Al intervenir en la Tercera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo 2026, celebrada en Laos, Hoang Van reiteró el respaldo de Vietnam a los esfuerzos para prevenir el uso indiscriminado de estas armas y proteger a la población civil, al tiempo que defendió el derecho legítimo de cada país a garantizar su seguridad, defensa y legítima defensa, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
Vietnam ha promovido esta postura de manera constante a través de los mecanismos multilaterales de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) y las Naciones Unidas. Durante sus dos mandatos como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU (2008-2009 y 2020-2021), el país dio prioridad a abordar las secuelas de la guerra.
Al compartir información sobre la situación nacional, la vicecanciller señaló que, tras sufrir graves consecuencias de múltiples guerras, Vietnam comprende profundamente el dolor y las pérdidas de los países afectados.
Actualmente, alrededor del 17,61 por ciento del territorio vietnamita, equivalente a 5,57 millones de hectáreas, sigue contaminado por bombas, minas y restos de explosivos de guerra.
Durante los últimos cinco años, Vietnam ha desplegado diversas medidas, incluida la remoción de bombas y minas en un promedio de 40.000 hectáreas al año, el apoyo a las víctimas y la educación comunitaria para prevenir riesgos.
En junio de 2026, el Gobierno promulgó el Programa Nacional de Acción para el período 2026-2045, que establece soluciones integrales para perfeccionar el marco institucional, acelerar la descontaminación de terrenos afectados y mejorar la calidad de vida de las víctimas.
Hoang Van exhortó a la comunidad internacional a seguir priorizando recursos para apoyar a los países de la región más afectados, especialmente Vietnam, Laos y Camboya.
Vietnam valoró el papel pionero de Laos al acoger la conferencia y expresó su confianza en que el Plan de Acción de Vientiane para 2027-2031 sirva como marco orientador de los esfuerzos conjuntos y contribuya a sentar una sólida base jurídica y humanitaria para un mundo seguro.
Por su parte, el primer ministro laosiano, Sonexay Siphandone, destacó que la Convención sobre Municiones en Racimo constituye un marco jurídico internacional humanitario fundamental para proteger la vida y la dignidad de la población civil, garantizar la seguridad y promover el desarrollo sostenible.
Ante las complejas transformaciones del panorama de seguridad mundial y los conflictos armados en curso, señaló que la experiencia de Laos demuestra que las devastadoras consecuencias de estas armas pueden perdurar durante generaciones.
La recuperación de las heridas de la guerra no puede ser responsabilidad exclusiva de un país u organización, sino que requiere una responsabilidad humanitaria compartida y el esfuerzo conjunto de toda la comunidad internacional, remarcó.
Durante la conferencia, celebrada del 14 al 18 de septiembre, los participantes examinarán y aprobarán el Plan de Acción de Vientiane para 2027-2031, centrado en tres áreas prioritarias: mejorar la investigación, limpieza y educación para la prevención de riesgos; brindar apoyo integral a las víctimas, desde la atención médica y rehabilitación hasta la generación de empleo y reintegración social; y promover la cooperación internacional.