de manera selectiva. La falta de confianza constituye un obstáculo adicional para los esfuerzos de cooperación.

Lo que debe preocuparnos no es solamente cómo está cambiando el orden internacional, sino también hacia dónde conducirán al mundo esos cambios. El cambio es inevitable, porque constituye una dinámica objetiva de la historia. Sin embargo, el conflicto y la confrontación no son inevitables. Desde su propia historia, Vietnam comprende profundamente el precio de la guerra, el valor de la independencia y la fuerza de la reconciliación y la cooperación.

Por ello, considero que el tema de este período de sesiones - “Restablecer la confianza, impulsar la transformación y construir una organización de las Naciones Unidas que beneficien a todos” - refleja acertadamente las exigencias más urgentes de nuestra época.

Distinguidos delegados,

Tras las pérdidas y el dolor de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad creó la ONU con la aspiración de prevenir las guerras, proteger la paz, promover la cooperación y asentar las relaciones entre los Estados sobre la base de principios comunes. A lo largo de más de ocho décadas, pese a sus numerosas limitaciones, la ONU ha contribuido a mantener el diálogo, impulsar la descolonización, proteger el derecho de los pueblos a la autodeterminación y apoyar el desarrollo.

Estos logros deben preservarse y seguir fortaleciéndose. Es necesario renovar las instituciones para adaptarlas a los tiempos actuales y, al mismo tiempo, respetar y reforzar los principios fundamentales consagrados en la Carta de la ONU. Lo que buscamos es un orden internacional más justo, democrático e inclusivo, en el que cada país tenga voz y cada pueblo tenga la oportunidad de desarrollarse.

La misión de nuestra generación consiste en configurar y gestionar conjuntamente el cambio para evitar que la competencia derive en confrontación, que las diferencias desemboquen en conflictos y que el progreso científico y tecnológico genere nuevas divisiones.

Con este espíritu, quisiera exponer cuatro orientaciones principales:

En primer lugar, debemos restablecer la confianza entre las naciones sobre la base del respeto a la Carta de la ONU y al derecho internacional.

La Carta de la ONU y el derecho internacional constituyen los pilares del orden mundial y deben respetarse de manera plena, coherente y sin selectividad. Todos los países deben respetar la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el derecho de los demás a elegir sus propias vías de desarrollo; abstenerse de interferir en los asuntos internos de otros países; y evitar la amenaza o el uso de la fuerza en contravención de la Carta de la ONU.

Restablecer la confianza no significa que los países deban eliminar sus diferencias, sino gestionarlas conjuntamente y de manera responsable. Es preciso prevenir las crisis, gestionar la competencia, mantener el diálogo y cumplir plenamente los compromisos asumidos. Las grandes potencias deben dar ejemplo en el respeto al derecho internacional, actuar con moderación y abordar de manera responsable los desafíos comunes. La ONU debe desempeñar un papel central en estos esfuerzos.

Representantes vietnamitas en el evento. (Foto: VNA)
Representantes vietnamitas en el evento. (Foto: VNA)

En todo conflicto, se debe proteger a la población civil, respetar el derecho internacional humanitario y garantizar el acceso a la asistencia humanitaria. Vietnam apoya el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y la solución de dos Estados, con un Estado de Palestina independiente que coexista pacíficamente con el Estado de Israel, de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de la ONU.

En la región de Asia-Pacífico, casi seis décadas de desarrollo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) han demostrado que los países pueden transformar la desconfianza en confianza, la confrontación en diálogo, la división en cooperación y la fortaleza individual en fortaleza colectiva.

Con este espíritu, Vietnam busca constantemente resolver las disputas - incluidas las relacionadas con el Mar del Este - por medios pacíficos y de conformidad con el derecho internacional, en particular con la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (Convemar) de 1982. Vietnam defiende resueltamente su soberanía, sus derechos soberanos y su jurisdicción. Los mares y océanos deben ser espacios de paz, cooperación, conectividad y desarrollo sostenible.

Con el espíritu de promover la paz y el derecho al desarrollo de todos los pueblos, Vietnam siempre se ha solidarizado con el Estado y el pueblo de Cuba. Insta a Estados Unidos a poner fin a las medidas unilaterales de cerco y embargo y al bloqueo energético contra la isla y a retirar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Vietnam también hace un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye a Cuba en la superación de la crisis provocada por el embargo.

En segundo lugar, debemos promover un desarrollo justo, humano, inclusivo y sostenible.

Los compromisos internacionales deben traducirse en acciones concretas y contribuir a garantizar una vida de paz, seguridad, civilización y felicidad para las personas. Por ello, el Pacto para el Futuro y la Agenda 2030 - nuestra promesa a las generaciones presentes y futuras- deben aplicarse plena y seriamente.

Los compromisos en materia de financiación para el desarrollo, incluido el Compromiso de Sevilla, deben traducirse en soluciones concretas, como ampliar el acceso a capital a largo plazo y a costos asequibles, apoyar a los países que afrontan una pesada carga de deuda y fortalecer la voz de los países en desarrollo en las instituciones financieras y monetarias internacionales. El sistema multilateral de comercio debe fortalecerse de manera abierta, justa y transparente, garantizando oportunidades de desarrollo para todos los países.

La respuesta al cambio climático debe ocupar un lugar adecuado en la cooperación para el desarrollo, especialmente en materia de financiación para la adaptación, transferencia de tecnología y transición energética justa. El desarrollo debe situar a las personas en el centro y no dejar a nadie atrás. El crecimiento debe ir acompañado de progreso social y equidad, protección del medio ambiente y garantía de los medios de subsistencia, especialmente en los países y comunidades vulnerables. El progreso mundial debe sustentarse en un espíritu de humanidad en las relaciones entre los países, al tiempo que se garantizan los intereses legítimos y se respetan las diferencias en la historia, la cultura y las condiciones de desarrollo de cada nación.

