Diseñado bajo el concepto de “aeropuerto verde e inteligente”, el aeródromo implementará un sistema de viaje sin documentos físicos que se conectará con la aplicación de identificación electrónica VNeID y la base nacional de datos de población. La verificación biométrica de los pasajeros se realizará mediante documentos de identidad con chip y tecnología de reconocimiento facial en tres etapas: facturación, control de seguridad y embarque.
Las puertas automáticas de control biométrico escaneará el rostro o el iris de los viajeros para confirmar su identidad, por lo que no será necesario presentar repetidamente billetes y documentos de identidad.
Las instalaciones también estarán equipadas con escáneres de equipaje 3D-CT de última generación, capaces de examinar en detalle el interior de las maletas y detectar automáticamente explosivos y artículos restringidos sin que los pasajeros tengan que sacar sus pertenencias.
El sistema automatizado de gestión de equipajes dispondrá de unos 24 kilómetros de cintas transportadoras que facilitarán el traslado y la distribución de las maletas, reducirán la congestión y minimizarán el riesgo de daños o pérdidas.