ACELERAR AVANCES DECISIVOS, DECIDIDOS A CUMPLIR EXITOSAMENTE LA RESOLUCIÓN DEL XIV CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO
Pham Minh Chinh
Primer ministro
El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam se celebró con gran éxito, portando nuevas aspiraciones y renovada confianza, generando un nuevo impulso y abriendo una nueva dinámica de desarrollo para el país. Con un espíritu de unidad, profunda renovación, acción decidida y la más alta determinación política, estamos convencidos de que superaremos todas las dificultades y desafíos, aprovecharemos la gran fuerza de la unidad nacional en estrecha articulación con el poder de la época, y materializaremos los dos objetivos estratégicos del centenario, conduciendo al país con paso firme hacia una nueva era: una era de desarrollo próspero, poderoso, civilizado y feliz, avanzando con solidez hacia el socialismo.
Al hacer balance del período 2021-2025, todo el Partido, el pueblo y el ejército han demostrado una firmeza inquebrantable, superando “adversidades”, aprovechando cada oportunidad y esforzándose sin descanso para alcanzar logros de gran importancia en la construcción y defensa de la Patria. En un contexto internacional de rápidas y complejas transformaciones, con numerosos problemas sin precedentes e impredecibles, marcada por una intensa competencia estratégica, conflictos en diversas regiones, así como por los graves impactos de la pandemia de Covid-19, desastres naturales, tormentas, inundaciones y el cambio climático; bajo el liderazgo del Comité Central, y de manera directa y constante del Buró Político y el Secretariado, encabezados por el secretario general (el camarada Nguyen Phu Trong anteriormente y el camarada To Lam en la actualidad); el Gobierno, el primer ministro, junto con todos los niveles, sectores y localidades, han realizado esfuerzos extraordinarios, estrechamente vinculados a la realidad, para liderar y ejecutar de forma decidida, flexible y eficaz las resoluciones y conclusiones del Comité Central, el Buró Político, el Secretariado y la Asamblea Nacional. Con el lema “El Partido ha dado la dirección, el Gobierno ha alcanzado la unidad, la Asamblea Nacional ha mostrado su acuerdo, el pueblo ha brindado su apoyo, la Patria lo espera y los amigos internacionales han ayudado; por lo tanto, solo se habla de hacer, no de retroceder”, así como “lo dicho se cumple, lo comprometido se ejecuta y lo ejecutado debe ser eficaz”, hemos sabido “convertir riesgos en oportunidades”, “cambiar la situación y transformar el estado de las cosas”, logrando importantes, integrales y abarcadores avances en todos los ámbitos. Entre los resultados más destacados se encuentra el control exitoso de la pandemia de Covid-19 bajo el espíritu de “poner la salud y la vida del pueblo por encima de todo”, al tiempo que se impulsó la recuperación y el desarrollo socioeconómico. La economía ha demostrado una notable resiliencia, alcanzando tasas de crecimiento entre las más altas de la región y del mundo, manteniendo la estabilidad macroeconómica, controlando eficazmente la inflación y garantizando los grandes equilibrios de la economía; la deuda pública, la deuda gubernamental y el déficit presupuestario se han mantenido por debajo de los límites establecidos. Los avances estratégicos se han implementado con determinación y eficacia, contribuyendo a abrir nuevos espacios de desarrollo bajo la orientación de “instituciones abiertas, infraestructuras fluidas y una gobernanza inteligente”. El desarrollo científico-tecnológico, la innovación y la transformación digital nacional han sido promovidos con vigor. Numerosos problemas pendientes y prolongados durante años han sido abordados de manera concentrada, contribuyendo a combatir el despilfarro y liberar recursos para el desarrollo. Los ámbitos cultural y social han experimentado progresos tanto en la conciencia como en la acción y los resultados; las políticas de bienestar social, atención a las personas con méritos y reducción de la pobreza se han implementado de forma integral y eficaz, alcanzando logros significativos bajo el principio de “no dejar a nadie atrás”; la tasa de pobreza se ha reducido a aproximadamente el 1,3%, y el nivel de vida material y espiritual de la población continúa mejorando. Se ha llevado a cabo con decisión y eficacia una profunda reorganización del aparato administrativo, orientada a la racionalización del sistema político, junto con la implementación de un modelo de gobierno local de dos niveles, en estrecha vinculación con la reforma de los procedimientos administrativos y el fortalecimiento de la descentralización y la delegación de competencias, como ha afirmado el secretario general To Lam: “La decisión de reorganizar el país constituye un paso histórico de significado estratégico, que marca una nueva etapa en el perfeccionamiento del aparato administrativo estatal”. Las labores de inspección, supervisión y lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad han sido intensificadas. La capacidad de defensa y seguridad, así como la autonomía estratégica, se han reforzado; se ha priorizado la asignación de recursos a la defensa y la seguridad en niveles sin precedentes; la estabilidad política y social se ha mantenido, garantizando el orden y la seguridad. Las relaciones exteriores y la integración internacional se han consolidado como un punto brillante, logrando importantes avances; la posición y el prestigio de Vietnam en la escena internacional han sido elevados, contribuyendo a mantener un entorno de paz y estabilidad para el desarrollo del país.