En tercer lugar, es necesario configurar de manera proactiva la gobernanza tecnológica para que el progreso esté al servicio de las personas y del desarrollo común.

La ciencia, la tecnología, la transformación digital y la inteligencia artificial están abriendo oportunidades sin precedentes, pero también plantean nuevos desafíos. El progreso tecnológico no garantiza automáticamente la equidad. Debe contribuir a reducir las brechas y ampliar las oportunidades de desarrollo, en lugar de generar nuevas formas de dependencia o nuevas fuentes de conflicto.

Es preciso establecer principios y marcos de gobernanza inclusivos, seguros, transparentes y responsables para garantizar que la tecnología esté al servicio de las personas y respete la soberanía nacional, la soberanía digital y el derecho a la autonomía en materia de desarrollo. Los países en desarrollo deben participar de manera sustantiva en la elaboración de normas, recibir apoyo en infraestructura y capacidades digitales y tener un acceso equitativo a los beneficios del progreso científico y tecnológico.

La organización de la ceremonia de firma de la Convención de la ONU contra la Ciberdelincuencia en Hanoi, prevista para 2025, demostró el deseo de Vietnam de realizar contribuciones prácticas a la cooperación digital mundial. Vietnam está dispuesto a colaborar con sus socios para fomentar la cooperación y fortalecer las capacidades de prevención y lucha contra la ciberdelincuencia, permitiendo así que las personas vivan seguras y se beneficien de los avances tecnológicos.

Asimismo, Vietnam está dispuesto a apoyar las iniciativas internacionales sobre transición ecológica y transformación digital, así como el desarrollo de marcos de gobernanza eficaces, para que la ciencia y la tecnología puedan convertirse verdaderamente en motores del desarrollo común.

En cuarto lugar, debemos fortalecer el multilateralismo y el papel central e indispensable de la ONU.

La fortaleza de la ONU no reside en su capacidad para asumir las responsabilidades de los distintos países, sino en su credibilidad y capacidad para generar consensos, establecer normas y reglas y movilizar esfuerzos globales para hacer frente a los desafíos comunes.

Para permitir que la ONU se adapte a las transformaciones de los tiempos, Vietnam apoya los esfuerzos de reforma de la organización - particularmente de la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y la Secretaría- con miras a mejorar su eficacia, priorizando la reforma estructural, racionalizando el aparato organizativo y potenciando las fortalezas de la organización en la aplicación de las agendas globales y la salvaguardia de los intereses de los países en desarrollo.

Señoras y señores,

Lo que acabo de exponer se basa también en la propia experiencia del pueblo vietnamita.

La trayectoria de casi medio siglo de Vietnam junto a la ONU refleja la transformación de nuestro propio país. De ser principalmente un receptor del valioso apoyo brindado durante los años de reconstrucción de posguerra y del Doi Moi (Renovación), Vietnam desempeña hoy un papel cada vez más proactivo en los asuntos comunes, dotando a las relaciones entre Vietnam y la ONU de mayor profundidad y contenido.

El personal militar y policial vietnamita ha participado y sigue participando en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, llevando la aspiración de paz del pueblo vietnamita a lugares de todo el mundo donde la paz sigue siendo frágil.

La tradición de independencia y autorresilencia constituye la base para que Vietnam fortalezca su autonomía estratégica y busque proactivamente la integración internacional. Con el objetivo de convertirse en un país en desarrollo con una industria moderna y de ingresos medios-altos para 2030, y en un país desarrollado de ingresos altos para 2045, Vietnam está configurando un nuevo modelo de desarrollo basado en la productividad, la calidad y el valor añadido; haciendo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital motores clave; y vinculando el crecimiento económico con el desarrollo cultural, el progreso social, la equidad y la protección del medio ambiente.

La autodeterminación también implica adaptarse proactivamente al mundo y participar en una cooperación basada en la igualdad. Por ello, Vietnam aplica sistemáticamente una política exterior de independencia, autodeterminación, paz, amistad, cooperación y desarrollo, así como de diversificación y multilateralización de las relaciones exteriores. Vietnam se mantendrá firme en la defensa de la Carta de la ONU y del derecho internacional, promoviendo el diálogo y la solución pacífica de controversias, y participando más ampliamente en las operaciones de mantenimiento de la paz. Vietnam trabaja con los demás miembros de la ASEAN para construir una comunidad unida, resiliente y fuerte, al tiempo que se prepara activamente para acoger el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 2027 y contribuir a la paz, la cooperación y el desarrollo en la región y en el mundo.

Como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Vietnam prioriza el diálogo y la cooperación para promover y proteger los derechos humanos, así como para garantizar que todas las personas se beneficien de los frutos del desarrollo. Vietnam está dispuesto a compartir su experiencia en la reducción de la pobreza, el desarrollo agrícola y la adaptación al cambio climático, y a colaborar con sus socios para ampliar la cooperación en beneficio mutuo.

Señoras y señores,

El mundo seguirá cambiando. El rumbo de ese cambio dependerá de las decisiones que tomemos y de las responsabilidades que asumamos hoy.

Vietnam apuesta por la paz, la cooperación y el desarrollo, y mantiene su compromiso de trabajar con otros países para fortalecer la ONU, defender el derecho internacional y transformar los compromisos comunes en beneficios tangibles para la población.

Vietnam está convencido de que, con una ONU sólida, podemos trabajar unidos para construir un mundo más pacífico, justo, inclusivo y mejor para todos. En este camino, Vietnam seguirá siendo un miembro activo, un socio fiable y un país responsable, dispuesto a contribuir a los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional.

Muchas gracias.

VNA
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