El perfeccionamiento del marco jurídico y de los mecanismos de experimentación, el aumento de la inversión en investigación y desarrollo (I+D), la mejora de la calidad de los recursos humanos, la aceleración de la transformación digital y el dominio progresivo de tecnologías clave constituyen orientaciones importantes.
En un reciente seminario de la Asean celebrado en Singapur, Richard D. McClellan, director general del Centro Financiero Internacional de Vietnam (VIFC), señaló que el rápido avance tecnológico exige una modernización coordinada de las infraestructuras.
Vietnam, afirmó, debe apoyarse en un sistema educativo sólido para mantener una reserva de talento, desarrollar sus centros de datos y garantizar un suministro suficiente de electricidad y energía.
La energía constituye uno de los principales desafíos, ya que el país debe satisfacer las necesidades de unos 100 millones de habitantes, al tiempo que aspira a mantener un crecimiento económico anual del 8-10 por ciento y avanzar en la transición hacia energías verdes.
McClellan consideró que Vietnam avanza en la dirección correcta en diversos ámbitos, especialmente en el desarrollo del talento, las orientaciones estratégicas y las reformas políticas.
Por su parte, el profesor Vu Minh Khuong, de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew, identificó cinco principios fundamentales que sustentan la capacidad de adaptación de Singapur.
El primero es la conciencia permanente de una “amenaza existencial”, que impulsa al país a renovarse constantemente para evitar quedarse rezagado. El segundo consiste en fortalecer la confianza de la sociedad en el sistema político, un factor indispensable para llevar a cabo proyectos de gran envergadura. El tercero es lograr resultados concretos e integrar las tecnologías en la vida cotidiana para que la población y las empresas puedan beneficiarse de ellas.
El cuarto principio consiste en atraer al aparato de gobernanza talento, especialmente personas con una visión acorde con las exigencias de cada época y un sólido conocimiento tecnológico. El quinto se basa en fomentar una cultura de aprendizaje continuo y adaptación tanto en la administración pública como en toda la sociedad.
En cuanto a Vietnam, Minh Khuong destacó avances positivos y señaló que los funcionarios vietnamitas prestan cada vez mayor atención a actualizar sus conocimientos, aprender nuevos modelos y adaptarse a los cambios. No obstante, subrayó la necesidad de convertir rápidamente estos esfuerzos de aprendizaje y adaptación en resultados concretos.
En la era de la inteligencia artificial, los semiconductores y las transiciones digital y verde, la experiencia de Singapur demuestra que la capacidad de adaptación no depende únicamente de elegir las tecnologías adecuadas, sino también de la capacidad de gobernanza, la calidad de los recursos humanos, la confianza social y la capacidad de transformar los avances tecnológicos en beneficios concretos para la población y las empresas.