A partir de la práctica en la labor de dirección, conducción y gestión, podemos extraer cinco valiosas lecciones para la siguiente etapa de desarrollo del país: En primer lugar, el liderazgo acertado y sabio del Partido constituye el factor primordial que determina todas las victorias de la revolución vietnamita; es imprescindible implementar de manera decidida, proactiva, flexible y creativa las directrices, lineamientos y políticas del Partido y del Estado; dominar la situación, responder con políticas oportunas, adecuadas y eficaces, especialmente ante asuntos nuevos, complejos y sin precedentes. En segundo lugar, es necesario consolidar y fortalecer de manera constante la unidad, promoviendo la fuerza de la unidad dentro del Partido, la unidad de todo el pueblo, la unidad nacional, la cohesión entre los distintos niveles, así como la solidaridad internacional; al mismo tiempo, se requiere una alta determinación, grandes esfuerzos y acciones contundentes. En tercer lugar, el pueblo es quien hace la historia; la fuerza emana del pueblo. Es fundamental situar al ser humano en el centro, como el sujeto, el objetivo y el recurso, y el motor más importante del desarrollo, consolidando una sólida confianza del pueblo en el liderazgo del Partido y del Estado. En cuarto lugar, es preciso combinar la fuerza nacional con el poder de la época; considerar los recursos internos como fundamentales, estratégicos, de largo plazo y decisivos; y los recursos externos como importantes, necesarios y con capacidad de generar avances decisivos; es imprescindible tener visión de futuro, pensar en grande, actuar con profundidad, valorando el tiempo, la inteligencia y la capacidad de decisión en el momento oportuno. En quinto lugar, se debe impulsar la descentralización y la delegación de competencias en paralelo con la asignación adecuada de recursos, elevando la capacidad de ejecución, reforzando la inspección, la supervisión y el control del poder; así como asignar tareas conforme al principio de las “seis claridades: claridad en las personas, en las tareas, en las responsabilidades, en las competencias, en los plazos y en los resultados”.
En general, en un contexto en el que las dificultades y desafíos han superado a las oportunidades y ventajas, especialmente debido al “doble impacto” de factores externos adversos y de limitaciones internas prolongadas durante años, los logros alcanzados en el período 2021-2025 son de gran importancia, dignos de orgullo, altamente valorados tanto por el pueblo como por la comunidad internacional. En particular, hemos logrado mantener la estabilidad interna y externa, consolidando y fortaleciendo la confianza del pueblo en el Partido y el Estado; se ha continuado impulsando la dinámica de renovación; se han creado condiciones para un desarrollo rápido y sostenible; se ha generado una fuerza de desarrollo integral e inclusiva; y se ha forjado un nuevo impulso que permite al país avanzar con firmeza hacia una nueva era.
Al entrar en el 2026, primer año del período 2026-2030, de significado particularmente importante, el país inicia una etapa de transformación, avanzando hacia una nueva era de desarrollo en un contexto internacional que se prevé continúe evolucionando de manera rápida, compleja e impredecible. Las tendencias de separación, fragmentación y multipolaridad están modificando, e incluso desestructurando, muchas de las normas que durante décadas configuraron el orden mundial; la competencia estratégica entre las grandes potencias se intensifica y se vuelve cada vez más compleja; las cadenas globales de suministro, comercio e inversión experimentan fuertes fluctuaciones; el desarrollo explosivo de nuevas tecnologías impacta profundamente en múltiples ámbitos; los factores de seguridad no convencionales, las pandemias, los desastres naturales y el cambio climático siguen manifestándose de forma anómala, generando graves consecuencias. Mientras tanto, nuestro país continúa siendo una nación en desarrollo, con una economía en proceso de transformación, de escala aún modesta, alta apertura y cuya competitividad y resiliencia requieren seguir fortaleciéndose. En particular, desde finales de febrero de 2026, el estallido y la expansión del conflicto militar en Oriente Medio han tenido y siguen teniendo efectos significativos en numerosos países, regiones y en la economía global; no obstante, esta situación también debe considerarse como una oportunidad para reestructurar la economía hacia un modelo más verde, digital, ágil y sostenible.
