La conferencia, copresidida por el vicegobernador del Banco Estatal de Vietnam, Nguyen Ngoc Canh, y su homólogo indonesio, Filianingsih Hendarta, contó con la participación de vicegobernadores de los bancos centrales de los países de la Asean, copresidentes de los grupos de trabajo de la Asean sobre cooperación bancaria, la Secretaría de la Asean y representantes de organizaciones internacionales como el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y la Oficina de Investigación Macroeconómica Asean+3 (AMRO).
Creado en 2011, el SLC tiene la misión de orientar, dirigir y coordinar la implementación de importantes iniciativas de integración financiera y bancaria en la Asean. Está integrado por los vicegobernadores de los bancos centrales de los países miembros, con una copresidencia rotatoria entre un banco central del grupo Asean-5 y otro del grupo BCLMV, por períodos de dos años.
Según Nguyen Ngoc Canh, tras más de una década de funcionamiento, el SLC se ha consolidado como un foro especializado de cooperación financiera y bancaria y un importante puente entre los vicegobernadores de los bancos centrales de la Asean.
El mecanismo ha fortalecido el diálogo y el intercambio de políticas, así como los vínculos con instituciones financieras internacionales, contribuyendo a una mayor integración y cooperación regional. Su objetivo común es promover una mayor conectividad, sostenibilidad, inclusión e integración del sistema bancario.
En la ocasión, Filianingsih Hendarta destacó que el período 2024-2026 marca la copresidencia del SLC por parte de los bancos centrales de Vietnam e Indonesia. Durante este mandato, ambos organismos han contribuido a impulsar el intercambio y las consultas sobre políticas financieras y bancarias, reforzando la cooperación para mantener la estabilidad financiera regional.
Por su parte, James Yetman, subdirector del Banco de Pagos Internacionales (BIS), señaló cuatro desafíos que afrontarán los bancos centrales de la región en los próximos años: una inflación persistente o incluso más acelerada; el impacto de la inteligencia artificial (IA), que podría conducir a un orden económico completamente diferente; la acumulación de riesgos y vulnerabilidades financieras, algunos relacionados con la IA; y las dificultades fiscales que enfrentan numerosas economías.
La 32ª Conferencia del SLC se centró en la situación macroeconómica y financiera y las principales cuestiones del proceso de integración financiera de la Asean. El BIS y el AMRO actualizaron a los participantes sobre la evolución macroeconómica y financiera mundial y regional y los desafíos actuales para los bancos centrales.
La Secretaría de la Asean informó sobre los principales resultados de las reuniones pertinentes y la implementación del Plan Sectorial de Finanzas de la Asean 2026-2030, incluido el Marco de Seguimiento, Evaluación, Rendición de Cuentas y Aprendizaje de la Comunidad Económica de la Asean hasta 2045 (AEC MEAL Framework 2045).
La conferencia también examinó un informe conjunto de seguimiento de los riesgos macroeconómicos y financieros regionales, elaborado a partir de información proporcionada por los grupos de trabajo financieros de la Asean, y escuchó informes sobre los avances en integración bancaria, liberalización de cuentas de capital, desarrollo de mercados de capitales, inclusión financiera, liberalización de servicios financieros, sistemas de pago y fortalecimiento de capacidades para apoyar la integración financiera de la Asean.
Asimismo, se actualizaron las iniciativas del SLC sobre finanzas sostenibles y las próximas orientaciones del Grupo de Trabajo del SLC sobre Finanzas Sostenibles (SLC-TF), las actividades de la Plataforma de Intercambio de Información y Resiliencia de Ciberseguridad de la Asean (CRISP), así como los avances en la reactivación del Acuerdo de Swap de la Asean (ASA) y la firma de un nuevo acuerdo.
Otro asunto importante fue el Project Revive, destinado a reformar el mecanismo de cooperación financiera de la Asean mediante una nueva estructura que comenzará a aplicarse en 2027. El proyecto busca simplificar y mejorar la eficacia de la cooperación financiera y bancaria, reducir duplicidades, reforzar la coordinación y concentrar los recursos en áreas prioritarias. También prevé reorganizar los mecanismos de trabajo y los grupos de trabajo para hacerlos más claros, eficaces y flexibles.