En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias, el también diputado de la Asamblea Nacional (AN) de Hanóii y miembro permanente de su Comisión de Cultura y Asuntos Sociales subrayó que la cultura ha sido considerada durante mucho tiempo la base espiritual de la sociedad, una fuerza interna y un motor de desarrollo. No obstante, para que ese concepto se materialice en la vida cotidiana, es necesario traducirlo en políticas concretas, visibles y tangibles.
La instauración de una jornada dedicada a la cultura permitirá a toda la sociedad detenerse, reflexionar y participar activamente, constituyendo un paso significativo en esa dirección.
Según el diputado, esta iniciativa crea un “punto de encuentro espiritual” nacional, donde los ciudadanos pueden reconectarse con su identidad cultural, la familia, la comunidad y los valores que definen el carácter vietnamita.
En una sociedad moderna marcada por el ritmo acelerado, el consumo y la tecnología, esta fecha recuerda que la vida no se limita al trabajo, sino que también requiere memoria, creencias, estética, ética y sentido de pertenencia.
Asimismo, si se organiza adecuadamente, el día podría incrementar el acceso a la cultura para amplios sectores de la población, en particular niños, trabajadores y personas en zonas remotas o desfavorecidas. Propuestas como la exención o reducción de tarifas en instalaciones culturales y deportivas públicas reflejan la intención de acercar la cultura a la ciudadanía.
A largo plazo, esta política podría transformar la percepción pública, elevando la cultura de un ámbito considerado “blando” o secundario a una fuerza real que impulsa el desarrollo humano, el progreso y la resiliencia nacional.
No obstante, advirtió del riesgo de que el 24 de noviembre se convierta simplemente en un día de descanso. Sin contenidos culturales atractivos y significativos, el propósito profundo de la política podría diluirse. Para evitarlo, es necesario fomentar la participación social y no limitarse a actos formales, garantizando que los ciudadanos se involucren activamente.
El experto propuso organizar una serie de actividades abiertas, en lugar de un único evento, incluyendo una Semana de la Cultura de Vietnam en torno a la fecha. A nivel local, cada región debería destacar su propia identidad: Hanoi con el legado de Thang Long, la ciudad antigua de Hue con sus tradiciones imperiales y artes clásicas, Ciudad Ho Chi Minh con su dinamismo y creatividad, y las zonas de minorías étnicas con sus espacios culturales distintivos.
Los espacios públicos como museos, bibliotecas, sitios patrimoniales, teatros y centros culturales deberían abrir ampliamente con acceso gratuito o reducción del costo, ofreciendo experiencias interactivas para diversos grupos sociales.
Además, el Día de la Cultura debe integrarse en la vida cotidiana mediante la promoción de normas de conducta en la familia, el trabajo, la escuela, el tráfico y el entorno digital; el fomento de la lectura y la educación patrimonial; el reconocimiento de artesanos, artistas, docentes y guardianes culturales; y la expansión de actividades artísticas hacia zonas industriales, rurales y comunidades residenciales.
Para convertir la cultura en un verdadero motor de desarrollo, Son enfatizó la necesidad de un cambio de mentalidad: la cultura no solo es herencia del pasado, sino también un recurso para el futuro, en línea con la Resolución 80-NQ/TW del Buró Político.
Resolución 80-NQ/TW del Buró Político del Comité Central del PCV sobre el desarrollo de la cultura vietnamita
Esto implica construir un ecosistema que vincule patrimonio, creatividad, mercado y tecnología. Las aldeas artesanales tradicionales deben evolucionar hacia centros de diseño, aprendizaje experiencial y turismo comunitario; mientras que los elementos culturales deben integrarse en la música contemporánea, el cine, el teatro, la moda, la animación y los videojuegos.
Asimismo, los sitios patrimoniales deben transformarse en espacios dinámicos mediante el uso de tecnologías digitales y experiencias inmersivas, especialmente dirigidas a las nuevas generaciones.
El desarrollo de la industria cultural, sin embargo, requiere un equilibrio cuidadoso. El Estado desempeña un papel clave en la creación de marcos legales, la protección de la propiedad intelectual, la formación de talento, la inversión en infraestructura y la expansión de mercados, garantizando al mismo tiempo la integridad cultural.
Con políticas adecuadas, inversión empresarial y mercados dinámicos, los creadores podrán prosperar y los productos culturales atraerán atención internacional, generando empleo, ingresos y valor de marca, en un círculo virtuoso para el desarrollo sostenible.
Vietnam cuenta con una gran ventaja en la riqueza de su identidad cultural. El desafío radica en reinterpretarla y expresarla en formas modernas capaces de competir en el escenario global, concluyó el experto.