El XIV Congreso Nacional del Partido ha fijado como objetivos y exigencias para el período 2026-2030 mantener un entorno de paz y estabilidad, impulsar un desarrollo rápido y sostenible del país y defender firmemente la Patria socialista de Vietnam; aspirar a un crecimiento económico de dos dígitos; mejorar de manera continua e integral la calidad de vida de la población; fortalecer la autonomía estratégica, la resiliencia y la confianza para avanzar con firmeza en la nueva era de la nación; y cumplir con éxito los 2 objetivos estratégicos del centenario, en aras de un Vietnam de paz, independiente, democrático, fuerte, próspero, civilizado y feliz, avanzando sólidamente hacia el socialismo. La orientación rectora consiste en mantener y aplicar de manera creativa el marxismo-leninismo, el pensamiento de Ho Chi Minh y la teoría de la renovación del Partido; perseverar en el objetivo de la independencia nacional vinculada al socialismo; preservar la autonomía estratégica, al tiempo que se renueva constantemente el pensamiento, los modelos y los métodos de desarrollo, con el fin de lograr un crecimiento rápido y sostenible bajo el principio de que el desarrollo es la base de la estabilidad y la estabilidad es la condición para promover el desarrollo. Asimismo, se busca despertar con fuerza la tradición patriótica, la aspiración de desarrollo, el espíritu de unidad, la voluntad de autonomía, la confianza, la resiliencia y el orgullo nacional; potenciar la cultura y el ser humano como recursos endógenos y motores fundamentales del desarrollo. Se impulsará la construcción y el perfeccionamiento integral de las instituciones para un desarrollo rápido y sostenible; se garantizará la autonomía estratégica en estrecha vinculación con la implementación coordinada de 4 grandes transformaciones: la transformación digital, la transición verde, la transición energética y la transformación de la estructura y la calidad de los recursos humanos. Se desplegarán de manera sincrónica las tareas prioritarias, situando el desarrollo económico, social y la protección del medio ambiente en el centro; la construcción del Partido como clave; el desarrollo de la cultura y del ser humano como fundamento; y el fortalecimiento de la defensa, la seguridad, así como la promoción de las relaciones exteriores y la integración internacional como tareas esenciales y permanentes.
En el reciente segunda Pleno del Comité Central del XIV mandato, el secretario general To Lam sintetizó y destacó 5 contenidos fundamentales de trabajo para el período: (1) la labor política e ideológica dentro del Partido, basada en las “cuatro firmezas”; (2) el objetivo de alcanzar un crecimiento económico de dos dígitos; (3) la promoción de las fortalezas del modelo de gobierno local de dos niveles; (4) el fortalecimiento de la inspección, supervisión, control del poder y la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad; y (5) la garantía de la defensa, la seguridad, las relaciones exteriores y la integración internacional en la nueva etapa. Entre estos aspectos, el crecimiento económico de dos dígitos constituye una exigencia objetiva derivada de las necesidades de desarrollo del país en el nuevo período y de la aspiración de progreso de toda la nación, sustentada en “4 principios” fundamentales. Al mismo tiempo, con el fin de generar una “dinámica de las dinámicas” para el desarrollo, el Comité Central elaborará próximamente una Resolución sobre el modelo de desarrollo del país en la nueva etapa, basada en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. En la era de la innovación, resulta imprescindible cambiar el enfoque, pasando de una postura pasiva de resistencia a una adaptación proactiva, capaz de convertir riesgos en oportunidades y transformar la gestión eficaz del riesgo en una ventaja competitiva para la economía. Se exige a cada ministerio, sector y localidad internalizar e implementar urgentemente estas orientaciones; identificar con claridad los motores de crecimiento innovadores; formular soluciones concretas en todos los ámbitos; asignar responsabilidades conforme al espíritu de las “seis claridades” para cumplir el objetivo de crecimiento de dos dígitos. Asimismo, es necesario mantener una estrecha vinculación con la realidad, preparar de forma proactiva planes y escenarios de dirección y gestión; priorizar soluciones innovadoras capaces de “cambiar la situación y transformar el estado de las cosas”, con el fin de aprovechar oportunidades y dinamizar los distintos sectores; al tiempo que se fortalecen las capacidades de previsión estratégica, autonomía estratégica y gobernanza del riesgo. Igualmente, se debe centrar la atención en eliminar obstáculos, impulsar la producción y los negocios, reducir costos y facilitar las condiciones para la población y las empresas.
