De acuerdo con los expertos, Vietnam está acelerando la transformación de su agricultura hacia un modelo moderno, verde y sostenible, con un creciente apoyo de la ciencia y la tecnología y cuenta con condiciones favorables para desarrollar la agricultura de alta tecnología. Para convertir este potencial en proyectos concretos, ambas partes deben investigar, probar y desarrollar conjuntamente soluciones adaptadas a las condiciones reales.
Al evaluar la orientación de desarrollo económico de Vietnam, Hans-Joachim Radtke consideró que el país avanza en la dirección correcta. Según explicó, los dirigentes vietnamitas han reconocido la necesidad de ajustar las regulaciones y mecanismos para mantener el crecimiento, como reflejan los nuevos decretos, el Plan Nacional de Desarrollo Energético VIII y otras políticas.
En el sector agrícola, Vietnam puede aplicar tecnologías avanzadas e inteligencia artificial (IA) en los ámbitos donde sean necesarias. Sin embargo, Radtke subrayó que lo importante es garantizar la máxima eficiencia económica de la tecnología.
En cuanto al objetivo de emisiones netas cero (Net Zero), consideró que, en principio, constituye una orientación acertada, pero debe aplicarse gradualmente y de acuerdo con las condiciones reales. El experto de la BWA señaló que Alemania y Europa han cometido diversos errores en este proceso y Vietnam no tiene por qué repetirlos.
Los dos especialistas valoraron que Vietnam cuenta con una sólida base agrícola y una economía dinámica. No obstante, como otros países, enfrenta desafíos como el cambio climático, la gestión del agua, la urbanización y las crecientes exigencias en materia de alimentos seguros y sostenibles. Estas presiones generan, al mismo tiempo, una gran demanda de nuevas soluciones tecnológicas.
Heinrich Gerd-Witte señaló que el objetivo de la cooperación bilateral no consiste solo en desarrollar la agricultura y mejorar las condiciones de vida de la población local, sino también en facilitar el acceso de los productos agrícolas vietnamitas a los mercados internacionales, especialmente al europeo, contribuyendo así a impulsar el comercio bilateral.
Alemania, por su parte, posee fortalezas en tecnologías agrícolas, como sistemas de asistencia basados en IA, conducción autónoma, conectividad de maquinaria, digitalización, automatización, economía circular y soluciones de adaptación al cambio climático. Estas experiencias pueden contribuir a modernizar la agricultura vietnamita.
Sin embargo, para lograr una cooperación agrícola eficaz y sustancial, los expertos consideran necesario superar varios obstáculos, entre ellos las diferencias de expectativas. Radtke citó como ejemplo un proyecto de su empresa con Vietnam: mientras la parte vietnamita buscaba inversores, la alemana necesitaba proyectos financieramente viables para acceder a préstamos bancarios. La falta de recursos presupuestarios en ambas partes dificulta la ejecución de numerosos proyectos.
Además del financiamiento, los proyectos agrícolas requieren estudios directos sobre el terreno, con la participación de agricultores, técnicos, científicos, autoridades y consumidores. Una solución eficaz en Alemania no necesariamente se adapta a las condiciones vietnamitas; por ello, elaborar planes a distancia sin comprender la realidad local difícilmente dará buenos resultados.
Las diferencias en los enfoques y en el nivel tecnológico también representan un desafío. Mientras muchos equipos utilizados en Vietnam llevan años en servicio, las tecnologías alemanas están orientadas hacia la automatización y la aplicación de IA. Si los trabajadores no están preparados, la introducción de nuevas tecnologías puede generar preocupación por la pérdida de empleos.
A partir de su experiencia de cooperación con Vietnam, el experto de la BWA propuso pasar del enfoque de “exportación de tecnología” a “transformación conjunta”. En lugar de copiar un modelo o solución alemana para su aplicación en Vietnam, ambas partes deberían investigar, ajustar y adaptar las tecnologías a las condiciones locales antes de aplicarlas a mayor escala.
Asimismo, subrayaron la importancia de los intermediarios capaces de coordinar a las partes, especialmente aquellos que dominan tanto el vietnamita como el alemán y pueden contribuir a superar las diferencias culturales y de métodos de trabajo.
Entre las áreas con potencial figuran el cultivo inteligente de arroz, la agricultura de precisión, la acuicultura sostenible, la gestión del agua, la economía circular, el uso de sensores, las plataformas de datos, la IA y la agricultura adaptada al cambio climático.
La agricultura urbana y la agricultura en ambientes controlados también ofrecen oportunidades, especialmente en Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, donde estos modelos pueden contribuir a garantizar el suministro local de alimentos y, al mismo tiempo, ahorrar recursos de tierra y agua.
Heinrich Gerd-Witte y Hans-Joachim Radtke enfatizaron que el objetivo de la cooperación no es introducir en Vietnam la mayor cantidad posible de tecnologías alemanas, sino encontrar y desarrollar conjuntamente soluciones adecuadas a las condiciones del país, capaces de generar efectos duraderos para la población, la economía y el medio ambiente.