Uno de los principios rectores fundamentales establece que el nuevo modelo de desarrollo debe situar a las personas en el centro, considerándolas al mismo tiempo objetivo, motor y sujeto del desarrollo.
En consecuencia, todas las políticas de desarrollo deben orientarse a mejorar el bienestar material y espiritual de la población, fortalecer su capacidad creativa, dignidad, oportunidades de desarrollo y acceso equitativo a los beneficios del crecimiento. En la nueva era, los ciudadanos vietnamitas deben contar con competencias digitales, pensamiento innovador, capacidad de aprendizaje permanente, adaptación a los cambios, cooperación en un entorno global, así como ética y ciudadanía digitales.
El profesor Mac Quoc Anh, vicepresidente y secretario general de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Hanói y director del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial, afirmó que el crecimiento económico no constituye un fin en sí mismo, sino un medio para elevar la calidad de vida y garantizar oportunidades de desarrollo equitativas para todos los ciudadanos.
Por ello, propuso pasar de una evaluación basada principalmente en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un sistema de indicadores más integral, que incluya la calidad del empleo, los ingresos reales, el acceso a la educación, la salud, la vivienda, la cultura, el medioambiente, la seguridad social, la protección en el entorno digital y el grado de satisfacción de la población.
Según el profesor, toda política pública debe responder a tres preguntas: qué beneficios aporta a la población, cómo fortalece sus capacidades y si existe algún grupo social con riesgo de quedar rezagado.
En la era digital, situar a las personas en el centro exige invertir en el desarrollo del capital humano mediante el fortalecimiento de las competencias digitales, el pensamiento creativo, los idiomas, el aprendizaje permanente, la capacidad de cooperación y la responsabilidad ciudadana en el ciberespacio. Asimismo, el sistema educativo debe evolucionar desde la mera transmisión de conocimientos hacia el desarrollo de capacidades de pensamiento, creatividad y adaptación, puntualizó.
Quoc Anh también destacó la necesidad de construir un sistema de protección social capaz de responder a las transformaciones del mercado laboral provocadas por la inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital, mediante políticas de recapacitación, mejora de competencias y reconversión profesional, garantizando que nadie quede excluido del proceso de transformación. Al mismo tiempo, la población debe participar activamente en la formulación, la implementación y la supervisión de las políticas públicas.
Por su parte, el doctor Bui Thanh Minh, subdirector de la Oficina de la Junta de Investigación para el Desarrollo del Sector Privado, señaló que, tras incorporarse Vietnam al grupo de países de ingreso mediano alto, el modelo de crecimiento basado en mano de obra barata y explotación de recursos naturales ha llegado a sus límites. En este contexto, consideró necesario avanzar hacia un modelo sustentado en la productividad, el conocimiento, la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital.
A su juicio, en este nuevo modelo las personas deben ser tanto protagonistas del crecimiento como beneficiarias de sus resultados. El Estado debe perfeccionar las instituciones, garantizar un entorno competitivo transparente y asignar los recursos conforme a los mecanismos del mercado, al tiempo que desarrolla un sistema moderno y multinivel de protección social que abarque a los trabajadores formales, informales y a quienes trabajan en plataformas digitales. La educación, la salud, la recapacitación, el seguro social y el apoyo a la reconversión laboral deben considerarse inversiones para fortalecer la competitividad nacional.