El país se encuentra ante una nueva coyuntura histórica; las tareas planteadas son arduas, pero también profundamente honorables, constituyendo una responsabilidad histórica para nuestra generación. Asumiendo el principio de que “los recursos nacen del pensamiento y la visión; los motores del desarrollo surgen de la innovación y la creatividad; y la fuerza emana del pueblo y de las empresas”, bajo el liderazgo del Partido y del Gobierno, todos los niveles, sectores y localidades deben actuar con mayor determinación y creatividad en la conducción, dirección y gestión, generando avances decisivos con el espíritu de que “si ya se ha hecho un esfuerzo, hay que redoblarlo; si ya existe determinación, esta debe ser aún mayor; si ya se ha actuado con firmeza, se debe actuar con mayor contundencia”, y “lo que se dice se hace, lo que se compromete se cumple y lo que se ejecuta debe ser eficaz”. Es necesario concentrarse en la implementación rigurosa, decidida, coherente y eficaz de las resoluciones del Partido, la Asamblea Nacional y el Gobierno; prestando especial atención al enfoque de “1 objetivo, 2 garantías, 3 participaciones, 4 noes y 5 transformaciones”: (i) “ 1 objetivo” : garantizar que el pueblo disfrute de una vida próspera y feliz, mejorando cada año respecto al anterior; (ii) “2 garantías”: asegurar el desarrollo para la estabilidad, y la estabilidad para impulsar un desarrollo rápido y sostenible; (iii) “3 participaciones”: la contribución del Estado, de las empresas y del pueblo; (iv) “4 noes”: no desperdiciar ni un día, no retrasarse ni una semana, no perder oportunidades en un mes y no caer en la pasividad durante todo un año; (v) “5 transformaciones”: la ecologización; la digitalización; la optimización de potenciales diferenciados, oportunidades destacadas y ventajas competitivas; la modernización inteligente de la gestión y la gobernanza; y la armonización de los intereses del Estado, del pueblo y de las empresas. En este marco, se deberá prestar especial atención a algunos contenidos fundamentales siguientes:
La difusión profunda e integral, así como la implementación decidida, sincronizada y eficaz de la Resolución del XIV Congreso constituye la tarea política central de todo el Partido, el pueblo y el ejército durante el período 2026-2030. Sobre la base de dicha Resolución y de las resoluciones estratégicas del Buró Político en ámbitos clave, el Gobierno, los niveles, sectores y localidades deben concretarlas con urgencia en programas de acción y planes de ejecución que cuenten con hojas de ruta, objetivos, tareas y soluciones claras, viables, focalizadas y medibles, con resultados específicos susceptibles de ser cuantificados y evaluados. Se debe prestar especial atención a la responsabilidad de los dirigentes en la organización, la ejecución, la inspección, la supervisión y la evaluación de los resultados mediante productos concretos; superar el formalismo y la búsqueda de logros superficiales; promover enérgicamente el espíritu de innovación, la audacia de pensar y actuar, la determinación de llevar las acciones hasta el final y la disposición a asumir responsabilidades en favor del interés común; generando desde el inicio del mandato cambios sustanciales en la conciencia y en la acción de todo el sistema político, del pueblo y de la comunidad empresarial.
Desbloquear, movilizar y utilizar eficazmente todos los recursos, maximizando la creatividad, el sentido de responsabilidad, el esfuerzo y la determinación con un pensamiento renovado, métodos innovadores y soluciones disruptivas, a fin de alcanzar el objetivo de un crecimiento de dos dígitos. La experiencia práctica de la región y del mundo demuestra que los países que han logrado superar la trampa del ingreso medio y ascender a la categoría de ingresos altos han atravesado etapas de crecimiento económico acelerado, con tasas de dos dígitos, asociadas a una fuerte industrialización y modernización, a una inversión sustancial en educación y formación, ciencia y tecnología, infraestructuras estratégicas y a una integración profunda en las cadenas de valor globales. Para nuestro país, este es un objetivo estratégico que debe alcanzarse, aunque también entraña grandes desafíos, lo que exige tanto revitalizar y maximizar los motores tradicionales de crecimiento como la inversión, el consumo y las exportaciones, como impulsar con fuerza nuevos motores, entre los cuales la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la transición verde constituyen pilares fundamentales y desempeñan un papel decisivo. Al mismo tiempo, se debe prestar atención a la explotación eficaz de los nuevos espacios de desarrollo surgidos tras la reorganización de las unidades administrativas, la racionalización del aparato organizativo y la implementación del modelo de gobierno local de dos niveles. En particular, el alto crecimiento debe ir estrechamente vinculado al mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación y la garantía de los grandes equilibrios de la economía, contribuyendo así a sentar una base sólida para un desarrollo rápido y sostenible del país en la nueva era.
En un contexto internacional que se prevé continúe siendo complejo e impredecible, es necesario mantener un seguimiento estrecho de la situación, dominar con precisión su evolución, reforzar las capacidades de análisis y previsión, y adoptar de manera proactiva soluciones que permitan “cambiar la situación y transformar el estado de las cosas”, respondiendo con oportunidad, flexibilidad y eficacia en todos los ámbitos, a fin de mitigar los impactos negativos provenientes del exterior. Al mismo tiempo, se debe consolidar y fortalecer la autonomía estratégica del país y aplicar de manera coherente la orientación de construir una economía independiente y autosuficiente, estrechamente vinculada a una integración internacional profunda, activa, sustantiva y eficaz. Es preciso continuar implementando una política fiscal razonablemente expansiva, focalizada y con prioridades claras, en estrecha coordinación, de forma armónica y sincronizada, con una política monetaria proactiva, flexible, oportuna y eficaz, con el doble objetivo de mantener la estabilidad macroeconómica, controlar la inflación conforme a las metas establecidas, y al mismo tiempo contribuir a superar las dificultades de la producción y los negocios, apoyar el desarrollo empresarial y promover el crecimiento. Se debe acelerar el desembolso del capital de inversión pública, utilizando esta como motor para impulsar y catalizar la inversión privada en infraestructuras estratégicas, transición energética, logística e infraestructuras digitales; asimismo, aprovechar de manera adecuada el margen de la deuda pública y del déficit presupuestario para movilizar recursos adicionales destinados a la inversión en desarrollo. Paralelamente, es fundamental promover y dinamizar los flujos de inversión privada y extranjera, tanto directa como indirecta, hacia los sectores y ámbitos prioritarios, con el objetivo de fortalecer la capacidad productiva de la economía. En la movilización de recursos mediante asociaciones público-privadas, se debe aplicar de forma coherente y eficaz el principio de “armonización de beneficios y reparto de riesgos”. Igualmente, es necesario implementar de manera coordinada soluciones para ampliar mercados, estimular la demanda interna y apoyar la producción y las actividades empresariales, en particular a las pequeñas y medianas empresas, consolidando el mercado interno como un pilar sólido de la economía. Se debe prestar especial atención a la diversificación de mercados, productos y cadenas de suministro, respondiendo con oportunidad, flexibilidad y eficacia a las fluctuaciones externas, garantizando así el cumplimiento de los objetivos de crecimiento del comercio exterior.
