Dicho consenso no se limita al plano cognitivo, sino que se expresa en la determinación de establecer bases operativas sustantivas para todo el mandato, con el fin de impulsar avances decisivos y un desarrollo sostenible.
El segundo Pleno, celebrado del 23 al 25 de marzo, tuvo lugar en un momento particularmente significativo cuando el país acababa de organizar con éxito las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y de los Consejos Populares en todos los niveles para el período 2021-2026.
En este contexto, la cuestión que se plantea el Comité Central no es solo qué hacer, sino cómo hacerlo y con qué resultados. Y la respuesta coherente, claramente definida en esta reunión, es la necesidad de construir mecanismos de funcionamiento sustantivos.
Desde la sesión inaugural, se establece la responsabilidad de transformar el espíritu, la aspiración, la determinación y las grandes orientaciones del XIV Congreso del Partido en mecanismos operativos, marcos organizativos, principios de acción y la capacidad de gobernanza del Partido a lo largo de todo el mandato. El espíritu rector es que todas las directrices, políticas y decisiones no deben quedarse en el papel, sino traducirse en acciones concretas, resultados tangibles y cambios reales.
El Comité Central planteó cuatro grandes exigencias. La primera exigencia consiste en sentar las bases operativas para todo el mandato. Estas bases se encuentran en el programa de trabajo de todo el período, el reglamento interno, las disposiciones de aplicación de los Estatutos del Partido, así como en las normas de inspección, supervisión y disciplina. Estos elementos constituyen la “estructura” de la organización y el “instrumento” que garantiza que la democracia vaya de la mano con la disciplina y el orden. Si estos factores se diseñan adecuadamente, el aparato funcionará de manera armónica; de lo contrario, será difícil alcanzar los objetivos.
En el contexto actual, esta exigencia resulta aún más apremiante ante un mundo que experimenta transformaciones rápidas e imprevisibles. En el ámbito interno, las oportunidades de avance son evidentes, pero vienen acompañadas de enormes presiones que nos obligan a renovar el modelo de crecimiento y elevar la calidad del cuerpo de cuadros. Asimismo, es necesario reorganizar el espacio de desarrollo y garantizar un funcionamiento eficaz del modelo de gobierno local de dos niveles.
En segundo lugar, se plantea la renovación del método de liderazgo. Esta renovación se manifiesta en múltiples dimensiones: un liderazgo sustentado en una visión estratégica más sólida, en instituciones más coherentes, en mecanismos de inspección y supervisión más rigurosos, y en un mayor ejemplo por parte de los cuadros dirigentes.
Un aspecto particularmente relevante es que, dentro de esta renovación del método de liderazgo, el Partido ha determinado la necesidad de responder con mayor rapidez en materia de políticas. En un mundo en constante transformación, donde la velocidad se convierte en un factor decisivo, una política tardía puede significar la pérdida de oportunidades, y una reacción lenta puede incrementar los riesgos. Por ello, para reaccionar con rapidez, es imprescindible realizar una descentralización más clara, una supervisión más estrecha de la ejecución y una evaluación oportuna de la práctica.
Esta es, precisamente, una manifestación concreta de un mecanismo de funcionamiento sustantivo.
En el segundo Pleno, también se examinó y debatió detalladamente la labor de inspección, supervisión y la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad. No se trata únicamente de una tarea de “preservación interna”, sino de una cuestión vital para el Partido y una condición indispensable para mantener la confianza del pueblo. En efecto, un sistema que no es adecuadamente controlado tiende a generar desviaciones; en tales circunstancias, incluso las políticas correctas difícilmente se aplicarán de manera adecuada. Por el contrario, cuando la inspección y la supervisión se convierten en un método de liderazgo permanente, el poder es rigurosamente controlado, y los cuadros son formados y depurados de manera continua.
Más importante aún, se fortalece la confianza. Y esa confianza constituye la base del desarrollo.
La cuarta exigencia consiste en vincular estrechamente la construcción del Partido con el desarrollo del país y la mejora de las condiciones de vida de la población. Todas las normativas y decisiones deben orientarse hacia un desarrollo más rápido y sostenible del país, así como una mejor calidad de vida para el pueblo.
Y este es, precisamente, el criterio supremo para evaluar un funcionamiento sustantivo.
No es casualidad que el Comité Central haya fijado un objetivo muy claro: un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 10 % durante todo el mandato 2026-2031. Sin embargo, dicho crecimiento debe ir acompañado de calidad y sostenibilidad. Se trata de una exigencia elevada, que requiere un mecanismo operativo fluido, una movilización efectiva de los recursos y un aparato administrativo eficiente.
Para eso, ha señalado “cuatro principios fundamentales”, a saber: crecimiento sustantivo; firme adhesión al principio de estabilidad macroeconómica, control de la inflación y garantía de los grandes equilibrios; aprovechamiento eficaz de todos los recursos disponibles, con prioridad en los proyectos estratégicos y el impulso de la asociación público-privada, a fin de incrementar la eficiencia de la inversión y elevar la competitividad nacional; y asegurar que el alto crecimiento económico esté al servicio de los intereses del pueblo, elevando su nivel de vida material y espiritual, así como garantizando la equidad social.
En consecuencia, cada punto porcentual de crecimiento del PIB debe incorporar un mayor contenido de conocimiento y un valor añadido superior; sin comprometer las bases del desarrollo futuro ni agotar los recursos destinados a las generaciones venideras. En especial, no se deben perseguir logros meramente cuantitativos, sino orientarse hacia el valor real. El secretario general To Lam ha subrayado que si se prioriza únicamente la velocidad en detrimento de la calidad, el costo a pagar será muy elevado.
Un aspecto particularmente relevante es el modelo de gobierno local de dos niveles. El Comité Central lo concibe no solo como un cambio organizativo, sino como un “nuevo método de gobernanza local”. Si se limita a reducir niveles administrativos sin transformar los mecanismos de funcionamiento, no se obtendrán resultados efectivos. La eficacia debe medirse por el grado de satisfacción de la ciudadanía. Si los ciudadanos siguen enfrentando dificultades, la reforma no puede considerarse exitosa.
En materia de inspección, supervisión, control del poder y lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad, se exige diseñar y perfeccionar instituciones lo suficientemente rigurosas como para que “no sea posible” incurrir en corrupción o despilfarro, al tiempo que se establecen mecanismos de supervisión lo suficientemente sólidos como para que “no se atrevan” ni “deseen” hacerlo. Paralelamente, deben establecerse y operar de manera eficaz mecanismos de protección para aquellos cuadros dinámicos, creativos, con iniciativa, que se atrevan a pensar, actuar y asumir responsabilidades en beneficio del interés general.
Puede afirmarse que, tras tres días de trabajo intenso, el segundo Pleno ha cumplido su agenda y ha alcanzado un alto grado de consenso. Con firmeza política, alta determinación y la unidad de todo el Partido, el pueblo y el ejército, existe una sólida confianza en que los objetivos y aspiraciones de desarrollo nacional definidos en la Resolución del XIV Congreso Nacional del PCV se materializarán en un futuro cercano, conduciendo al país hacia una nueva etapa de desarrollo más rápido, sostenible e integral.