El ejercicio formó parte del acuerdo alcanzado por los ministros de Defensa de los tres países en su reunión de 2019, así como de los planes de cooperación en materia de defensa para el periodo hasta 2026 entre Vietnam y Laos, y entre Vietnam y Camboya.
Al evento asistieron el general Phan Van Giang, viceprimer ministro y ministro de Defensa de Vietnam; el general Khamliang Outhakaysone, viceprimer ministro y ministro de Defensa de Laos; y el general Tea Seiha, viceprimer ministro y titular de Defensa de Camboya.
El ejercicio tuvo como objetivo mejorar la organización del mando y la coordinación entre las tres fuerzas armadas en las labores de socorro y respuesta ante desastres naturales. Asimismo, busca fortalecer la cooperación internacional en defensa civil, consolidar la tradicional amistad, la solidaridad y la cooperación integral entre los tres ejércitos, mantener la seguridad política y contribuir a construir una región de paz, amistad, cooperación y desarrollo.
El Ejército Popular de Vietnam, el Ejército Popular de Laos y las Fuerzas Armadas Reales de Camboya desplegaron sus unidades para participar en el simulacro.
En su discurso de apertura, Van Giang subrayó que, ante desafíos crecientes como el cambio climático, los desastres naturales, las epidemias, los incidentes y desastres ambientales, y las amenazas a la seguridad no convencionales, el fortalecimiento de las capacidades de defensa civil no solo constituye una tarea urgente, sino también una contribución importante a la seguridad común de Vietnam, Laos y Camboya, así como de la región en su conjunto.
Afirmó que el ejercicio da continuidad a las excelentes tradiciones de los tres países y demuestra claramente el firme compromiso de sus fuerzas armadas de coordinar esfuerzos para afrontar los desafíos de seguridad no convencionales en la región, proteger la vida y los bienes de las personas y salvaguardar la vida pacífica de sus poblaciones.
El jefe castrense vietnamita calificó el ejercicio como una valiosa oportunidad para que las tres fuerzas armadas aprendieran de sus respectivas experiencias y mejoraran la coordinación en la respuesta a emergencias, incidentes y desastres transfronterizos.
Para garantizar que la actividad cumpliera con sus objetivos y requisitos, instó a las fuerzas participantes a mantener su sentido de responsabilidad y disciplina, fortalecer la solidaridad y aprovechar el ejercicio como una oportunidad para fomentar el intercambio y profundizar el conocimiento de las culturas y los pueblos de los tres países, reforzando así la amistad entre sus fuerzas armadas y sus poblaciones.
El ejercicio se dividió en dos fases principales. La primera se centró en los preparativos para responder a un supertifón y comprendió dos tareas de entrenamiento: el establecimiento de un puesto de mando conjunto y la asignación de tareas y organización de la coordinación entre las fuerzas.
La segunda fase consistió en la respuesta práctica ante un supertifón, con tres tareas de entrenamiento: rescate de emergencia de residentes en zonas inundadas y despliegue de un hospital de campaña, operaciones de rescate en estructuras colapsadas, y respuesta a incidentes que implicaran fugas y liberación de productos químicos peligrosos.