Concentrar esfuerzos en la implementación drástica y eficaz de los avances estratégicos, generando cambios fundamentales en la calidad del crecimiento, elevando la eficiencia, la competitividad y la resiliencia de la economía. Primero, las instituciones de desarrollo constituyen el “avance de los avances”; deben anticiparse, abrir camino y convertirse en una ventaja competitiva nacional bajo el principio de “un Estado facilitador; empresas pioneras; cooperación público-privada; una nación próspera; un pueblo feliz”. Es necesario eliminar de manera decidida los mecanismos de “pedir y dar” y la mentalidad de “si no se puede gestionar, se prohíbe”; concentrarse en perfeccionar y elevar la calidad del sistema institucional y jurídico, asegurando su integralidad, coherencia, modernidad, integración internacional, estabilidad relativa y capacidad de previsión, con el objetivo de servir tanto a la gestión estatal como a la promoción del desarrollo, colocando la facilitación del desarrollo en el centro. Asimismo, se debe mejorar la calidad y eficacia de los mercados en la movilización, asignación y uso de los recursos, en particular los significativos capitales ociosos existentes en la economía; promover el desarrollo en profundidad de los mercados financieros, vinculado a la mejora de la calificación del mercado bursátil, el desarrollo del mercado de bonos corporativos, del mercado del oro y del mercado inmobiliario de manera transparente y saludable, previniendo y gestionando eficazmente los riesgos sistémicos; acelerar la puesta en funcionamiento de centros financieros internacionales y el desarrollo de zonas de libre comercio y nuevos modelos de negocio. Segundo, se debe priorizar la transformación estructural y la mejora de la calidad de los recursos humanos, contribuyendo al aumento de la productividad laboral, la eficiencia, la competitividad y al desarrollo rápido y sostenible del país; perfeccionar y aplicar eficazmente políticas de atracción y retención del talento; impulsar la formación de recursos humanos y la educación técnica de alta calidad en sectores estratégicos y prioritarios, garantizando su adecuación a las demandas del mercado laboral en consonancia con la reestructuración económica y la integración en el nuevo contexto; fortalecer la enseñanza de lenguas extranjeras, promoviendo el inglés como segunda lengua en el sistema educativo; fomentar modelos educativos integrados (STEM, STEAM), la investigación científica, el desarrollo de competencias digitales y capacidades en inteligencia artificial (IA), así como la formación de ciudadanos globales; y desarrollar programas y proyectos de investigación científica con carácter innovador, centrados en 11 grupos de tecnologías estratégicas, avanzando de la “aplicación” al “dominio” y la “autonomía tecnológica”, vinculados a la convergencia tecnológica. Tercero, es prioritario desarrollar un sistema de infraestructuras integral, moderno e inteligente, con efecto spillover, capaz de atraer recursos de toda la sociedad, especialmente en proyectos estratégicos y de gran envergadura; promover el desarrollo de infraestructuras de transporte multimodal, de alta calidad, que aseguren la conectividad fluida entre regiones y localidades, así como su integración coherente con la región y el ámbito internacional; prestar especial atención al desarrollo de infraestructuras de energía verde, infraestructuras digitales, centros de datos modernos, infraestructuras urbanas, así como sistemas de prevención de desastres y adaptación al cambio climático. Se aspira a completar más de 5 mil km de autopistas y la línea ferroviaria Lao Cai–Hanói–Hai Phong antes de 2030; acelerar el progreso de la línea ferroviaria Hanói–Lang Son; implementar con urgencia la inversión en la línea ferroviaria de alta velocidad en el eje Norte–Sur; e iniciar próximamente la construcción de proyectos de centrales nucleares con una visión de cien años, garantizando la seguridad energética al servicio de un desarrollo rápido y sostenible.
