El plan tiene como objetivo transformar los trabajos especializados en la pesca con impacto al respecto en otros relacionados con el mar pero más respetuosos con el medio ambiente y sostenibles; y trasladar una parte de los buques a otros sectores para reequilibrar gradualmente la capacidad de explotación acuática, de acuerdo con las reservas de recursos.
Esto mejorará la productividad, la calidad y la eficiencia operativa de la flota pesquera, garantizando que el 100 por ciento de los pescadores en transición a otras ocupaciones tengan empleos e ingresos estables, como contribución a la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
En concreto, durante el período 2026-2030, la provincia busca reducir y convertir aproximadamente el cinco por ciento del total de las embarcaciones de 6 a menos de 12 metros, utilizadas para la pesca con redes de enmalle y palangre cada año, entre otros.
Además, con el fin de contribuir a la reestructuración del sector pesquero, minimizar las prácticas destructivas y apoyar los medios de vida sostenibles para los pescadores, el Consejo Popular de Dong Thap emitió la Resolución No. 47/2025/NQ-HĐND del 31 de diciembre de 2025, que estipula políticas destinadas a apoyar la capacitación vocacional y el desmantelamiento de los buques que ya no necesitan operar en la provincia.
Según los datos, Dong Thap cuenta actualmente con mil 523 barcos con capacidad total de la máquina de 553.980 caballos de fuerza; de las cuales, mil 182 son embarcaciones pesqueras y 341 de apoyo a la pesca.
El número total de personas que se dedican directamente a la pesca es de aproximadamente nueve mil 590.
Las actividades de la flota pesquera de la provincia han hecho una contribución positiva al desarrollo socioeconómico local, ayudando a crear empleos para miles de trabajadores y proporcionando medios de vida estables a la población.
Sin embargo, las estadísticas muestran que aproximadamente el 40 por ciento de la flota pesquera que opera en las zonas costeras de la provincia se concentra en métodos de pesca de arrastre y de jaulas, que son altamente invasivos para los recursos acuáticos e impactan negativamente el ecosistema.
Por lo tanto, resulta necesario realizar una transición hacia otras ocupaciones para garantizar una explotación racional, equilibrando las reservas y la capacidad de explotación permisible de los recursos marinos; asegurando el objetivo del desarrollo sostenible, la restauración y regeneración de los recursos acuáticos y un ingreso estable para los pescadores.