Los resultados muestran que algunas disciplinas deportivas vietnamitas siguen siendo competitivas a nivel continental. Sin embargo, el rendimiento sigue siendo desigual y la brecha con las grandes potencias deportivas de Asia pone de manifiesto la necesidad de revisar las inversiones, mejorar la formación y desarrollar una nueva generación de atletas.
Inversiones mejor orientadas
Las tres medallas de oro de Vietnam se obtuvieron en kárate y sepak takraw. Estos resultados demuestran que las posibilidades de medalla no se limitan a las disciplinas tradicionalmente fuertes. Por ello, la mejora de los resultados debe sustentarse en todo el sistema de formación y apoyo a los deportistas, y no solo en la preparación previa a cada edición de los Juegos.
La Decisión n.º 816/QĐ-TTg, de 7 de mayo de 2026, sobre el programa de desarrollo de disciplinas prioritarias con vistas a los ASIAD y los Juegos Olímpicos para el período 2026-2045, avanza en esta dirección. Entre otras medidas, contempla reforzar las plantillas de deportistas, mejorar las condiciones de entrenamiento e intensificar la aplicación de la ciencia y la tecnología.
Se han identificado nueve disciplinas prioritarias: tiro deportivo, tiro con arco, halterofilia, ciclismo, deportes acuáticos, atletismo, natación, kárate y sepak takraw.
La Estrategia de desarrollo de la educación física y el deporte de Vietnam hasta 2030, con visión hasta 2045, establece, entre otros objetivos, mantenerse entre los 20 primeros en los ASIAD y conquistar entre 5 y 7 medallas de oro en los ASIAD, así como obtener medallas en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos para 2030. Para 2045, Vietnam aspira a situarse entre los 15 primeros en los ASIAD y entre los 50 primeros en los Juegos Olímpicos.
A la luz de estos objetivos, los resultados de los ASIAD 20 cumplen la meta en cuanto a clasificación, pero todavía muestran una brecha en términos de medallas de oro.
Desarrollar la cantera y concentrar los recursos
La continuidad de los buenos resultados pasa por la detección y formación permanente de jóvenes atletas. El programa establecido en la Decisión n.º 816 prevé identificar a unos 35-40 atletas y pruebas con potencial en las disciplinas prioritarias, con vistas a los ASIAD y los Juegos Olímpicos.
La formación debe desarrollarse a largo plazo, desde la detección de talentos a nivel local hasta el alto rendimiento y las competiciones internacionales. Debe ir acompañada de condiciones de entrenamiento adecuadas, apoyo médico y nutricional, así como de un mayor uso de la ciencia y la tecnología.
El desarrollo del deporte de alto rendimiento también debe apoyarse en el deporte escolar, los clubes y la práctica deportiva de masas, que contribuyen a ampliar la cantera de talentos. Por ello, es necesario reforzar la cooperación entre las escuelas, las entidades deportivas y las autoridades locales.
La movilización de recursos privados puede complementar las inversiones públicas, especialmente en la formación, las infraestructuras y las competiciones. No obstante, debe llevarse a cabo de manera transparente y no puede sustituir el papel del Estado en las inversiones esenciales.
Tras los ASIAD 20, Vietnam debe traducir sus objetivos estratégicos en planes concretos para cada disciplina y grupo de atletas. Más allá del número de medallas, es necesario evaluar el progreso de los jóvenes, la calidad de la formación y la capacidad para garantizar una nueva generación de deportistas.
Los resultados de Aichi-Nagoya confirman las fortalezas del deporte vietnamita, pero también ponen de manifiesto la necesidad de aprovechar mejor su potencial para convertirlo en resultados deportivos. Para avanzar en los ASIAD y los Juegos Olímpicos, Vietnam deberá, por tanto, concentrar sus recursos en las disciplinas prioritarias, reforzar la formación y construir una cantera sólida y sostenible.