Impulsar con fuerza la transformación del modelo de crecimiento, basándolo en la ciencia, la tecnología, la innovación, la transformación digital y la transición verde, así como en el desarrollo de nuevas fuerzas productivas. Se debe elevar el potencial nacional en ciencia, tecnología e innovación hasta alcanzar niveles avanzados en sectores clave, situándose entre los países líderes dentro del grupo de ingresos medianos altos. Se debe promover con determinación la industrialización y modernización, así como la reestructuración profunda de la economía, tanto a nivel intersectorial como intrasectorial. Es fundamental mejorar la eficiencia y la competitividad de las industrias de base y de apoyo; priorizar el desarrollo de empresas tecnológicas líderes, avanzando progresivamente hacia el dominio de tecnologías de producción en sectores emergentes como los semiconductores, la robótica, la automatización, la inteligencia artificial, los materiales avanzados, la biotecnología, el medio ambiente, las energías renovables y las nuevas fuentes de energía. Al mismo tiempo, es imprescindible elevar la calidad, la eficiencia y la competitividad de los sectores de servicios; construir centros de servicios y turismo de alta calidad, posicionando al turismo como un verdadero sector económico estratégico; desarrollar con fuerza centros financieros internacionales, zonas de libre comercio de nueva generación y grandes centros logísticos vinculados a aeropuertos, puertos marítimos de transbordo internacional y grandes pasos fronterizos internacionales. Se debe promover la transformación estructural de la economía agrícola y rural hacia un modelo de alta calidad, impulsando la transición verde, ecológica y circular, orientada a cadenas de valor eficientes; prestar especial atención al desarrollo de grandes zonas de producción de mercancías con alto valor agregado y centros de procesamiento profundo de productos agrícolas, forestales y acuícolas, bajo el enfoque de “agricultura verde – productos limpios – alta tecnología – mercados sostenibles”. Asimismo, es necesario fortalecer el desarrollo de la economía regional, la conectividad y la integración entre regiones, potenciando el papel de las regiones dinámicas, los polos de crecimiento, los corredores económicos y los grandes centros económicos; prestar especial atención al desarrollo de la economía marítima en estrecha relación con la protección de la soberanía sobre mares e islas. Se debe fomentar eficazmente el desarrollo de nuevos modelos económicos, tales como la economía de baja altitud, la economía de datos, la economía plateada, la economía circular, la economía colaborativa y la economía nocturna. Paralelamente, es fundamental reforzar la conexión entre los sectores económico estatal, privado y de inversión extranjera; aplicar políticas adecuadas que incentiven la transformación de los hogares de negocio en empresas; promover el desarrollo de grandes conglomerados económicos y de empresas vietnamitas con marca y prestigio internacional, integradas profundamente en las cadenas de valor regionales y globales; y prestar especial atención a la atracción selectiva y eficaz de inversión extranjera directa de nueva generación, vinculada a la transferencia tecnológica.
Prestar especial atención al desarrollo de los ámbitos cultural y social, garantizando el progreso y la equidad social, el bienestar social y la mejora de la calidad de vida de la población. Es fundamental vincular de manera estrecha y armoniosa, asegurando que el desarrollo cultural y social esté a la par del desarrollo económico, y que todos los ciudadanos puedan disfrutar de los beneficios del proceso de renovación y desarrollo del país. El desarrollo cultural debe convertirse verdaderamente en un pilar fundamental, una fuerza endógena y un motor para un crecimiento rápido y sostenible. Es preciso construir una cultura vietnamita avanzada, rica en identidad nacional, unificada en la diversidad; implementar eficazmente la Resolución No. 80-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo de la cultura vietnamita; promover la internacionalización de la identidad cultural nacional y la nacionalización de los valores culturales universales; e impulsar con fuerza las industrias culturales, del entretenimiento y la economía creativa. Se debe fomentar el desarrollo de sistemas institucionales y la organización de actividades culturales con un enfoque práctico y eficaz, situando a las comunidades locales y a la población en el centro, reduciendo las brechas en el acceso y disfrute de la cultura entre regiones y grupos sociales. Asimismo, es necesario construir obras culturales y deportivas de gran envergadura, a nivel regional e internacional; establecer mecanismos que promuevan la asociación público-privada, la creación de instituciones y gestión de modelos innovadores y eficaces en el ámbito cultural y deportivo. Es indispensable aplicar de manera plena y oportuna las políticas dirigidas a las personas con méritos, los beneficiarios de políticas sociales y los grupos vulnerables, garantizando el bienestar social y la reducción sostenible de la pobreza, bajo el principio de no sacrificar el progreso, la equidad social y el bienestar social en aras de un mero crecimiento económico, y de “no dejar a nadie atrás”. Igualmente, se deben adoptar medidas oportunas para mitigar los efectos negativos de factores externos imprevistos, así como de desastres naturales y epidemias, sobre la producción, el empleo, los medios de vida y las condiciones de vida de la población. Se debe fortalecer la protección, el cuidado y la mejora de la salud de la población, en consonancia con la Resolución No. 72-NQ/TW del Buró Político; aprovechar plenamente las ventajas del período de “bono demográfico”. Es necesario coordinar de manera estrecha y ejecutar eficazmente los programas nacionales de objetivos en materia de desarrollo rural, reducción sostenible de la pobreza, desarrollo socioeconómico de las zonas habitadas por minorías étnicas y regiones montañosas, educación y formación, salud y cultura, especialmente a nivel local. Se aspira a completar de manera anticipada la construcción de un millón de viviendas sociales y de escuelas multinivel en 248 comunas fronterizas terrestres. Asimismo, se deben aplicar eficazmente las políticas en materia de etnias, religión, personas mayores, igualdad de género y promoción del progreso de mujeres, niños y jóvenes; prestar especial atención a la higiene y seguridad en escuelas y hospitales; y elevar la posición internacional de Vietnam en los índices de desarrollo humano y de felicidad.
