El bienestar infantil no solo representa una prioridad humanitaria, sino también una inversión a largo plazo en la calidad de la población y el capital humano nacional. Las intervenciones tempranas en cuidado prenatal, nutrición, vacunación y atención neonatal resultan decisivas para el desarrollo físico e intelectual, así como para la salud duradera de cada individuo.
Vietnam fue el primer país asiático y el segundo en el mundo en ratificar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño en 1990. Desde entonces, ha logrado avances significativos, perfeccionando su marco legal -incluida la Ley del Niño de 2016- y promoviendo la participación infantil a través de programas prácticos en todo el país.
Los indicadores de cuidado y protección infantil reflejan mejoras notables. La mortalidad de menores de cinco años disminuyó más de tres veces, del 58‰ en 1990 al 16,9‰ en 2024; la mortalidad infantil (menores de un año) se redujo casi cuatro veces, del 44,4‰ al 11,3‰; y la mortalidad neonatal cayó casi cinco veces, del 44‰ al 9‰. La cobertura de vacunación mantiene niveles altos, con más del 90% de los niños menores de un año con esquema completo, mientras que la desnutrición por bajo peso en menores de cinco años descendió del 38,7 por ciento en 1998 al 10,4 por ciento en 2024.
La escolarización infantil se mantiene elevada y la red de protección infantil se ha fortalecido y ampliado, generando un entorno seguro y saludable para el desarrollo integral de la niñez.
No obstante, reducir la brecha en la salud materna entre regiones, especialmente en áreas montañosas y pobladas por minorías étnicas, sigue siendo un reto central. Entre 2021 y 2026, el Ministerio de Salud, en colaboración con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), implementó el proyecto “No dejar a nadie atrás: Intervenciones innovadoras para reducir la mortalidad materna en zonas de minorías étnicas”, con un presupuesto de 2,02 millones de dólares. Desarrollado en 60 comunas con condiciones extremadamente difíciles, el proyecto mejoró indicadores clave como el aumento de consultas prenatales, partos en centros de salud y la ausencia de muertes maternas registradas durante el período.
Aun así, la desigualdad regional persiste: la mortalidad materna en zonas remotas sigue siendo entre dos y tres veces superior al promedio nacional. Por ello, el sector sanitario continúa implementando soluciones integrales, priorizando la atención materna y la planificación familiar en comunidades desfavorecidas.
En esta nueva etapa de desarrollo, invertir en cuidado materno-infantil, especialmente en atención primaria y regiones vulnerables, resulta esencial para elevar la calidad de la población y consolidar un Vietnam saludable y sostenible.