Las sesiones se centraron en cuatro temas: gestión de las disputas y control de crisis; protección de la conectividad, libertad de navegación y resiliencia de las infraestructuras; promoción de una cooperación sustantiva; y construcción de un orden marítimo regional inclusivo y estable, basado en el derecho internacional.
Los participantes señalaron que, si bien el Mar del Este no ha experimentado un conflicto de gran escala, afronta una competencia estratégica de largo plazo. Las actividades de la llamada “zona gris” podrían alterar el statu quo y erosionar la confianza entre las partes.
Para gestionar la competencia, los expertos destacaron el papel del derecho internacional, en particular de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), y la necesidad de reforzar el diálogo y los mecanismos de control de crisis.
Entre las propuestas figuran el establecimiento de líneas directas de comunicación, el intercambio de información, el fortalecimiento de la conciencia sobre el dominio marítimo y el estudio de la aplicación del Código para Encuentros Imprevistos en el Mar (CUES) a las fuerzas encargadas del cumplimiento de la ley.
Los expertos expresaron su expectativa de que la Asean y China alcancen un Código de Conducta en el Mar del Este (COC) sustantivo, vinculante y eficaz, conforme al derecho internacional y la Convemar.
Asimismo, instaron a las grandes potencias a asumir sus responsabilidades, ejercer la moderación y evitar el uso de medidas coercitivas para alterar el statu quo.
El simposio consideró que la estabilidad del Mar del Este debe analizarse como parte de una red marítima interregional más amplia, en la que rutas estratégicas como los estrechos de Malaca y Ormuz están estrechamente vinculadas. Por ello, es necesario mantener rutas marítimas seguras y fluidas, así como preparar mecanismos de respuesta ante posibles crisis.
En cuanto a las infraestructuras esenciales, especialmente los sistemas de cables submarinos, los expertos propusieron diversificar las rutas de los cables, reforzar su protección y supervisión y definir claramente las responsabilidades de los distintos actores. El fortalecimiento de la cooperación entre países, organizaciones regionales e internacionales y los sectores público y privado fue considerado un factor clave para mejorar la resiliencia.
Los participantes consideraron que la cooperación regional debe comenzar por ámbitos de interés común, como la búsqueda y rescate, la seguridad de los pescadores, la respuesta ante desastres naturales, la protección de los cables submarinos, la investigación científica marina, la gestión pesquera, la protección del medio ambiente y el intercambio de información.
La ciencia y la tecnología fueron identificadas como recursos importantes para impulsar la cooperación. Sin embargo, los expertos señalaron que la aplicación de nuevas tecnologías debe ajustarse al derecho internacional y garantizar la transparencia y la seguridad de los datos.
Algunas experiencias, como la cooperación pesquera entre Vietnam y China en el golfo de Tonkín y la coordinación entre Vietnam y Filipinas para prestar apoyo a los pescadores, fueron consideradas modelos que pueden servir de referencia. Los expertos también propusieron que la Asean avance gradualmente en la institucionalización de ámbitos de cooperación viables, como las infraestructuras estratégicas y los cables submarinos.
Los debates reafirmaron que la Convemar constituye el marco fundamental para el orden marítimo. La Asean y los mecanismos liderados por esta organización deben seguir desempeñando un papel central, reforzando la confianza, conectando a las partes e impulsando normas comunes.
En la sesión de clausura, el doctor Nguyen Hung Son, director de la Academia Diplomática de Vietnam, subrayó que el futuro de paz y estabilidad del Mar del Este no depende únicamente de la solución de las disputas, sino, más importante aún, de la construcción de un sistema de normas, el aumento de la previsibilidad, el fortalecimiento de la resiliencia y la promoción de una cooperación sustantiva.
En el marco del simposio también se celebraron el Diálogo del Sudeste Asiático, el Diálogo Sudeste Asiático-Pacífico, el Programa de Jóvenes Líderes y la presentación del Informe Anual sobre el Mar del Este. Estas actividades contribuyeron a ampliar el diálogo, la investigación y el intercambio de políticas sobre cuestiones marítimas, además de ofrecer un espacio para que las nuevas generaciones propusieran iniciativas destinadas a promover la cooperación y consolidar el orden marítimo regional.