Reforzar aún más la protección del medio ambiente, la prevención de desastres naturales y la adaptación al cambio climático. Se debe mejorar la eficacia en la gestión, explotación y uso sostenible de la tierra, los recursos naturales y los minerales estratégicos, en particular los recursos forestales, marinos, hídricos y las tierras raras… Es imprescindible aplicar de manera drástica y coordinada soluciones de protección ambiental tanto en zonas urbanas como rurales, detener la pérdida de biodiversidad y proteger y restaurar los ecosistemas; abordar de forma sustancial la grave contaminación ambiental en grandes ciudades, aldeas de oficios y ríos; aspirar a que entre el 75 y 80 por ciento de los días del año presenten índices de calidad del aire (AQI) en niveles buenos o moderados en las áreas urbanas especiales; impulsar la transición ecológica, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia el objetivo de emisiones netas cero para 2050. Se deben implementar de manera eficaz programas y planes de prevención y respuesta ante desastres naturales y cambio climático, especialmente frente al aumento del nivel del mar, la erosión, la intrusión salina y la escasez de agua dulce en el delta del Mekong; prevenir inundaciones y deslizamientos en zonas medianas y montañosas; y abordar los problemas de anegamiento en grandes ciudades. Es fundamental fortalecer la capacidad de previsión y alerta temprana, así como adoptar medidas proactivas de reubicación y reasentamiento, garantizando condiciones de vida estables, empleo e ingresos para la población en zonas de alto riesgo. El principio rector es reestructurar la economía para adaptarse eficazmente al cambio climático.
Impulsar con firmeza la reforma administrativa y la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad, contribuyendo a fortalecer la confianza de la población y de toda la sociedad. Es prioritario construir una administración pública orientada al servicio, profesional, moderna y transparente, bajo el lema de “aparato ágil – datos interconectados – gobernanza inteligente”. Se requiere una transición decidida de la lógica de gestión administrativa hacia una gobernanza orientada al desarrollo, situando a la ciudadanía y a las empresas en el centro, y tomando la satisfacción del pueblo como criterio de evaluación. Es necesario mejorar el entorno de inversión y negocios, fortaleciendo la competitividad; revisar, eliminar y simplificar el 100 por ciento de las condiciones empresariales innecesarias, contradictorias o superpuestas, y reducir en un 50 por ciento el tiempo y los costos de cumplimiento de los procedimientos administrativos. Se debe promover la descentralización y la delegación de competencias, reforzando la autonomía y la responsabilidad de las autoridades locales en consonancia con la asignación de recursos y el fortalecimiento de la supervisión, bajo el principio de “la localidad decide, ejecuta y asume la responsabilidad”; mejorar la calidad y eficacia del modelo de gobierno local de dos niveles. Asimismo, es fundamental modernizar y fortalecer la capacidad de gestión y gobernanza nacional sobre la base de los datos digitales, desarrollando un gobierno digital, una economía digital y una sociedad digital, en particular mediante sistemas de datos nacionales y sectoriales que cumplan con los principios de “correctos, completos, limpios, actualizados, unificados y compartidos”. Se debe construir una gobernanza nacional moderna, eficaz y eficiente; establecer un entorno empresarial competitivo, transparente, estable y alineado con las mejores prácticas internacionales, reduciendo los costos de cumplimiento; fomentar la innovación, liberar las fuerzas productivas, movilizar todos los recursos y generar nuevos motores de desarrollo. Es imprescindible intensificar la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad, combinando la prevención activa con la detección temprana y la sanción rigurosa y oportuna de las infracciones, sin zonas prohibidas ni excepciones; al mismo tiempo, se deben establecer sistemas adecuados de remuneración e incentivos, junto con mecanismos de reconocimiento oportuno y disciplina estricta. Es igualmente necesario continuar perfeccionando marcos normativos claros y específicos que incentiven y protejan a los funcionarios dinámicos, innovadores, capaces de pensar, actuar y asumir responsabilidades en favor del interés general. Se debe construir una sociedad disciplinada, en la que vive y trabaja de acuerdo con la Constitución y la ley, y al mismo tiempo se promueva activamente los movimientos del ahorro y la lucha contra el despilfarro en toda la sociedad.
Consolidar y fortalecer el potencial de defensa y seguridad, impulsar las relaciones exteriores y la integración internacional, preservar un entorno de paz y estabilidad para un desarrollo rápido y sostenible del país. Se debe continuar fortaleciendo la postura de defensa de todo el pueblo y de la seguridad pública popular, estrechamente vinculada a la consolidación de la “postura basada en el apoyo del pueblo” y a la construcción de zonas de defensa sólidas y proactivas. Es fundamental mantener firmemente la política de defensa de los “cuatro noes”; construir un ejército popular y una seguridad pública popular revolucionarios, regulares, de élite y modernos; y elevar la capacidad combativa de las fuerzas armadas populares para defender con firmeza la Patria en cualquier circunstancia. Asimismo, se debe promover el desarrollo de una industria de defensa y seguridad autónoma, resiliente, dual y moderna. Es necesario garantizar la seguridad política y el orden social, proteger firmemente la seguridad nacional, la seguridad humana, la seguridad económica y la ciberseguridad; y responder de manera oportuna y eficaz a los desafíos de seguridad tanto tradicionales como no convencionales. Es imprescindible perseverar en una política exterior de independencia y autodeterminación, basada en la diversificación y multilateralización de las relaciones internacionales, posicionándose como un buen amigo, un socio confiable y un miembro responsable de la comunidad internacional. Las relaciones exteriores en la nueva era deben desarrollarse a la altura de la trayectoria histórica, la identidad cultural, el potencial y la posición del país. Se debe impulsar de manera proactiva una integración internacional profunda, sustantiva y eficaz, aprovechando al máximo el potencial, las ventajas y la nueva posición del país; fortalecer la diplomacia económica, tecnológica y energética. Asimismo, es necesario participar activamente en los esfuerzos internacionales para abordar problemas y desafíos globales, incluidos conflictos y focos de tensión, bajo el espíritu de que “la unidad crea fuerza, la cooperación genera beneficios y el diálogo fortalece la confianza”. Se debe seguir promoviendo el papel de vanguardia de las relaciones exteriores, en estrecha coordinación con la defensa y la seguridad, anticipándose a los riesgos de guerra y conflicto, preservando un entorno de paz, estabilidad, cooperación y desarrollo, y contribuyendo a elevar el prestigio y la posición del país tanto en la región como en el ámbito internacional.
Fortalecer y elevar la eficacia de la información y la comunicación, a fin de generar un alto grado de unidad en la conciencia, la voluntad y la acción de todo el Partido, el pueblo y el ejército en la organización, la implementación y la amplia difusión del espíritu de la Resolución del XIV Congreso del Partido. Se debe impulsar la divulgación de políticas, garantizando que cada gran directriz y cada decisión importante del Partido y del Estado sean transmitidas de manera completa, oportuna, comprensible y accesible, permitiendo a la población conocer con claridad los objetivos, contenidos y hojas de ruta de ejecución, para acompañar, supervisar y participar activamente en su implementación. Es fundamental prestar atención a la identificación y difusión de buenas prácticas, modelos eficaces, iniciativas innovadoras y ejemplos destacados de personas y acciones positivas, generando un efecto multiplicador bajo el espíritu de “promover lo positivo para erradicar lo negativo”, contribuyendo así a consolidar y fortalecer la confianza de la población. Al mismo tiempo, se debe combatir con firmeza los argumentos erróneos y hostiles, así como la información falsa, perjudicial y malintencionada que genere confusión o incite a la desestabilización. La labor de información y comunicación debe articularse estrechamente con la construcción y consolidación del gran bloque de unidad nacional, despertando el patriotismo, el orgullo nacional, la aspiración de desarrollo, la voluntad de resiliencia y la responsabilidad cívica, movilizando la sinergia de todo el sistema político, así como la participación activa de la población y la comunidad empresarial, para superar todas las dificultades y desafíos y contribuir al cumplimiento exitoso de los objetivos de desarrollo socioeconómico trazados.
Cada decisión adoptada hoy no solo responde a necesidades inmediatas, sino que también define la posición y el futuro del país en las próximas décadas. Al mirar atrás en los últimos cinco años, a pesar de enfrentarse a "vientos en contra" sin precedentes, con el espíritu de servicio al pueblo y a la nación, la firmeza en las directrices y la determinación y contundencia en la dirección y gestión, hemos actuado con calma y confianza, “convertir riesgos en oportunidades”, “transformar lo imposible en posible”, convirtiendo los desafíos en motores de desarrollo y logrando avances importantes, integrales y dignos de orgullo, que han dejado una huella profunda en el proceso de desarrollo del país. Al iniciar el próximo quinquenio, aunque el contexto internacional continúe siendo complejo e impredecible, con la base acumulada durante 40 años de renovación, con la firmeza, la sabiduría y la aspiración de desarrollo de toda la nación; con la participación decidida de todo el sistema político, la unidad del pueblo y las fuerzas armadas bajo el liderazgo del Partido, y de manera directa y constante del Buró Político y el Secretariado, encabezados por el secretario general To Lam, estamos plenamente convencidos de que superaremos todas las dificultades y desafíos, cumpliremos con éxito la Resolución del XIV Congreso del Partido y alcanzaremos los dos objetivos estratégicos del centenario, con una orientación coherente de crecimiento de dos dígitos vinculado a la calidad del crecimiento y al desarrollo sostenible, materializando así la aspiración de construir un país fuerte, próspero, capaz de situarse a la altura de las grandes potencias del mundo, tal como anhelaba el querido Presidente Ho Chi Minh.